Guatemala: Siete muertos tras el ataque de una "mara" en un hospital.

Guatemala: Siete muertos tras el ataque de una 'mara' en un hospital.
martes 22 de agosto de 2017, 14:50h
Piden que se instaure la Pena de Muerte.

Una masacre asesinando a balazos a siete personas y dejando heridas a otras 12, entre ellas un niño de cuatro años, hace que muchos en Guatemala solicitando que se instaure la pena de muerte. Esta situación se ha dado cuando el 'Rey' líder de la Mara Salvatrucha, Anderson Daniel Cabrera Cifuentes, acusado de asesinato y asociación ilícita, que cumplía condena desde 2013 en la cárcel de Fraijanes II, destinada a reclusos de esta pandilla, que se disputa el territorio con Barrio 18 se encontraba en el hospital Rooselvelt y un menor de 17 años conocido con el alias ‘El Niño’. entraran armados hasta los dientes intentara liberar al lider de la mara.que esa mañana había sido trasladado por orden judicial para realizarse unos análisis de sangre.

Por lo que parece se trataba de un plan orquestado al milímetro. Aporovechando que el preso, de 29 años, estaba custodiado por tres agentes del Sistema Penitenciario, cuando se encontraba en una farmacia ubicada junto al área de urgencias del hospital, entraron los pandilleros que asesinaron a tiros a un agente de seguridad que guardaba una de las cinco puertas de acceso al Hospital Roosevelt. Seguidamente comenzaron a disparar a diestro y siniestro matando a dos de los agentes del Sistema Penitenciario e hiriendo al tercero, lo que permitió que pudieran liberar al reo. Las armas de gran calibre, empleadas únicamente por el Ejército alcanzaron mortalmente a un niño de ocho años, así como a dos pacientes que se encontraban en el área de urgencias y a un familiar de una persona que estaba siendo atendida en el hospital.

Una vez ejecutado el plan huyeron del lugar aunque sin su jefe, quien aprovechando la confusión logró esconderse en el interior del centro los pandilleros fueron detenidos por la policía y remitidos a un juez que decretó su ingreso en prisión.

El lider de la mara consiguió salir del centro hospitalario y huir ante lo que Gobierno de Guatemala ha ofrecido una recompensa de 150.000 quetzales (20.000 euros) a quien aporte información sobre el paradero de este peligroso pandillero, conocido como ‘Chatía’ o ‘Liro Boy’, y a quien se le atribuyen una veintena de asesinatos.

El ataque fue como una “película de terror”,ha declarado un trabajador. “Se empezaron a escuchar sonidos de bombas que eran como cohetes, pero a los pocos minutos se oyó como si hubiesen encendido una ametralladora. La gente se encerró allí donde pudo. “Estalló un pánico colectivo, porque nadie sabía lo que estaba pasando”, mientras por megafonía se pidía a la gente que se guarecieran hasta el punto de bloquear las puertas con camillas y muebles hasta que fueron evacuados por las fuerzas de seguridad.

En las paredes y techos pueden verse los agujeros de las balas de gran calibre, hay ventanales e incluso en una cabina telefónica destrozada.

"El pánico creció aún más cuando agentes de las Fuerzas Especiales de la Policía Nacional Civil fuertemente armados entraron en tropel al hospital, incluso en el área de maternidad, y comenzaron a buscar desesperados a 'Liro Boy', que había conseguido escapar." aseguran.

Creyendo que hubiera huido por el techo, los agentes rompieron estos a golpes con sus armas, pero no encontraron ni rastrode él. Hasta el momento se desconoce cómo logró huir el líder de la MS-13.

Durante el inerrogatorio a los jóvenes detenidos,tampoco éstos dieron muchas pistas más allá de que uno de ellos reveló a los periodistas que había cobrado 200 quetzales (26 euros) por liberar a 'Liro Boy'.

Lo que si se sabe es que ‘El Niño’ lideraba el grupo, pese a no haber cumplido aún la mayoría de edad. Así lo intuye la policía teniendo en cuenta que el menor era el único que portaba un chaleco antibalas en el momento de su detención, así como planos del hospital y horarios. El " niño" al ser preguntado sobre si se arrepentía del asesinato de siete personas, el joven aseguró desafiante, que no al tiempo que negó haber cobrado por facilitar la fuga de su jefe.

Tras este ataque, el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, cerró las consultas externas de adultos, maternidad y pediatría hasta este lunes. Al mismo tiempo, se han suspendido todas las prácticas de los estudiantes universitarios, por lo que solo mantiene el servicio de emergencias y la atención a las personas ingresadas. Visiblemente enojado, el director del principal centro sanitario del país, Carlos Soto, ha denunciado que este hospital cuenta con “14 puntos vulnerables” por lo que ha exigido a los Ministerios de Gobernación y Defensa “seguridad perimetral y en el interior del hospital para resguardar a los pacientes y a los trabajadores”. Precisamente, soldados del Ejército y de la Policía Nacional Civil patrullan desde el día del tiroteo el área exterior y controlan los accesos al Roosevelt para evitar otro ataque.

“Si no se cumplen nuestras exigencias no vamos a atender, ya que no vamos a permitir que se produzca otro acto cobarde”, ha advertido Soto, quien ha manifestado que solo van a tratar en el hospital a los presos cuya vida corra “riesgo”. Así, el director del Roosevelt ha criticado que mensualmente se trasladan a este hospital a entre 200 y 300 reclusos, de los cuales “el 80% no requería tratamiento hospitalario”. En este sentido, el jefe del Ejecutivo de Guatemala ha anunciado que instalarán clínicas móviles en las cárceles para evitar que los reos sean tratados en los hospitales por el peligro que ello comporta para el resto de la población.

No es la primera vez que los centros sanitarios de Guatemala sufren un ataque de la MS-13 o de Barrio 18, que suelen aprovechar los traslados de presos para facilitar la fuga de sus jefes o para perpetrar ataques contra la pandilla rival. El último se produjo en agosto de 2016, cuando un líder de Barrio 18 fue asesinado en las puertas de la Unidad Nacional de Atención al Enfermo Renal Crónico a manos de individuos de la pandilla rival, que le dispararon desde un vehículo. En el ataque murieron otras cuatro personas, entre ellas uno de los sicarios.

Además, en marzo de 2015 varios pandilleros de Barrio 18 dispararon y lanzaron una granada frente a las Urgencias del hospital San Juan de Dios, el segundo más grande del país, con el fin de liberar a uno de sus integrantes. El resultado del ataque fue cuatro muertos y una treintena de heridos. Asimismo, se han producido crímenes selectivos contra trabajadores, como el que sufrió el pasado 23 de mayo el doctor del Hospital Roosevelt Carlos Mejía, quien creó la Clínica de Enfermedades Infecciosas, y cuyo homicidio aún no ha sido esclarecido.

Mientras, el 10 de septiembre del pasado año un sicario de Barrio 18 mató a balazos a la entonces asistente de Comunicación Social del Hospital San Juan de Dios, Ana Leonor Guerra. Pese a que tras estos ataques el Gobierno prometió mayor seguridad en un país que registra 14 asesinatos diarios, su compromiso se ha traducido en nada. Ante la 'indiferencia' de las autoridades, el Presidente de la Junta de Médicos del Roosevelt, Zagrev Cea, asegura que esta situación provoca que muchos ciudadanos aboguen por reinstaurar la pena de muerte en Guatemala para dar, a su juicio, un ‘jaque mate’ definitivo a la violencia que azota al país. “Solo así se va a acabar con la delincuencia”, zanja Efraín Villatoro, supervisor del hospital atacado y amigo del guarda de seguridad asesinado, cuyo cuerpo fue velado en el interior del centro sanitario antes de su traslado al cementerio.

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