Marcos Villar Pazos presenta su primera obra en forma de poemario bajo el título: ‘Orfandades del ser’

Marcos Villar Pazos presenta su primera obra en forma de poemario bajo el título: ‘Orfandades del ser’
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viernes 10 de julio de 2020, 13:49h
“Cuando alguien vive una situación de orfandad, como la provocada por un aislamiento, es proclive a dejarse llevar por otras personas que garanticen una corriente favorable, una tutoría a la altura de esa situación”.

El aislamiento que provoca el Covid-19, la soledad que en sí de él deriva, el miedo a un posible contagio por hacer algo distinto a lo que está determinado en el guión..., es muy similar a lo que siente una persona LGTBI+ en una sociedad donde no es posible la Libertad, Generosidad, Templanza, Bondad, Inteligencia... De este modo, debido a la situación de pandemia actual, en mayor o menor medida todos hemos vivido en nuestras propias carnes qué significa ser una persona LGTBI+.

Desde una perspectiva científica, una vacuna eficaz para intentar la erradicación de un ente viral es provocar su aislamiento, pues esto es lo primero que impide la supervivencia viral. Esa es una gran vacuna, ya que nuestro cuerpo biológico es un excelente hábitat para que entes como la Covid-19 habiten a sus anchas en un entorno que garantiza su supervivencia. Se puede explicar aún más fácilmente con una ley que sigue una relación de proporcionalidad inversa: cuanto más aislado esté el ente viral, menos probabilidad de contagio habrá. Por ende, menos posibilidades de sobrevivir tendrá. Es algo matemático.

No obstante, un aislamiento da lugar a una situación de orfandad si se prolonga en el tiempo lo suficiente; a encontrarse totalmente en soledad ante un mundo en el que la mayoría teme el contacto social por miedo a contagiarse. El pánico que de ahí surja no juega a favor de producirse un acercamiento. Este solo sería posible si se saltasen las normas establecidas a nivel social, cultural, legal…, hechas con la intención de evitar el temido contagio. Además, quien lleve a cabo tal acción podría provocar también para sí mismo un aislamiento social. Pasaría a ser sospechoso, salvo si se guardase con total fidelidad el secreto y nadie, salvo las personas implicadas, lo supiesen. En términos de homosexualidad esto cobra sentido común refiriéndose al hecho en sí como estar en el armario. Aunque es un término demasiado generoso para lo que su significado real y oscuro encierra para personas LGTBI+.

Cuando alguien vive una situación de orfandad, como la provocada por un aislamiento, es proclive a dejarse llevar por otras personas que garanticen una corriente favorable, una tutoría a la altura de esa situación. Surgen así, irremediablemente, diversas tablas salvavidas que prometen mitigar ese silencio de soledad a través de intereses ideológicos, políticos, personales, etc., y proponen de esa sutil manera una especie de tutoría a esa orfandad. Es como si se sobreentendiese que una persona, por el mero hecho de no ser heterosexual, no puede valerse por sí misma para lo que crea oportuno o conveniente si no es a través de una tutoría que supla esa presunta orfandad a la hora de obrar.

Orfandades del ser es una autoedición realizada a través de la editorial Círculo Rojo que facilitó la publicación a pesar de la situación de alerta sanitaria covidiana, sin dejar en orfandad a la obra. En ella se intenta ofrecer una lectura en clave poética sobre las consecuencias que derivan del aislamiento sociocultural, las cuestiones que en esa orfandad a nivel personal pueden surgir…, aprovechando mitos preconcebidos de nuestra cultura que nos mantienen aún como sus guardianes, pero sin importar que nos secuestren a su merced cual prisioneros.

A esta obra tampoco le falta un desinterés proclive a la creación de un mundo poético, por parte de quien suscribe, en acompañamiento de ilustraciones realizadas por Emma, estudiante de bachiller en el IES Vilar Ponte de Viveiro, quien tomó la invitación de ser partícipe en este proyecto con mucha ilusión. Un viaje sin destino final a través de un inframundo, (tomando las palabras de mi vecina Eva), para el cual no es necesario ticket alguno, sino subirse en su Manta Oscura como si de Aladín sobre su alfombra mágica se tratase. Para ello únicamente es necesario la valentía que sugiere el hecho de ponerse un parche pirata y descubrir una aventura en primera persona.

AUTOR

Al ser mi primer poema­rio, no hay mucho que pueda decir para que juegue a favor; salvo esto quizás. En lo que respecta al curriculum vitae de estos lares, tengo 39 años y ejerzo como docente de matemáticas. No obstante, mis orígenes son otros. Después de conocer las drogas, alcohol…, con 18 años, sin estudios, empecé a ganarme el pan de cada día repar­tiendo pizzas. Todo ocurrió tras una adoles­cencia confusa, que era el paso lógico de una infancia imprecisa. Para ver de qué palo estaba hecho, continué especializándome en el arte del sudor de tu frente, trabajando como peón de aserradero durante tres años. Tras esto, su­frí una fuerte depresión no diagnosticada que duró un año. Me daba pánico salir a la calle, y algunas razones se intentan explicar en este poemario. Con otras espero, cuando sea ca­paz de materializar la idea, sacar otras obras. Tras sobrevivir al aserradero y a ese año aisla­do, decidí alistarme en el ejército. Estuve seis años sirviendo como soldado de Infantería de Marina y durante ese tiempo me saqué la E. S. O., el bachiller y primer curso de matemá­ticas por la UNED. Me estaba recuperando, pero no fue nada sencillo. A raíz de ahí, decidí dejar el servicio militar y usar los ahorros para finalizar la carrera de matemáticas en Santiago de Compostela. Necesité tres años.

Este poemario es una consecuencia directa de no sé qué. Supongo que también tendrá algo que ver la experiencia vital descrita, las distintas lecturas realizadas a lo largo de mi vida, el propio ejército… Yo qué sé.

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