BUSQUÉ LA CANCIÓN MÁS BONITA DEL MUNDO, por Sonia Mª Saavedra de Santiago, Abogada Rotal y Estudiante de Historia

BUSQUÉ LA CANCIÓN MÁS BONITA DEL MUNDO, por Sonia Mª Saavedra de Santiago, Abogada Rotal y Estudiante de Historia
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sábado 11 de julio de 2020, 09:57h
BUSQUÉ LA CANCIÓN MÁS BONITA DEL MUNDO, por Sonia Mª Saavedra de Santiago, Abogada Rotal y Estudiante de Historia
En estos días en que la latinidad es víctima de la ignorancia, podría elegir el camino de la crítica, de la contrastación histórica, del análisis de la actuación de personajes encomiables como Fray Junípero Serra o de hechos como la tragedia que, el 29 de diciembre de 1890, tuvo lugar en el arroyo Wounded Knee en los Estados Unidos. Pero no, como de costumbre, mis derroteros no transitarán por el camino de la discordia, sino por el de la unidad y el hallazgo de aquellos resultados provechosos que el encuentro de dos culturas hermanas nos han procurado a lo largo del tiempo. Por eso, he dejado de lado las pesquisas históricas (que puede que aborde en mi trabajo de fin de Grado) y me he dedicado a buscar la canción más bonita del mundo. He dejado que Google eligiera por mí y me ha propuesto varias canciones que no me han dicho gran cosa, así que he sido yo quien ha iniciado mi propia búsqueda viajando entre mis gustos, mis recuerdos y mis sensaciones.

Amaya nos la había prometido con la Oreja de Van Gogh, pero ¿llegaríamos a escucharla alguna vez? Sin darme cuenta me he ido introduciendo en el más fabuloso laberinto de notas musicales, porque, El silencio de Beethoven, la última que Google me propuso, me conducía hasta Mariage d’amour de Paul de Senneville.

Me sorprendí entonces sumergida entre los vericuetos más recónditos del amor: Juanes, David de María, Pablo López… Las baladas italianas, las canciones latinas, los boleros de Los Panchos empezaban a tejer algo que todavía se presentaba como una maraña en un enjambre de temas hermosos: Para tu amor, Si tú me dices ven, Precisamente ahora

Entrelacé mi mano a la de Juanes, con él le pedí a Dios que me iluminara en esta bella búsqueda y, como si de un manantial se tratara, empezaron a manar temas y temas: Vivir sin aire, mi religión, labios compartidosCon Maná se hicieron las doce, y su reloj de Cucú me regaló una de esas canciones que ya tengo definitivamente en el top de mis preferidas. Hoy necesito la tranquilidad que me ofrece la sensación de libertad que, desde la serenidad de mi matrimonio quiero compartir con tantas mujeres que carecen de ella. Por eso, porque existe la esperanza, esta noche me beberé las calles con María y Pasión Vega.

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