COLOM NO ERA GENOVÉS, por Pedro Cuesta Escudero autor de Cristóbal Colón y sus enigmas y de Mallorca patria de Colom

COLOM NO ERA GENOVÉS, por Pedro Cuesta Escudero autor de Cristóbal Colón y sus enigmas y de Mallorca patria de Colom
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viernes 29 de abril de 2022, 09:57h
COLOM NO ERA GENOVÉS, por Pedro Cuesta Escudero autor de Cristóbal Colón y sus enigmas y de Mallorca patria de Colom
COLOM NO ERA GENOVÉS, por Pedro Cuesta Escudero autor de Cristóbal Colón y sus enigmas y de Mallorca patria de Colom

El prestigioso cronista de los RR.CC. y divulgador más famoso del descubrimiento de América, Pedro Mártir de Anglería, fue el primero en lanzar la leyenda de que Colom era genovés. Es irónico que esa leyenda no naciera en Italia, sino en España, puesto que la primera vez que Pedro Mártir de Anglería afirma que Colom era ligur es en una carta escrita a Juan Borromeo desde Barcelona el 14 de mayo de 1493. (Más tarde le escribe diciendo que era mallorquín como lo demuestra el documento Borromeo) Lo que es sustentado por la mayoría de los escritores que le han sucedido al tener al cronista por una autoridad como historiador. Aunque, a decir verdad, los cronistas y escritores italianos coetáneos de Colom no lo consideran italiano. Sabellico, Foresti de Bérgamo, Albertino, Carboni, Pireli no aprecian a Colom ni genovés ni italiano. Paolo Toscanelli y Serpa Pinto lo suponen portugués. Giacomo Trotto o el mismo Papa Alejandro VI llaman a Cristóbal Colom “dilecto hijo de España”.

El reconocimiento internacional de Colom

El reconocimiento internacional de Cristóbal Colom nace con la independencia de los EE.UU. Fue la revolución americana la que creó el mito de “Columbus”. Se ensalza la figura de Colom coincidiendo con la época del imperialismo y del esplendor historicista con pléyade de mitos y héroes. Se presenta a Colom como una alternativa al “Antiguo Régimen”. Se sugiere, incluso, su canonización, pues diversos círculos se esforzaron en lograr la beatificación y canonización a quien descubriendo el Nuevo Mundo había ganado para la Iglesia a millones de almas.

Italia sitúa a Colom en la cabecera de sus mitos patrios

Coincidiendo con el proceso de unificación de Italia los investigadores italianos sitúan a Colom en la cabecera de sus mitos patrios y compilan abundante documentación –la Reccolta Colombina- sobre su nacimiento en Génova, que publican para explicar al mundo que Italia tuvo un papel importante en el descubrimiento de América, pues un italiano, Américo Vespucio dio nombre al Nuevo Mundo y otro, Cristóforo Colombo, fue su descubridor. La ciudad de Génova encarga 14 volúmenes entre 1892 y 1896 para apuntalar la nacionalidad genovesa del Almirante.

La primera gran celebración del descubrimiento de América se hace en el cuarto centenario- 1892-, donde Colom es presentado como el explorador audaz. Tuvo un carácter conmemorativo, estruendoso, brillante y unánime en ambos continentes. Pero desde el punto de vista histórico se centra en el homenaje del Colombo italiano. Prima la italianidad de Colom y apenas se menciona a los Reyes Católicos o al reino de Castilla o de España. El made in Italy de Colom domina en el imaginario de una parte importante de los estadounidenses. Todos los 12 de octubre se celebra un apoteósico desfile en honor al Colombo italiano por la Quinta Avenida de Nueva York y no hay la más mínima mención de España que fue la que patrocinó el viaje.

El peruano Luis de Ulloa Cisneros defiende la catalanidad de Colom

Unos años después el peruano Luis de Ulloa Cisneros defiende la catalanidad de Colom. El gobierno peruano que mantenía un litigio con Bolivia y Ecuador a propósito de sus fronteras, lo había enviado a Europa con el objeto de recoger información documental que sirviera como prueba en el conflicto. En 1919 se pasa mucho tiempo en el archivo de Simancas y recopila mucha documentación relacionada con la época colombina. Descubre que el Colom que decían genovés no sabe escribir italiano, pues encuentra todos sus escritos en castellano. Una prueba de que Colom no conocía la lengua italiana es la carta que dirigió el 22 de diciembre de 1504 a micer Juan Luis de Génova. En vez de escribirle en italiano, como era natural, ya que Juan Luis no conocía el castellano, Colom redactó la carta en castellano y se la envió al embajador Nicolás Odérico, que por su oficio sabía castellano, y le suplica que sirva de intérprete de la correspondencia que le adjunta de Juan Luis.

Ulloa se da cuenta que el castellano de Colom es aprendido por los extranjerismos que intercala. Se decanta por la tesis de Celso García de la Riga por suponer esos extranjerismos de origen gallego, pero para su sorpresa se topó con el Colom catalán al observar los catalanismos que hay en su léxico castellano y en la heráldica colombina. En 1927 publica en París el libro Cristófor Colom fou catalá, donde expone su teoría de que Colom era catalán o de algún país bajo su influencia cultural.

Mussolini contrarrestas las investigaciones de Ulloa

Benito Mussolini para contrarrestar estas investigaciones de Ulloa ordenó a los investigadores italianos la patriótica tarea de añadir aún más aportaciones buscando o desechando documentos que realicen la tesis prevista sobre el origen genovés del descubridor. Que se desechara cualquier dato que no encajara con el objetivo de italianizar al Almirante. El resultado se publicó en la lujosa obra Colombo, que se distribuyó de forma perfectamente planificada. En la II República española los libros escolares comienzan a recoger las teorías de Ulloa. Pero con la caída de la II República se olvida la catalanidad de Colom y se vuelve a reafirmar su italianidad, pues Franco, que impuso una dictadura durante cuarenta años, era amigo y deudor de Benito Mussolini. Para el franquismo no importa que Colom no fuera español, sino que con el descubrimiento de América se pergeña el relato perfecto para enaltecer el mito de lo egregia que es la nación española.

Razones sociológicas, culturales y lingüísticas

Hay razones sociológicas, culturales y lingüísticas para sospechar que el genovés Cristóforo Colombo no pudo ser el Cristóbal Colom que descubrió América. El tabernero o cardador de lana que dejó Génova con más de 20 años, difícilmente podría conocer el arte de navegar y poseer la cultura científica y humanística que demostró Colom. El origen humilde que se le atribuye hace difícil entender que, en una época en el que el analfabetismo entre las clases humildes era la regla, Colom tuviera unos conocimientos científicos, humanísticos y de idiomas que aún en nuestros días serían excepcionales. Su esmerada educación se puede deducir por su soltura en el manejo del latín y la fluidez de su caligrafía. En la felicitación que, a través de los embajadores genoveses Francesco Marchesi y Giovanni Antonio Grimaldi, hace la Señoría de Génova a los Reyes Católicos en mayo de 1493 de vuelta del primer viaje de Colom, no existe alusión alguna al Colombo genovés. A poco que se conozca la organización social del siglo XV, el hijo de un cardador de lanas jamás se hubiera podido casar con la aristócrata Felipa Monis de Perestrello, emparentada con la casa real de Braganza.

Cómo pudo Colom llegar a la Corte de los Reyes Católicos

¿Cómo logró Colom llegar a la Corte de los Reyes Católicos? Colom no podía ser un desconocido, pues la Corte era un entorno muy hermético al que prácticamente no entraba nadie, salvo los nobles y los cortesanos. Un aventurero con ideas alocadas poco tenía que hacer en un entorno como ese. Además la Corte subvencionó a Colom sendas pagas para poder llevar una vida digna. Y eso que la situación económica era difícil para las arcas reales a causa de la guerra de Granada.

La unión de las dos Coronas (Castilla y Aragón) con los Reyes Católicos fue estrictamente dinástica. Los dos estados mantenían sus leyes, impuestos e instituciones de gobierno y los aragoneses y catalanes eran considerados extranjeros en Castilla y viceversa. Si Colom se manifestaba súbdito natural de los Reyes Católicos y era considerado extranjero en Castilla sólo podía ser oriundo de la Corona de Aragón. A diferencia de Américo, Magallanes y otros, cuando Colom se contrata para hacer el viaje a través del Mar Tenebroso, no se vio obligado a naturalizarse, pues, aunque extranjero en Castilla, se le considera de la misma familia real, porque era miembro de la Casa de Trastámara. Colom fue, además de corsario, hijo bastardo del Príncipe de Viana, detalle que explica su fácil acceso a la Corte y a los poderosos de la época. Cuando Colom llega a Castilla vivió dos años en el palacio que el duque de Medinaceli tenía en el Puerto de Santa María, porque eran cuñados pues la difunta esposa del duque Ana de Navarra y Aragón era hermana de Colom por ser también hija bastarda del Príncipe de Viana.

Solo podían obtener altos cargos y dignidades los naturales del reino de Castilla

Cuando Colom exige en las Capitulaciones de Santa Fe el título de Almirante, alega que no sería el primero en su familia (se refería a su tío Guillaume Casanove, apodado Coullon, corsario del rey francés Luis XI que le concede el título de almirante) También pide los cargos de Virrey y Gobernador General de las tierras descubiertas con carácter vitalicio y hereditario. (Son cargos inexistentes en Castilla, pero si en la Corona de Aragón, los que llegó a tener su padre el Príncipe de Viana) ¿Cómo se atrevió a pedir privilegios sólo reservados a la alta nobleza? Se le otorga también el título de Don, que era privilegio de contadas personas, los reyes, su familia y nobles de alto rango.

También en abril de 1492, es decir, varios meses antes del descubrimiento de América, los Reyes ya reconocieron documentalmente la nobleza de Colom. En el Archivo de la Corona de Aragón, en Barcelona, se conservan juntamente con la copia de las “Capitulaciones de Santa Fe”, dos salvoconductos que también en copia de cancillería expidieron Don Fernando y Doña Isabel a favor del Almirante y Virrey, para que nadie pusiese impedimento para realizar el viaje que en servicio de los Monarcas se proponía llevar a cabo. El primero de estos documentos en el que lo declaran noble es el pasaporte de Colom. En un fragmento de él, podemos leer: “Enviamos al Noble Cristóbal Colón, con tres carabelas por el Mar Océano hacia las Indias”. Dado en Granada, 16 de abril de 1492. Yo el Rey Yo la Reyna Por mandado del Rey e de la Reyna: Johan de Coloma”. El segundo salvoconducto para el descubrimiento del Nuevo Mundo es una carta de los Reyes Católicos al Soberano de Catay. En este documento se dice: “Por ello hemos decidido enviaros a nuestro Noble Capitán Cristóbal Colón, dador de la presente. Desde Granada, 30 de abril de 1492. Yo el Rey. Yo la Reina. Coloma Secretario”.

Nunca en la Historia se le ha dado tales títulos a ningún navegante, ni a nadie que no fuera de la alta nobleza. A pesar de que Hernán Cortés conquistó Méjico no alcanzó el título de Virrey, ni a Juan Sebastián del Cano el mando supremo de la segunda escuadra al Malucco, a pesar de haber sido reconocida oficialmente su hazaña de haber dado la primera vuelta al mundo. Y es que no pertenecían a la alta nobleza. Si a Colom se le concedieron tales dignidades y títulos no podría ser un cualquiera, ni mucho menos un plebeyo genovés. Habría de ser alguien de la familia real. Cuando regresó de su primer viaje y se presentó a los Reyes Católicos, estos se levantaron para recibirlo y le ofrecieron un escabel para sentarse junto a ellos, honor reservado a los más grandes de entre los grandes. O el rey Fernando el Católico hace cabalgar a Colom por las calles de Barcelona a su lado con el príncipe D. Juan al otro, como cuenta Hernando Colón en la biografía de su padre. Son privilegios reservados a los de sangre real.

¿Cómo es que se le concede a Colom esos altos cargos y dignidades cuando los Reyes Católicos habían ratificado en 1476 las leyes dadas en 1377, 1379, 1401 y 1473 por sus antecesores de que para obtener prelacías, dignidades y beneficios del reino de Castilla, solo los podían obtener los naturales del reino de Castilla? Cuando en 1486 el papa Inocencio III propone al valenciano Rodrigo de Borja el arzobispado de Sevilla, los Reyes Católicos rechazan ese nombramiento porque era inadmisible que un extranjero dirigiera una de las principales diócesis del reino de Castilla. En este sentido Isabel la Católica fue inflexible, no quería que personas no naturales de Castilla ocuparan cargos en ella. Y, como decimos, Isabel y Fernando son los que nombran Almirante de la Mar Océano, Virrey y Gobernador General de las tierras descubiertas a Cristóbal Colom.

Y eso que los Reyes estaban muy agradecidos a Rodrigo Borja (el futuro papa Alejandro VI) porque había favorecido la causa de Isabel como heredera de Castilla frente a Enrique IV, que quería que fuera reina de Castilla su hija Juana la Beltraneja. El cardenal Borja había conseguido la bula que legitimaba la boda de los primos hermanos Isabel y Fernando. El papel de Borja fue decisivo en la etapa de la guerra civil de Castilla al hacer que los nobles rebeldes reconocieran la causa isabelina. Borja contribuyó a la reconciliación de Enrique IV y su hermanastra Isabel con la organización del famoso encuentro en Segovia en 1474.

Si Cristóbal Colom no necesitó naturalizarse para obtener los altos cargos que se le dieron, su hermano menor Diego Colom, hubo de conseguir la carta de naturaleza o nacionalidad castellana para obtener un obispado en el reino de Castilla. La única explicación es que a Cristóbal no se le considera extranjero en Castilla por ser de la misma familia de los Reyes Católicos, de la Casa de Trastámara.

Colom se sentía como hijo de Rey. Esta es la verdadera razón por la cual reivindicó y le concedieran los reyes en Santa Fe títulos, honores y privilegios reservados a personas de noble alcurnia y de sangre real. Todas estas pretensiones no son propias de un humilde mercader genovés hijo de Doménico Colombo que ejerció el oficio de tejedor de paños y tabernero. Pero si lo eran de un Cristóbal Colom, hijo natural de Don Carlos, Príncipe de Viana (hermano del Rey Fernando) y de la mallorquina Margalida Colom, que nació en 1460 en Felanitx, Mallorca.

La tesis mallorquina se ignoró en las reuniones celebradas con motivo del V Centenario de la muerte del Almirante, aunque esta teoría es la más congruente en cuanto fechas, datos culturales y detalles circunstanciales.

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