"El neoliberalismo y nuevas formas de esclavitud" (I PARTE), por Juan Saborido

'El neoliberalismo y nuevas formas de esclavitud' (I PARTE), por Juan Saborido

“El aprendizaje no es importante, sobre todo ahora que tenemos tantos medios de conocimiento e información; lo importante es crear libertad intelectual y capacidad de pensar” (Emilio Lledó)

'El neoliberalismo y nuevas formas de esclavitud' (I PARTE), por Juan Saborido
'El neoliberalismo y nuevas formas de esclavitud' (I PARTE), por Juan Saborido

Mi intención con este artículo, es que los lectores, reflexionen sobre esta “realidad actual” en la que todos y todas nos encontramos inmersos y que muchas veces he expresado como que “no todo lo que vemos es lo que parece”; y mi deseo más profundo es que, ante todo, seamos capaces de pensar por nosotros mismos de modo libre tal como Lledó expresa; debido a la longitud de este articulo lo he divido en dos partes.

'El neoliberalismo y nuevas formas de esclavitud' (I PARTE), por Juan Saborido

Hubo un tiempo en el que se creía en la utopía; los seres humanos pensábamos que este mundo era mejor y posible si todos nos uniésemos en la consecución de una igualdad y de un bien común, pero parece ser que existen grandes intereses y empeño en que esto no sea posible. Si nos remitimos a los hechos podemos constatar la enorme dificultad y la hipocresía, tanto de las personas como de las diversas corporaciones como de las naciones, que ponen sobre el papel unas buenas intenciones y a la hora de llevarlas a la práctica quedan, no ya lejos de cumplirlas, sino que son papel mojado. Es verdad que actualmente existen muchas voces y grupos que ponen el énfasis en que la humanidad tiene que cambiar y que no podemos volver a esquemas obsoletos, como el de los grupos ultraconservadores que han surgido en esta última década. También es verdad que la esperanza es lo último que se pierde, pero hay que trabajar para hacerla posible. Voy a ir exponiendo ideas a modo de reflexión, para que el lector vaya configurándose un “mapa” del porqué de este artículo y sobre todo desde donde viene. Mi mayor deseo para las personas es que “despertemos”, que caigamos “en la cuenta” de que estamos dormidos, aunque tengamos los ojos abiertos. El ¿para qué? lo dejo en manos de ustedes, cada uno tiene que buscar la respuesta en su interior.

Traemos a nuestras espaldas un gran número de hechos y acontecimientos que son avalados históricamente, en este sentido podemos encontrar las innumerables luchas, guerras que se han lidiado en este mundo, en aras de la libertad y de los derechos. Cuando nos introducimos en la búsqueda de estos hechos y acontecimientos históricos tenemos que ser cautos con esos datos ya que muchas veces la historia es escrita desde el lado de ciertos intereses. La recopilación de esos datos parece apuntar hacia otro sitio, que no es el del bien común de la sociedad, y aun siendo difícil de definir hacia donde nos encaminan, podemos ir dibujando un bosquejo de lo que será.

Comenzare por un texto de la biblia en el Antiguo Testamento (que no se pueden considerar totalmente históricos ni fidedigno) existe un relato curioso, concretamente en el Génesis en el que se relata la construcción de “la torre de Babel”; después del diluvio universal (castigo de Dios por la maldad de los hombres), los supervivientes de esta catástrofe decidieron construir una gran torre para protegerse de esos desastres, y parece ser que Dios lo vio peligroso y provoco la diversidad de lenguas dispersándolos, ya que todos hablaban una misma. Nos presenta una imagen de un Dios celoso y castigador, preocupado por la arrogancia del hombre, pero este mito también puede ser interpretado como una oportunidad para que el ser humano aprenda, desde la humildad, a superar las diferencias y el odio, de este modo podrá aprender “un nuevo idioma” que nos identifique como “prójimo”. No voy a entrar en el significado de este tema teológico que es aún mucho más complejo, solo señalar el hecho de que desde tiempos inmemorables al ser humano le ha costado reconciliarse con el “prójimo”.

Pero visto lo visto parece que al ser humano le queda, todavía, mucho por aprender y no precisamente por el empeño que ha puesto en los avances tecnológicos, sino en valores como raza humana. Todos los avances han ido, por un lado, en la forma de la prolongación de la vida, y por otro en el desarrollo tecnológico; este último avance se ha disparado a tal velocidad que no nos está dando tiempo procesarla, ni tampoco, prever sus consecuencias; por contra ha habido escasos ensayos sobre los grandes valores que nos representan como seres humanos ¿qué nos está ocurriendo? ¿por qué nos hemos quedado paralizados en este campo? ¿cuáles son nuestros valores que nos representan como seres humanos?

Hemos creado, eso sí, un sistema monolítico que hemos considerado “el mejor posible” y al que hasta ahora nadie le ha puesto “pie en pared”, tal vez porque ese sistema ha sabido crear una sociedad de “borregos” atemorizados por “lobos”. He de decir que siempre ha habido grupos y personas, que han levantado su voz para la denuncia y después de muchas luchas contra ese sistema nunca han logrado un cambio sustancial. Este sistema siempre ha logrado derrotar o acallar a aquellos que se le oponían; en ocasiones porque simplemente pensaban distinto o porque proponían un cambio, el sistema siempre lo ve como una amenaza.

¿Cómo es la estructura de este sistema?

La respuesta a esta cuestión es clara, piramidal, en la cúspide unos pocos ostentan todo el poder y viven a “pie de rey” acumulando todo el poder; por así decirlo se ha construido la perfecta “torre de Babel”, parece ser que ese Dios se ha cansado de nosotros, ni aun dividiéndonos hemos aprendido a identificarnos como “iguales” en nuestra condición de seres humanos y ser como “prójimos” en una “casa común”. Caigamos en la cuenta de algo importante, todas las subestructuras sociales están constituidas del mismo modo, desde la familia “patriarcal”, la religiosa, la política, la militar, la sindical, la empresarial, etc. Se podría decir que si no es así el sistema no funciona, lo que no se dice es que para crear esta estructura se necesita una base sobre la que todas se sostienen esta son “las personas” y sobre todo que esas personas son los más débiles pero los más numerosas. Este sistema de poder piramidal cree que esta Tierra en la que vivimos, todos, es suya y por tanto puede hacer con ella lo que le place o mejor dicho lo que le interesa.

Esta estructura piramidal se encuentra legitimada y apoyada política y económica por diferentes organismos con sus correspondientes leyes a nivel internacional, los principales son: FMI Fondo Monetario Mundial, BM Banca Mundial, OMC La Organización Mundial del Comercio y por último OCDE la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico. Además, tienen a otros organismos que podíamos llamarlos subalternos, dependientes de la ONU, que actúan de modo asistencial ante lo desmanes que acarrea o “daños colaterales” como suelen decir, como son UNICEF, AGNUR. Sin olvidar las fuerzas coercitivas de control (OTAN, OSCE, etc.)

¿Pero realmente qué es este sistema?

Desde la primera revolución industrial hasta el siglo XIX surgiría un sistema llamado capitalista que más tarde se convertiría en lo que llamamos sistema neoliberal, pero en qué consiste ese sistema.

Para exponerlo con mayor claridad he traído a colación un artículo del escritor brasileño Frei Betto titulado “Qué es el neoliberalismo”. El presente texto fue publicado originalmente por ALAI-AMLATINA, el 23/03/2005, Sao Paulo; esboza de forma clara los orígenes y explica el fondo de este sistema, del que quiero destacar una parte: “El capitalismo transforma todo en mercancía, bienes y servicios, incluyendo la fuerza de trabajo. El neoliberalismo lo refuerza, mercantilizando servicios esenciales, como los sistemas de salud y educación, el abastecimiento de agua y energía, sin dejar de lado los bienes simbólicos: la cultura es reducida a mero entretenimiento; el arte pasa a valer, no por el valor estético de la obra, sino por la fama del artista; la religión pulverizada en modismos; las singularidades étnicas encaradas como folclore; el control de la dieta alimentaria; la manipulación de deseos inconfesables; las relaciones afectivas condicionadas por la glamourización de las formas; la búsqueda del elixir de la eterna juventud y de la inmortalidad a través de sofisticados recursos técnico-científicos que prometen salud perenne y belleza exuberante. Todo eso, restringido a un solo espacio: el mercado, equivocadamente adjetivado de "libre". Ni el Estado escapa, reducido a mero instrumento de los intereses de los sectores dominantes, como tan bien analizó Marx.”

¿Cómo se sostiene este sistema?

Este sistema no viene llovido del cielo, ni se llegó a sostener por arte de magia, sino que es una creación de nuestra humanidad, y en la que todos de un modo u otro hemos participado, unos de forma activa otros de forma pasiva, la de estos últimos ha sido la que ha posibilitado que se consolide.

Existe una película de animación, que se produjo en 1998 que se titula “Bichos”, (recomiendo que la vean), en principio para niños, representa todo un sistema social, concretamente el actual. Nos muestra la sociedad bien estructurada, al servicio de unos insectos que les imponen “un trabajo a cambio de una protección”. También aparece, el “incordio” para el sistema, pero va mucho más allá. Este esquema aparece en todas las civilizaciones que han existido, hasta nuestra actualidad, es la subordinación, desde la Babilonia, pasando por Egipto, Grecia, Roma, hasta llegar a la nuestra.

En aquellas civilizaciones primeras como la egipcia, griega o la romana, lograron crecer gracias a algo que era considerado normal “la esclavitud”, esta era la base de todo sistema piramidal, ellos eran los que servían para el mantenimiento y desarrollo de la economía de ese sistema. En este sentido el profesor Eric Robertson Dodds, filólogo clásico irlandés, en su libro “Los griegos y lo irracional” analiza lo que él denomina “El miedo a la libertad” fijándose en un hecho que tenía gran importancia: la ciencia griega no logró desarrollar el método experimental. La profundidad del saber de la Grecia antigua se basaba en la especulación abstracta, esto fue algo asombroso, pero no llego a alcanzar la especulación del método experimental llegados a este punto, Dodds responde: “El análisis marxista ha atinado con una respuesta hábil: no se desarrolló el experimento porque no existió una tecnología seria; no existió una tecnología seria porque la mano de obra era barata; la mano de obra era barata porque abundaban los esclavos” (pág. 235)

Como podréis comprender en aquellos tiempos era algo “normal” los esclavos forjaron todo un sistema y construyeron imperios, era como dice Dodds, “la mano de obra barata”. Las guerras contribuyeron a esto, todos aquellos prisioneros fueron esclavizados (al igual que en las grandes guerras incluida la española). En EE. UU para los esclavistas la mano de obra libre no era segura, ya que a los jornaleros no se les podía obligar todas las horas que ellos querían y sin cobrar. Quiero que retengan esto, porque es algo que, aunque parece aberrante, aún se realiza con sueldos miserables y en condiciones aún peores, al menos aquí en Andalucía, (la fresa en Huelva, los invernaderos en Almería, etc.).

Después de la abolición de la esclavitud en 1851, las cosas fueron modificándose en la Forma, pero no en el Fondo, el sistema capitalista descubre un pilar importante convirtiéndose en un sistema de explotación de unos hombres y mujeres contra otros, es decir en un sistema de producción económica, pero cuales son esos métodos nuevos; este sistema tiene tres modelos o formas de actuar:

Un capitalismo financiero en forma de créditos con grandes intereses de los países ricos a los países pobres, más concretamente de los bancos.

Un capitalismo llamado empresarial, en forma de globalización, a través de montajes filiales de grandes empresas multinacionales en busca de mano de obra barata (esclavos).

Por último, un nuevo y sofisticado método de explotación de trabajadores, mano de obra lo más barata posible explotándoseles por medio de la plusvalía.

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