Desmontando la oficial teoría del Colón genovés, por Pedro Cuesta Escudero autor de Colón y sus enigmas y de Mallorca patria de Colóm

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domingo 28 de noviembre de 2021, 10:00h

El fundamento de que oficialmente se considere a Cristóbal Colón genovés se basa en el documento La Institución del Mayorazgo de 22 de febrero de 1498 donde el Almirante dice textualmente: “… que siendo yo nacido en Génoba les bine a servir aquí en Castilla…”. Y en otro lugar ordena que el poseedor del Mayorazgo “…tenga y sostenga siempre en la ciudad de Génoba una persona de nuestro linage que tenga allí casa e muger e le ordene renta con que pueda vivir honestamente como persona tan llegada a nuestro linage y haga píe y raíz en la dicha ciudad como natural della porque podrá haber de la dicha ciudad ayuda e favor en las cosas del menester suyo pues de ella salí y en ella nací. Pero analizando en profundidad dicho documento, que mostramos íntegramente, nos damos cuenta que es una argucia, un documento falso.

Desmontando la oficial teoría del Colón genovés, por Pedro Cuesta Escudero autor de Colón y sus enigmas y de Mallorca patria de Colóm
Desmontando la oficial teoría del Colón genovés, por Pedro Cuesta Escudero autor de Colón y sus enigmas y de Mallorca patria de Colóm

El 23 de abril de 1497 los Reyes Católicos le concedieron a Colom la facultad de instituir un Mayorazgo de sus bienes, quedando depositado el original de este documento en el monasterio de Santa María de las Cuevas de Sevilla. Y el supuesto Mayorazgo, el que presentamos para analizarlo, aparece por primera vez en escena el 13 de Mayo de 1579 cuando es entregado al secretario del tribunal Francisco de Balmaseda que ya lo describe así: “de Recibo del Dr. Hurtado, abogado de esta corte, una escritura en papel simple, que suena a ser testamento don Cristóbal Colón”.

La Institución del Mayorazgo de 22 de febrero de 1498

En el nombre de la Santísima Trinidad, el cual nos puso en memoria y después llegó a perfeta inteligençia que podría navegar e ir a las Indias desde España pasando el mar Océano al Poniente, y assí lo notifiqué al Rey don Fernando y a la Reina Doña Isabel Nuestros Señores, y les plugo de me dar abiamiento y aparejo de gente y navíos, y de me hacer su Almirante en el dicho mar Océano, alende de una raya que marcaron sobre las islas de Cabo Verde y aquellas de los Azores, çien leguas que pase de polo a polo, que dende allí adelante al Poniente fuese su Almirante, y que en la tierra firme e islas que yo fallase y descubriesse [e]dende aí en adelante, que d'estas tierras fuesse yo su Virrey e Gobernador, e sucediesse en los dichos oficios mi hijo mayor e así de grado en grado para siempre jamás, e yo obiesse el diezmo de todo lo que en el dicho Almirantazgo se fallasse e obiesse e rentasse, e ansí mismo la ochava parte de las tierras e todas las otras cossas y el salario que es raçón llevar para los oficios del Almirante, Visorrey e Gobernador, por todos los otros derechos perteneçientes a los dichos oficios, así como todo más largamente se contiene en este privilegio y capitulaçión que de Sus Alteras tengo.

Y plugo a Nuestro Señor Todopoderosso que en el año de 1492 descubriesse la tierra firme de las Indias y muchas islas, entre las cuales es la Española, que los indios d'ellas llaman Heiti. Después bolví a Castilla a Sus Alteças y me tornaron a recevir la impressa ha poblar e descubrir más. E anssí me dio Nuestro Señor bitoria con que conquistasse e ficiesse batería a la gente de la Española, la cual boja seiscientas leguas, y descubrí muchas islas a los caníbales, y setecientas al Poniente de la Española, entre las cuales es aquesta de Xamaica, a que nos llamamos de Santiago, e trescientas e treinta e tres leguas de tierra firme de la parte del Austro al Poniente, allende ciento y siete de la parte del Setentrión, que tenía descubierto al primer biaje con muchas islas, como más largo se verá por mis escripturas y cartas de navegar.

Y porque esperamos en aquel alto Dios que se a de aber antes de grande tiempo buena e grande renta de las islas e tierra firme, de la cual por la raçón sobreescripta me perteneze el dicho diezmo, ochavo y salarios y derechos sobredichos, e porque somos mortales, bien es que cada uno hordene y dexe declarado a sus herederos y sucesores lo que a de aver y obiere, e por esto me pareció de componer d'esta ochava parte de tierras e oficios e renta un Mayorazgo, así como aquí abaxo diré.

Primeramente que se aya de suçeder a mí don Diego, mi hijo; y si d'él de(s)pusiere Nuestro Señor antes que él obiese hijo, que ende suceda don Fernando, mi hijo; y si d'él de(s)pusiere Nuestro Señor sin aver hijo, que suceda don Bartolomé, mi hermano, y dende su hijo mayor; y si d'él de(s)pusiere Nuestro Señor sin heredero, que suceda don Diego, mi hermano, siendo casado o para poder casar; que suceda a él su hijo mayor, e así de grado en grado perpetuamente para siempre jamás, començando en don Diego, mi hijo, e subçediendo sus hijos de uno en otro perpetuamente, o faleciendo el hijo suyo suceda don Fernando, mi hijo, como dicho es, e así su hijo, y prosigan de hijo en hijo para siempre y él y los sobredichos don Bartolomé, si a él llegare, y a don Diego, mi hermano.

Y si a Nuestro Señor plugiere que después de aver pasado algún tiempo este Mayorazgo en uno de los dichos sucesores, y biniese a prescribir herederos legítimos, aya el dicho Mayorazgo e le suceda el pariente más allegado a la persona que heredado lo tenía, en cuyo poder prescribió, siendo hombre legítimo que se llame e se aya siempre llamado de su padre e antecesores, llamados De los de Colón. El cual Mayorazgo en ninguna manera lo herede mujer ninguna, salbo si aquí o en otro cabo del mundo se fallase hombre de mi linage verdadero que se hubiese llamado y llamasse él e sus antecesores de Colón.

Y si esto acaesçiere, lo que Dios no quiera, que en tal caso lo aya la mujer más llegada en deudo y en sangre legítima a la persona que ansí abía logrado el dicho Mayorazgo, y esto será con las condiciones que aquí abajo diré, las cuales se entienden que son ansí por don Diego, mi hijo, como por cada uno de los sobredichos o por quien sucediere, cada uno d'ellos, las cuales cumplirán; y no cumpliéndolas, que en tal casso sea privado del dicho Mayorazgo, e lo aya el pariente más llegado a la tal persona, en cuyo poder avía escripto por no aver cumplido lo que aquí (dir); el cual así también le cobrarán si él no cumpliere estas dichas condiciones que aquí abajo diré, tambien sea pribado d'ello, y lo aya otra persona más llegada a mi linaje, guardando las condiciones que ansí durarán perpetuo, y será en la forma sobredicha en perpetuo.

La cual pena no se entienda en cosas de menudençias que se podrían mentar por pleitos, salbo por cosa gruesa que toque a la onra de Dios y de mí y de mi linaje, como el cumplir libremente lo que yo dexo hordenado, cumplidamente como digo, lo cual todo como digo que encomiendo a la justicia, y suplico a el Santo Padre que agora es y que sucediere en la Santa Iglesia, agora o cuando acaesçiere, que este mi compromisso y testamento aya de menester para se cumplir de su santa ordenación e mandamientos, que en birtud de obediencia y so pena de descomunión papal lo mande, y que en ninguna manera jamás se disforme.

E ansí lo suplico al Rey e a la Reina, Nuestros Señores, y al Príncipe don Juan su primogénito Nuestro Señor, y a quien sucediere por los serviçios que yo les he hecho, e por ser justo e le plega y no consientan ni consienta se disforme este mi compromisso de Mayorazgo y Testamento, salbo que quede y esté ansí y por la guissa y forma que yo le hordené para siempre jamás, porque sea a servicio de Dios Nuestro Señor Todopoderoso y raíz e pie de mi linage e memoria de los servicios que a Sus Alteras he hecho, que siendo yo nacido en Génoba les bine a servir aquí en Castilla, y les descobrí al Poniente de tierra firme las Indias y las dichas islas sobredichas. Así que suplico a Sus Alteras que sin pleito ni demanda ni dilación manden sumariamente que este mi Previlegio e Testamento balga e se cumpla, ansí como en él fuere y es contenido, y ansí mismo lo suplico a los grandes Señores de los Reinos de Su Altera e a los del su Consejo y a todos los otros que tienen o que tubieren cargo de justicia o de regimiento, que les plega de no consentir que esta mi hordenaçión e Testamento sea sin bigor y birtud y se cumpla como está hordenado por mí, ansí por ser muy justo que persona de título e que a servido a su Rey e Reina e al Reino, que balga todo lo que hordenare y dexare por Testamento o compromiso o mayorazgo o heredad, y no se le quebrante en cosa alguna ni en parte ni en todo.

Primeramente tratará don Diego, mi hijo, y todos los que de mí subcedieren e descendieren, y ansí mis hermanos don Bartolomé e don Diego mis armas que yo dexaré después de mis días, sin reserbar más ninguna cosa d'ellas, y sellará con el sello d'ellas don Diego, mi hijo, o cualquier otro que heredare este Mayorazgo.

Y después de aver heredado y estado en posesión d'ello, firme de mi firma la cual agora acostumbro, que es una .X. con una .S. ençima y una .M. con una .A. romana encima, y encima d'ella una .S. y después una .Y. greca con una .S. encima con sus rayas y bírgulas como agora hago y se parecerá por mis firmas, de las cuales se hallarán y por esta parecerá. Y no escribirá sino El Almirante, puesto que otros títulos el Rey le diesse o ganase, y esto se entiende en la firma y no en su ditado, que podrá escribir todos sus títulos como le plugiere, solamente en la firma escripta Almirante.

Habrá el dicho don Diego o cualquier otro que heredare este Mayorazgo mis oficios de Almirante del mar Océano, que es de la parte del Poniente de una raya que mandó asentar imaginaria su Alteça sobre a cien leguas sobre las islas de los Açores, y otro tanto sobre las de Cabo Verde, la cual por todo a Polo a Polo, allende de la cual mandaron e me hicieron su Almirante en la mar con todas las preheminençias que tiene el Almirante don Enrique en el Almirantazgo de Castilla, e me hiçieron su Visorrey e Gobernador perpetuo para siempre jamás, y en todas las islas e tierra firme, descubiertas e por descubrir, para mí e para mis herederos, como más largo parece por mis privilegios, los cuales tengo, e por mis capítulos, como arriba dice.

Item: en que el dicho don Diego, o cualquier otro que heredare el dicho Mayorazgo, repartirá la renta que a Nuestro Señor le plugiere de le dar en esta manera so la dicha pena: Primeramente dará todo lo qu'este Mayorazgo rentare agora e siempre, e d'él e por él se obiere o rendare, la cuarta parte cada año a don Bartolomé Colón, Adelantado de las Indias, mi hermano, y esto hasta que él aya de su renta un cuento de maravedís para su mantenimiento y trabajo que a tenido y tiene en servir este Mayorazgo; el cual dicho cuento llevará, como dicho es, cada año si la dicha cuarta parte tanto montare, si él no tuviere otra cosa; mas teniendo algo o todo de renta, que des en adelante no llebe el dicho cuento ni parte d'ello, salvo que desde agora abrá en la dicha cuarta parte fasta la dicha cuantía de un cuento, si allí llegare; y tanto que él aya de renta fuera d'esta cuarta parte cualquier suma de maravedís de renta conocida de bienes que pudiere arrendar o oficios perpetuos, se le descuentará la dicha cantidad que ansí abrá de renta o podría aver de los dichos sus bienes e oficios perpetuos; e del dicho un cuento, será reservada cualquier dote o casamiento que con la muger que con él casare o hubiere, ansí que todo lo que él obiere con la dicha su muger no se entenderá que por ello se le aya de descontar nada del dicho cuento, salvo de lo que él ganare o hubiere allende del dicho casamiento de su muger. E después que pluga a Dios que él o sus herederos o quien d'él descendiere aya un cuento de renta de bienes y oficios, si los quisiere arrendar, como dicho es, no abrá él ni sus herederos más de la cuarta parte del dicho Mayorazgo nada, y lo abrá el dicho don Diego o quien heredare.

Item: abrá de la dicha renta del dicho Mayorazgo [o] de otra cuarta parte d'ello don Fernando, mi hijo, un cuento cada un año, si la dicha cuarta parte tanto montare, fasta que él aya dos cuentos de renta por la mesma guisa o manera que está dicho de don Diego, digo de don Bartolomé, mi hermano, él y sus herederos, [ansí como don Bartolomé, mi hermano, y los herederos d'él] que ansí abrán el dicho cuento o la parte que le cupiere para ellos.

Item: el dicho don Diego y don Bartolomé ordenarán que aya de la renta del dicho Mayorazgo don Diego, mi hermano, tanto d'ello con que se pueda mantener honestamente, como mi hermano que es, al cual no dexo cosa limitada porque él quería ser de la Iglesia; y le darán lo que fuere raçón y esto sea del monte que es, antes que se dé nada a don Fernando, mi hijo, ni a don Bartolomé, mi hermano, y a sus herederos, y también según la cantidad que rentare el dicho Mayorasgo; y si en esto ubiere discordia, que en tal caso se remita a dos personas de bien, que ellos tomen la una y el otro tome la otra, y si no se pudiesen conçertar, que los dichos compromisarios escojan otra persona de bien que no sea sospechossa a ninguna de las partes.

Item: que toda esta renta que yo mando dar a don Bartolomé y a don Fernando y a don Diego, mi hermano, la ayan y le sea dada, como arriba dize, con tanto que sean leales y fieles a don Diego, mi hijo, o a quien heredare ellos y sus herederos; y si se hallasse que fuessen contra él en cosa que toque y sea contra su honra y acrecentamiento de mi linaje e del dicho Mayorazgo, en dicho o en fecho, por lo cual paresciese y fuesse escándalo y abatimiento de mi linaje y menoscabo del dicho Mayorazgo o cualquier d'ellos, que este no aya dende en adelante cosa alguna: ansí que siempre sean fieles a D. Diego o a quien heredare.

Item, porque en el principio que yo hordené este mi Testamento e Mayorazgo tenía pensado de distribuir, e que don Diego, mi hijo, o cualquier otra persona que heredase, distribuyan d'él la décima parte de la renta en diezmo y comemoración del Eterno Dios Todopoderosso e personas necesitadas, e para esto agora digo que para ir y que vaya adelante mi intensión, e para que su Alta Majestad me ayude a mí y a los que esto heredaren acá e en el otro mundo, que todavía aya de pagar este dicho diezmo en esta manera: Primeramente, de la cuarta parte de la renta d'este Mayorazgo, de la cual yo hordeno y mando que se dé e aya don Bartolomé hasta tener un en cuento de renta, que se entienda que en este cuento ba diezmo de toda la renta del dicho Mayorazgo; e que assí como cresçiere la renta del dicho don Bartolomé, mi hermano, porque se aya de descontar de la renta de la cuarta parte del Mayorazgo algo o todo, que se vea y cuente toda la renta sobredicha para saber cuánto monta el diezmo d'ello, y la parte que no cabiere o sobrare a lo que ubiere de aver el dicho don Bartolomé para el cuento, que esta parte lo ayan las personas de mi linaje en descuento del dicho diezmo, los que más necesitados fueren e más menester lo ubieren, mirando de la dar a persona que no tenga cincuenta mill maravedís de renta; y si el que menos tuviesse llegase hasta cuantía de cincuenta mill maravedís, aya la parte que paresçiere a las dos personas que sobre esto aquí eligieren con don Diego o con quien heredare; así que se entienda que el cuento que mando dar a don Bartolomé son y en ellos entra la parte sobredicha del diezmo del dicho Mayorazgo, e que de toda la renta del dicho Mayorazgo quiero y tengo hordenado que se destribuya en los parientes míos más llegados al dicho Mayorazgo y que más necesitados fueren; y después que el dicho don Bartolomé tubiere su renta un cuento v que no se le deva nada de la dicha cuarta parte, entonces y antes se verá y vea el dicho don Diego, mi hijo, o la persona que tuviere el dicho Mayorazgo, con las otras dos personas que aquí diré la cuenta en tal manera, que todavía el diezmo de toda esta renta se dé e ayan las personas de mi linaje más necesitadas que estubieren aquí o en otra cualquier otra parte del mundo, adonde les enbíen a buscar con diligençia; y sea de la dicha cuarta parte, de la cual el dicho don Bartolomé a de aver el cuento, los cuales yo cuento e doy en descuento del dicho diezmo con raçón de cuenta que, si el diezmo sobredicho más montare, que también esta demasía salga de la cuarta parte y la ayan los más necesitados, como ya dije, y si no bastaren, que lo ayan de don Bartolomé hasta que d'el suyo baya saliendo y dexando el dicho cuento en todo o en parte.

Item: que el dicho don Diego, mi hijo, o la persona que heredare, tomen dos personas de mi linaje, los más llegados y personas de ánima y autoridad, los cuales verán la dicha renta o la cuenta d'ella con toda diligencia, y farán pagar el dicho diezmo de la dicha cuarta parte, de que se da el dicho cuento a don Bartolomé, a los más necesitados de mi linaje que estubieren aquí o en cualquiera parte otra, y pesquisarán de los aber con mucha diligencia y sobre cargo de sus ánimas. E porque podría ser que el dicho don Diego, o la persona que heredase, no querían por algún respeto, que relebarían al bien suyo y honra e sostenimiento del dicho Mayorazgo, que no se supiesse enteramente la renta d'ello, yo le mando a el que heredare le dé la dicha renta sobre cargo de su ánima que no lo denuncien ni publiquen, salvo cuanto fuere la voluntad del dicho don Diego o de la persona que heredare, solamente procure que el dicho diezmo sea pagado en la forma que arriba dixe.

Item: porque no aya diferencias en el alegar d'estos dos parientes más llegados que an de estar con don Diego o con la persona que heredare, digo que luego yo elixo a don Bartolomé, mi hermano, por la una, y a don Fernando, mi hijo, por la otra, y ellos luego que començaren a entrar en esto sean obligados a nombrar otras dos personas y sean los más llegados a mi linaje y de mayor confiança, y ellos eligirán otros dos a el tiempo que hubieren de començar desde en este fecho. Y así hirá de en unos en otros y ansí en eso como en todo lo otro de govierno e bien e honra de serviçio de Dios y del dicho Mayorazgo para siempre jamás.

Item: mando al dicho don Diego mi hijo, o a la persona que heredare el dicho Mayorazgo, que tenga e sostenga siempre en la ciudad de Génoba una persona de nuestro linaje, que tenga allí cassa y mujer, e le ordene renta con que se pueda bibir honestamente, como persona llegada a nuestro linaje, y haga pie e raíz en la dicha ciudad como d'ella, porque podrá aver de la dicha ciudad ayuda e favor en las cosas de menester suyo, pues de aí salí y en ella nazi.

Item: que el dicho don Diego, o quien heredare el dicho Mayorazgo, enbíe por vía de cambios o por cualquiera manera que él pudiere todo el dinero de la renta que él ahorrare del dicho Mayorazgo, e haga comprar d'ellas en su nombre e de su heredero unas compras que dicen logos, que tiene el oficio de San Jorge, las cuales agora rentan seis por ciento y son dineros muy seguros, y esto sea por lo que yo diré aquí.

Item: porque a persona de estado y de renta conviene por servicio de Dios y por bien de su honra que se aperciba de hacer por sí y se poder baler con su hacienda, allí en San Jorge está cualquier dinero muy seguro, y Génoa es ciudad noble y poderosa por la mar. Y porque al tiempo que yo me mobí para ir a descubrir las Indias, fui con intençión de suplicar al Rey y a la Reina, Nuestros Señores, que de la renta que Sus Alteças de las Indias obiesen, que se determinasse de la gastar en la conquista de Jerusalem, y ansí se lo supliqué, y si lo hacen, sea en buen punto, e si no, que todavía esté el dicho don Diego o la persona que heredare d'este propósito de aumentar el más dinero que pudiere para hir con el Rey Nuestro Señor, si fuere a Jerusalem a le conquistar, o hir solo con el más poder que tubiere que playera a Nuestro Señor, que si esa intención tiene e tubiere, que le dará el aderezo que lo podrá haber y lo haga; y si no tubiere para conquistar, le darán a lo menos para parte d'ello, y ansí que asiente y haga caudal de su tesoró en los logos de San Jorge en Génoa, y aí multiplique fasta que él tenga cantidad que le parecerá y sepa que podrá hacer alguna buena obra en esto de Orán; que yo creo que después que el Rey y la Reina, Nuestros Señores, y sus sucesores bieren que en esto se determina, que se moberán a lo hacer Sus Alteças o le darán el ayuda o adereço como a criado e basallo que lo hará en su nombre.

Item: yo mando a don Diego, mi hijo, y a todos los que de mí descendieren, en especial a la persona que heredare este Mayorazgo, el cual es como dixe el diezmo de todo lo que en las Indias se hallare y obiere e la ochava parte de otro cabo de las tierras e renta, lo cual todo con mis derechos de mis ofiçios de Almirante y Visorrey y Gobernador es más de veinticinco por ciento, digo que toda la renta d'esto y las personas y cuanto poder tuvieren obliguen y pongan en sostener y servir a Sus Alteças o a sus herederos bien y fielmente, hasta perder y gastar las vidas y hacienda porque Sus Altezas me dieron aver y poder para conquistar y alcançar, después de Dios Nuestro Señor, este Mayorazgo, bien que yo los vine a convidar con esta impresa en sus reinos y estuvieron mucho tiempo que no me dieron adereço para la poner en obra; bien que d'esto no es de maravillar, porque esta impresa hera ignota a todo el mundo, y no avía quien le creciesse, por lo cual les soy en muy mayor cargo, y porque después siempre me han hecho muchas mercedes y acrecentado.

Item: mando al dicho don Diego, o a quien poseyere el dicho Mayorazgo, que si en la Iglesia de Dios, por nuestros pecados, ubiere alguna persona que por tiranía alguna, de cualquier grado o estado que sea, que le quisiese desposeer de su honra o bienes, que por la pena sobredicha se ponga a los pie del Santo Padre, salvo si fuere herético, lo que Dios no quiera, y con la persona o personas se determine e pongan por obra de le servir con toda su fuera e renta e hacienda en querer librar scisma e defender que no sea despos[e]ada la Iglesia de su honra y bienes.

Item: mando al dicho don Diego, o a quien poseyere el dicho Mayorazgo, que procure y se trabaje siempre por la onra y bien y acrecentamiento de la ciudad de Génoa, y ponga todas sus fueras e bienes en defender y aumentar el bien e honra de la República d'ella, no yendo contra el servicio de la Iglesia de Dios e alto estado del Rey o de la Reina, Nuestros Señores, e de sus sucesores.

Item: que el dicho don Diego, o la persona que heredare o estuviere en posesión del dicho Mayorazgo, que de la cuarta parte que yo dixe arriba de que se a de distribuir el diezmo de toda la renta, que a el tiempo que don Bartolomé y sus herederos tuvieren ahorrados los dos cuentos o parte d'ellos y que se obiere de distribuir algo del diezmo en nuestros parientes, que él y las dos personas, que con el fueren nuestros parientes, deban distribuir y gastar este diezmo en casar mozas de nuestro [dentro] linaje que lo ubieren menester, y hacer cuanto favor pudieren.

Item: que al tiempo que se hallare en dispusiçión, que mande hacer una Iglesia, que se intitule Santa María de la Conceción de la isla Española en el lugar más idóneo, y hacer un ospital el mejor hordenado que se pueda, ansí como ay otros en Castilla y en Italia, y se hordene una capilla en que se digan missas por mi ánima y de nuestros antecesores y sucesores con mucha devoción; que plaçerá a Nuestro Señor de nos dar tanta renta, que todo se podrá cumplir lo que arriba dixe.

Item: mando al dicho don Diego, mi hijo, o quien herede el dicho Mayorazgo, se trabaje de mantener e sostener en la isla Española cuatro buenos maestros en la santa theología, con intención de estudio de trabajar y hordenar que se trabaje de convertir a nuestra santa fe católica todos estos pueblos de las Indias, v cuando plugiere a Nuestros Señor que la renta del dicho Mayorazgo sea crecida, que ansí crezca de maestros y personas devotas y se trabaje para tornar esta gente sanos, e para esto no aya dolor de gastar todo lo que fuere menester; y en conmemoración de lo que yo digo y de todo lo sobrescrito, hará un bulto de piedra mármol en la dicha iglesia de la Concepción, en el lugar más público, porque traiga de continuo memoria esto que yo digo al dicho don Diego y a las otras personas que le bieren, en el cual bulto estará un letrero que dirá esto.

Item: mando a don Diego, mi hijo, o a quien heredare el dicho Mayorazgo, que cada vez y cuantas veçes se obiere de confesar, que primero muestre este compromisso o el treslado d'él a su confesor, y le ruegue que le lea todo, porque tenga raçón de lo examinar sobre el cumplimiento d'él, y sea causa de mucho bien y descanso de su ánima.

Fecho en 22 de febrero de 1498.

El Almirante.

Análisis del documento

Cristóbal Colom desde Granada el 24 de mayo de 1501, en una carta al Padre Gorricio, escribe: «Reberendo y muy deboto padre: Mucho he de menester un traslado abtorizado de escrivano público de una provisión que alá está, porque pueda yo hazer Mayorazgo, y querria que fuese en pergamino». No puede ser que el Mayorazgo se haga el 22 de febrero de 1498 y Colom el 24 de mayo de 1501 solicita pergamino para hacer el Mayorazgo.

En su último testamento que hizo en Valladolid el 19 de mayo de 1506, ante el notario Pedro de Hinojedo, el Almirante manifiesta: “Cuando partí de España el año de mil quinientos e dos yo fize una ordenanza e Mayorazgo de mis bienes, e de lo que entonces me pareció que cumplía a mi ánima e al servicio de Dios eterno, e honra mía e de mis sucesores: la cual escriptura dexé en el monasterio de las Cuevas de Sevilla a Fray don Gaspar con otras mis escrituras e mis privilegios e cartas que tengo del Rey e de la Reina, Nuestros Señores. La cual ordenanza apruebo e confirmo por esta”. Si hubiera hecho el Mayorazgo en 1498 no tiene sentido que en 1502 vuelva a hacer otro Mayorazgo. En el testamento de 1506 no dijo nada de Génova, y es raro que si era de Génova en sus últimas voluntades no haya puesto nada de su supuesto origen. Habría que preguntarse si lo consideraba importante en 1498 ¿por qué no lo fue en 1506? No se cumplió lo de dejar a una persona de su linaje en Génova. Si tanto interés hubiera tenido, lo tendría que haber puesto en el testamento de 1506. Además en esta Institución de Mayorazgo, en la que aparece que Colón cita a Génova como ciudad «de donde salió y en donde nació», no figura el apellido Colombo. Es el apellido Colón el que se repite y recalca al mandar que la persona que herede el Mayorazgo sea hombre del «linaje verdadero» de «Colón».

El documento dice: “hacer su Almirante en el dicho mar Océano, alende de una raya que marcaron sobre las islas de Cabo Verde y aquellas de las Azores, cien leguas que pase de polo a polo, que dende allí adelante al poniente fuese su almirante”. Hemos de tener en cuenta que tras el Tratado de Tordesillas, que se firmó el 7 de junio de 1494 (cuatro años antes de la escritura de este título) la línea de demarcación de 100 leguas que se había establecido con las Bulas alejandrinas, se traslada a 370 al oeste de las islas de Cabo Verde. Este error no lo podía efectuar Colom de ninguna de las maneras, pues era un asunto que le competía. Además, se comete el desliz de llamar al Almirante de Castilla don Enrique, cuando en realidad se llamaba don Fabrique Henriquez “[...]e me hicieron su Almirante en la mar con todas las preheminençias que tiene el Almirante don Enrique en el Almirantazgo de Castilla”.

Este documento no fue encontrado en el convento de las Cuevas con los otros papeles que el Consejo de las Indias hizo sacar en 1580 para agregarlos al expediente. Y es raro que Hernando Colón y Bartolomé de las Casas, los primeros biógrafos de Cristóbal Colom y que tenían acceso a toda la documentación de Colom, incluida la que se guardaba en el Monasterio de las Cuevas, no hicieran ni la más mínima alusión de este documento, que es tan importante para los herederos. Y vemos que quienes redactaron este documento cometieron errores garrafales “E ansí le suplico al Rey e a la Reina, Nuestros Señores, y al Príncipe D. Juan, su primogénito, Nuestro Señor, y a quien sucediere por los servicios que yo les he hecho, e por ser justo e le plega y no consientan ni consienta se deforme este mi compromiso de mayorazgo y testamento…”. Se menciona al príncipe D. Juan para velar por el cumplimiento del mayorazgo cuando el príncipe había muerto en Salamanca el 4 de octubre de 1497, cuatro meses antes de la supuesta redacción de este manuscrito. Y Colom que tenía de pajes del príncipe a sus hijos, perfectamente sabía que había muerto.

Este documento está firmado por Fernando Álvarez de Toledo, cuando hacía cuatro años que no actuaba de secretario. Este personaje había ocupado dicho cargo de 1493 a 1497, pero en este año fue cesado.

Salvador de Madariaga opina que “este Mayorazgo de 1498, aunque apócrifo, se falsificó, sin duda, sobre el documento de 1502, desaparecido, precisamente, para poner el apócrifo en su lugar”. Madariaga tiene razón y que en realidad no se falsificó todo el texto, sino que más bien se manipuló un texto original (el de 1502), que si existió, pero que desapareció. O sea, el Mayorazgo de 1502, que el propio Colom escribe, fue manipulado y no falsificado en toda su extensión y se reemplaza por el Mayorazgo de 1498.

Los litigios por la herencia de Colom

Fernando el Católico, regente de la Corona de Castilla nombra gobernador de la isla la Española en sustitución de Nicolás de Ovando, pero “el tiempo que mi merced e voluntad fuere” a Diego Colón, hijo de Cristóbal Colom, y sucesor de los privilegios paternos en virtud del mayorazgo. Diego Colón opina que este cargo le corresponde a perpetuidad e inicia un pleito con la Corona. En 1511 los jueces reconocen a los Colón el cargo de virrey a perpetuidad y el derecho al 10% del beneficio obtenido de las Indias. Se fundamentan en las Capitulaciones de Santa Fe. La Corona recibe, ente otras cosas, el derecho a nombrar jueces de apelación. Como ninguna de las dos partes queda satisfecha, ambas apelan la sentencia.

A petición de los vecinos de La Española se nombra una Audiencia que recorta facultades al Almirante. Carlos I depone de sus cargos a Diego Colón y le obliga a regresar a España. Interpone una nueva querella contra la Corona, pero en 1526 Diego Colón muere en Puebla de Montalbán. Su viuda María Álvarez de Toledo continúa el pleito en nombre de su hijo Luis Colón y Toledo, menor de edad. Se llegó a la sentencia de Valladolid el 25 de junio de 1527, que declaró nulas las dos anteriores y mandó recomenzar todo el proceso. El nuevo fiscal de la Corona trató de demostrar que el descubrimiento de las Indias se había realizado gracias a Martín Alonso Pinzón y no a Colom. Finalmente ambas partes se sometieron a un laudo arbitral, dictado el 28 de junio de 1536 por el presidente del Consejo de Indias, el obispo García de Loaysa y por el consejero de Castilla, Gaspar de Montoya. Este laudo confirma el cargo de Almirante de las Indias a perpetuidad para los Colón, con privilegios análogos a los del Almirante de Castilla. Suprime los cargos de virrey y gobernador general de las Indias. Se constituye un señorío colombino compuesto principalmente por la isla de Jamaica, con el título de marquesado de Jamaica y un territorio de 25 leguas cuadradas en Veragua, con el título de ducado de Veragua. Confirma a los Colón la posesión de sus tierras en la isla La Española y a perpetuidad los cargos de alguacil mayor de Santo Domingo y de la Audiencia de la isla. Otorga rentas de 10.000 ducados anuales a los Colón, así como 500.000 maravedíes por año a cada una de las hermanas de Luis Colón.

Luis Colón, III Almirante y nieto de Cristóbal Colom, se casó con María de Orozco en 1542. Sin embargo, el vínculo fue declarado nulo a través de una demanda, a pesar de la descendencia que produjo. En septiembre de 1546, se casó con María de Mosquera y Pasamonte,​ teniendo con ella dos hijas. Este fue el único matrimonio de Luis considerado válido. En 1554 trató de casarse con Ana de Castro Osorio, hija de los condes de Lemos, a quien había conocido en Valladolid, alegando que no estaba casado, pues aún no se había establecido la nulidad de su matrimonio con María de Orozco, careciendo así de valor su matrimonio con María de Mosquera. Tras el rechazo de su petición en Roma, fue acusado de bigamia. El pleito matrimonial se alargó y tuvo una duración de muchos años. Luis Colón fue encarcelado primero en Arévalo y después en Medina del Campo y en Simancas. Fue en este municipio donde conoció al general y noble San Francisco de Borja, gracias al cual decidió reconocer a María de Mosquera como su única mujer. De todas formas, aún tenía los problemas ocasionados por los enlaces posteriores. En 1563 fue condenado a diez años de destierro en la ciudad norteafricana de Orán, plaza fuerte castellana en la actual Argelia. En esos momentos, él se hallaba en Madrid, por lo que decidió apelar ante el Consejo de Castilla y, tras sobornar a los carceleros de la Corte, donde se encontraba preso, logró escaparse. Tras esto, se casó por cuarta vez el 9 de septiembre, uniéndose en matrimonio con Ana de Castro, con quien tuvo prematuramente una niña, que murió pocos meses después. Luis Colón fue encarcelado nuevamente y comenzó a establecer una relación amorosa con Luisa de Carvajal, quien también quedó embarazada, por lo cual, tras tener a su hijo, Luis Colón y Carvajal, el 26 de mayo de 1565, tuvo que casarse con ella, aunque clandestinamente. Luis Colón fue finalmente desterrado en Orán en 1567, donde muere sin sucesión masculina reconocida.

En este momento se plantea el grave problema de determinar quién sería el siguiente poseedor de la gran herencia del Almirante. Dos factores se sumaban para hacer más difícil la solución: la cuantía de la herencia y sus privilegios que durarían “para siempre jamás”, y segundo, el deseo del Descubridor de que los títulos, propiedades, etc., de su Casa se heredasen por línea de varón “y no herede mujer, salvo si no se halle hombre”. Temporalmente se logra una solución del conflicto puesto que se casan dos primos hermanos: Felipa, hija de Luis Colón, con Diego, único hijo varón de Cristóbal hermano del primero. Sin embargo, el problema sólo permaneció aletargado durante seis años ya que este conveniente matrimonio no tuvo descendencia. De tal manera, en 1578 prácticamente todos los miembros de la familia van a litigar por la posesión del mayorazgo del Almirante de la mar Océana.

El Tribunal del Consejo debía decidir en base a la voluntad testamentaria de Cristóbal Colom. Fallecidos, Felipa Colón, hija de Luis, II Duquesa de Veragua y su esposo Diego Colón, en 1577 y 1578 respectivamente, les sucedería por sentencia del Ayuntamiento de Santo Domingo su primo hermano Cristóbal Colón de Cardona, Almirante de Aragón, quien murió en circunstancias muy sospechosas poco después, en 1583. Curiosamente la persona beneficiada por esta muerte era su cuñado y sucesor Francisco de Mendoza, quien se vio inmerso en un proceso contra él: fue acusado de secuestrar la hoja del testamento de D. Cristóbal en donde se establecía la cláusula de mayorazgo. Obviamente esto se descubrió y por tal motivo fue condenado a prisión. Sin embargo se trataba de la última voluntad del Descubridor de 1506, que Mendoza había conseguido del Secretario del Consejo de Indias, Valmaseda. No existiendo sentencia firme del Consejo de Indias, el pleito familiar continúa. Era necesario seguir los pasos a Luis Colón y averiguar dónde y a quién había podido entregar algunos de sus papeles, pues se sabía que Luis llevaba consigo parte de su archivo. El destino del bagaje documental que Luis Colón había conservado personalmente, queda expuesto en las declaraciones ante notario requeridas por la «paulina» de Baltasar Colombo.

Uno de los pretendientes al mayorazgo fue el genovés Baltasar Colombo, que decía ser pariente del Descubridor “varón de varón bastardo y transversal del fundador”. Baltasar Colombo había obtenido del representante papal en la corte española una “paulina” o carta por la cual podía indagar sobre asuntos y cosas que se sospechaban habían sido robadas u ocultadas maliciosamente, y aquellos que no colaborasen con lo ordenado en la “paulina” eran castigados con la excomunión. Gracias a esta pena de excomunión, tan temida en aquellos tiempos, tenemos las únicas declaraciones relativas al desconocido testamento y podemos saber lo que le sucedió a este precioso documento.

Una de las cuestiones a dilucidar es quién presentó el Mayorazgo de 1498 en el Tribunal de Indias. Pudieron ser tres personas que utilizaron las “paulinas” para obligar a la persona que lo tuviera a presentarlo, lo cual quiere decir que los tres litigantes principales debían de saber algo de su existencia y, sino los tres, alguno de ellos, a saber: Dª Francisca Colón de Toledo, parece ser la más activa de los litigantes, en su exposición decía que podía alcanzar justicia por no tener noticia de las personas que “saben y entienden y han leído un libro encuadernado en cuero guarnecido con una manillas de plata y escrito en pergamino, de letra antigua, con algunas letras al principio iluminadas, de los Almirantes de Indias “. Queda claro que cuando menos algo debió haber oído para poder dar datos para solicitar la paulina. D. Cristóbal de Cardona y Colón, Almirante de Aragón, hijo de Dª María Colón, que era a su vez hija de D. Diego, el II Almirante. Baltasar Colombo consumado pleitista, según Beltrán y Rózpide era éste el más beneficiado con la aparición del mayorazgo. Baltasar Colón"— individuo muy listo y ambicioso de la noble casa de los Colombo de Cuccaro y Conzano (en el entonces ducado de Monferrato, Piamonte), quien promovió tan bien urdido parentesco con el Descubridor. Pretendía las dignidades y estados de los Colón, pero sus documentos que a primera vista parecían irrefutables, resultaron tan falsos como la genealogía que presentó. Las pretensiones del impostor fueron desechadas por el Consejo de Indias el 2 de diciembre de 1608. El actual duque de Veragua y marqués de Jamaica es Cristóbal Colón de Carvajal y Sorozábal. Es almirante de la Armada española y miembro de la Real Academia Española de la Historia.

Heredero directo es Cristóbal Colón de Carvajal y Gorosábel, de 71 años, actual duque de Veragua y marqués de La Jamaica. Es almirante de la Armada española y miembro de la Real Academia Española de la Historia.

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