Juzgado de familia, un viaje al infierno

Juzgado de familia, un viaje al infierno

miércoles 22 de julio de 2020, 17:06h
Un libro de Nélide Garimez.

Cuando decidimos formar una familia nunca imaginamos que el final del amor culminará en la sala de un juzgado, luchando por la custodia de tus propios hijos. La alineación parental es solo una de las muchas palabras que hacen referencia al proceso de lucha y desolación al que muchas madres y padres se deben enfrentar, convirtiéndose en víctimas del odio de sus ex parejas, obligados a someterse a su capricho mientras soportan el sufrimiento de su familia.

En este sentido, podría decirse que los sueños e ilusiones de estos padres extorsionados por el deseo de venganza de sus antiguos compañeros de vida, quedan al refugio de la justicia, sin embargo, cabe dudar de hasta qué punto el sistema judicial vela por el bienestar de estas familias. ¿Quién garantiza el cumplimiento del código ético de la abogacía? ¿qué responsabilidad asume un abogado y un procurador en un proceso judicial de familia ? ¿Quién paga los platos rotos?¿Cuánto son los honorarios, las costas, los atrasos, los tiempos de espera, las obligaciones de los
funcionarios de justicia, y del juez?

Nélide Garimez narra entre las páginas de 'Juzgado de familia, un viaje al infierno' el largo proceso al que se enfrenta una madre cuando el sistema judicial de familia irrumpe en su vida y la de sus hijos. En esta obra se trata en profundidad las carencias de este sistema cuyas víctimas son los propios menores.

Sinopsis:

«Esto mío es tabú, es una letra escarlata. Por eso, cada vez cuento menos y me voy convirtiendo en cómplice-testigo silencioso de esta barbarie».
«¿Por qué ese empeño en hacer borroso lo nítido, extenso lo concreto, ininteligible lo sencillo? Solo tendría sentido si el objetivo fuera alargar innecesariamente el proceso y dar tarea a los funcionarios de justicia y vidilla a los bufetes privados».
«El golpe de estado a la custodia compartida se había consumado».
«Cuando se ha sobrepasado la barrera de lo absurdo, cuando se ha perdido la sensibilidad a lo esperpéntico, cuando se ha confundido la obligación de servir con la arrogancia del poder, es el momento de recordar la razón de ser, el porqué, y el para qué y para quién»

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