EL REY JUAN CARLOS MINTIÓ AL SHA PAHLEVI PARA FINANCIAR A LA UCD DE SUÁREZ E IMPEDIR QUE EL PSOE GANARA LAS ELECCIONES, por Luis Miguel Sánchez Tostado

EL REY JUAN CARLOS MINTIÓ AL SHA PAHLEVI PARA FINANCIAR A LA UCD DE SUÁREZ E IMPEDIR QUE EL PSOE GANARA LAS ELECCIONES, por Luis Miguel Sánchez Tostado
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domingo 10 de mayo de 2020, 11:32h
EL REY JUAN CARLOS MINTIÓ AL SHA PAHLEVI PARA FINANCIAR A LA UCD DE SUÁREZ E IMPEDIR QUE EL PSOE GANARA LAS ELECCIONES, por Luis Miguel Sánchez Tostado
Alexis Mardas (izquierda) junto a John Lennon
Alexis Mardas (izquierda) junto a John Lennon
Buena parte del inmenso patrimonio del rey emérito lo obtuvo con mordidas, comisiones, donaciones y regalos de dictaduras árabes.
Juan Carlos I junto al príncipe Fahd Bin Abdulaziz Al Saud, de Arabia Saudí (archivo EFE)
Juan Carlos I junto al príncipe Fahd Bin Abdulaziz Al Saud, de Arabia Saudí (archivo EFE)
Jornada de caza. De izquiera a derecha Gerardo Díaz Ferrand, condenado y encarcelado por fraude fiscal, Jaume Matas, condenado y encarcelado por corrupción, el rey don Juan Carlos y Arturo Fernández, empresario hostelero incurso en varios escándalos fiscales e imputado en el caso Bankia.
Jornada de caza. De izquiera a derecha Gerardo Díaz Ferrand, condenado y encarcelado por fraude fiscal, Jaume Matas, condenado y encarcelado por corrupción, el rey don Juan Carlos y Arturo Fernández, empresario hostelero incurso en varios escándalos fiscales e imputado en el caso Bankia.

Tomado de su próximo libro La Transición oculta.

Un episodio bochornoso de la Transición democrática española se conoció con la publicación del libro de memorias The Shah and I (El Shah y yo), de Amir Asadollah Alam, primer ministro de Persia (actual Irán) y hombre de confianza del sha Reza Pahlevi. Por dicha obra se supo que, en junio de 1977, el rey Juan Carlos de Borbón escribió una carta al Sha, al que se dirige como “hermano”, solicitándole diez millones de dólares para financiar a la UCD de Adolfo Suárez, frenar el marxismo y reforzar la monarquía. La carta, redactada en francés, con la dirección y la despedida manuscritas por el propio monarca, no tiene desperdicio. La reproducimos íntegra:

Mi querido hermano:

Para empezar quisiera decirte cuán inmensamente agradecido estoy porque hayas enviado a tu sobrino, el príncipe Shahram, a verme, facilitándome así una respuesta rápida a mi petición en un momento difícil para mi país.

Me gustaría a continuación informarte de la situación política en España y del desarrollo de la campaña de los partidos políticos, antes, durante y después de las elecciones.

Cuarenta años de un régimen totalmente personal han hecho muchas cosas que son buenas para el país pero al mismo tiempo dejaron a España con muy deficientes estructuras políticas, tanto como para suponer un enorme riesgo para el fortalecimiento de la monarquía. Después de los seis primeros meses de gobierno de Arias, que yo estuve igualmente obligado a heredar, en julio de 1976 designé a un hombre más joven, con menos compromisos, a quien yo conocía bien y que gozaba de mi plena confianza: Adolfo Suárez.

Desde aquel momento prometí solemnemente seguir el camino de la democracia, esforzándome siempre en ir un paso por delante de los acontecimientos a fin de prevenir una situación como la de Portugal que podría resultar aún más nefasta en este país mío.

La legalización de diversos partidos políticos les permitió participar libremente en la campaña electoral, elaborar su estrategia y emplear todos los medios de comunicación para su propaganda y la presentación de la imagen de sus líderes, al tiempo que se aseguraron un sólido soporte financiero. La derecha, asistida por la banca de España; el socialismo, por Willy Brandt, Venezuela y otros países socialistas europeos; los comunistas, por sus medios habituales.

Entretanto, el presidente Suárez, a quien yo confié firmemente la responsabilidad del gobierno, pudo participar en la campaña electoral solo en los últimos ocho días, privado de las ventajas y oportunidades que expliqué ya anteriormente y de las que se pudieron beneficiar los otros partidos políticos.

A pesar de todo, solo, y con una organización apenas formada, financiado por préstamos a corto plazo de ciertos particulares, logró asegurar una victoria total y decisiva.

Al mismo tiempo, sin embargo, el partido socialista obtuvo un porcentaje de votos más alto de lo esperado, lo que supone una seria amenaza para la seguridad del país y para la estabilidad de la monarquía, ya que fuentes fidedignas me han informado que su partido es marxista. Cierta parte del electorado no es consciente de ello y los votan en la creencia de que, con el socialismo, España recibirá ayuda de algunos grandes países europeos, como Alemania, o en su defecto de países como Venezuela, para la reactivación de la economía española. Por esa razón es imperativo que Adolfo Suárez reestructure y consolide la coalición política centrista, creando un partido político que sirva de soporte a la monarquía y a la estabilidad de España.

Para lograrlo, el presidente Suárez claramente necesita más que nunca cualquier ayuda posible, ya sea de sus compañeros o de países amigos que buscan preservar la civilización occidental y las monarquías establecidas.

Por esta razón, mi querido hermano, me tomo la libertad de pedir tu apoyo en nombre del partido político del presidente Suárez, ahora en difícil coyuntura; las elecciones municipales se celebrarán dentro de seis meses y será ahí más que nada donde pondremos nuestro futuro en la balanza.

Por eso me tomo la libertad, con todos mis respetos, de someter a tu generosa consideración la posibilidad de conceder diez millones de dólares como tu contribución personal al fortalecimiento de la monarquía española.

En caso de que mi petición merezca tu aprobación, me tomo la libertad de recomendar la visita a Teherán de mi amigo personal Alexis Mardas, que tomará nota de tus instrucciones.

Con todo mi respeto y amistad.

Tu hermano,

Juan Carlos

Perplejo debió quedar el Sha ante la imprudencia del monarca español al enviar aquella comprometida petición por carta. Aunque los diarios de Asadollah recogen peticiones verbales de financiación de otros estadistas, entre ellos el presidente Nixon, lo que asombró al Sha fueron las chuscas formas de Juan Carlos pidiendo el dinero por carta y sin rodeos. Más precavido, Pahlevi contestó a su carta sin aludir al tema, porque prefería no dejar constancia escrita. Así lo dejó escrito el ministro Asadollah: “El Sha contestó a esta carta el 4 de julio de 1977. Está cariñosamente redactada, pero muestra una mayor precaución que la del rey de España”.[1]

En este minucioso diario se documentan confesiones de palacio y conversaciones privadas del Sha con otros dignatarios. Tras su fallecimiento en 1978, este preciado documento se guardó en una caja fuerte hasta que, en 1991, doce años después de la revolución islámica de Irán, fue traducido al inglés y editado por Alinaghi Alichani,[2] ministro de Asuntos Económicos, rector de la Universidad de Teherán y amigo personal del difunto Asadollah. Es en este diario donde se reproduce íntegra la carta secreta del rey español en 1977 y en la que, para dirigirse al totalitarismo de Franco, Juan Carlos se refiere como “régimen personal” que “ha hecho muchas cosas buenas para el país”.

Los millones de dólares que don Juan Carlos solicita al Sha, ¿eran realmente para financiar el partido de Adolfo Suárez? Veamos, cuando envía la carta, el 22 de junio de 1977, las elecciones generales ya se habían celebrado y la UCD se había alzado con una abultada victoria para formar Gobierno y controlar los aparatos del Estado. En la carta se refiere a las inminentes elecciones municipales, que se celebrarán “dentro de seis meses”, pero las primeras elecciones municipales de la democracia no se celebraron hasta el 3 de abril de 1979, casi dos años después de remitir la carta. Por tanto, el Rey mentía al Sha. Ni era cierto el periodo de tiempo que refirió Juan Carlos I al Sha, ni existía, por tanto, la premura referida. En el texto se destacaba la preocupación del rey de España por el resultado electoral que el PSOE había obtenido en la elecciones del 15 de junio, “más alto de lo esperado” (5.371.866 votos y 118 diputados). Por entonces, los socialistas todavía sostenían en sus estatutos su condición de marxistas, de la cual no se desprenderían hasta el Congreso Extraordinario de 1979. El rey de España, lejos de respetar el resultado electoral socialista como la voluntad de una parte nada desdeñable de su propio pueblo, lo considera “una seria amenaza para la seguridad del país y para la estabilidad de la monarquía”. La financiación de la UCD por estos medios suponía un flagrante agravio comparativo, una bochornosa parcialidad política del monarca para apoyar a un determinado partido y frenar el avance de otros, lo que demuestra que no actuó con imparcialidad ni con honestidad y que hizo todo lo posible para que la derecha ganara las elecciones. A este afán contribuyó también una ley electoral a medida para favorecerles.

No era la primera vez que la Casa Real tomaba partido por partidos políticos de derechas. En la campaña electoral de 1977, el Secretario de la Casa del Rey, Alfonso Armada, ya pidió el voto para la Alianza Popular de Manuel Fraga utilizando sobres y cartas oficiales con los membretes de la Casa Real con el conocimiento de don Juan Carlos.

La UCD de Adolfo Suárez, además de utilizar para sus fines los aparatos del Estado y recibir donaciones y créditos de empresarios y particulares, habría gozado, además, de una financiación extra gestionada por el propio Rey, que debía haber respetado la decisión popular sin interferir ni dopar el partido de su amigo Suárez. Esto es un hecho especialmente grave por cuanto entraba en contradicción con el discurso apolítico de la Corona, sobre su papel equidistante y conciliador por ser “el rey de todos los españoles”.

Sin embargo, tal y como está redactada la misiva, el argumento de financiar a la UCD no se sostiene. Las verdaderas razones se encuentran, posiblemente, al final del texto cuando, de forma explícita y sin titubeos, solicita los diez millones de dólares como “contribución al fortalecimiento de la monarquía española”. Este sí era el verdadero motivo de su petición. Además, no se pide como un crédito o un préstamo, sino como “contribución personal”, una donación. Se dijo que el monarca iraní le concedió al rey de España cien millones de dólares, mucho más de lo que se le había pedido.[3] El periodista y editor José García Abad asegura que “este dinero pedido por Juan Carlos, y generosamente donado por el emperador del Irán, llegó mucho más al palacio de la Zarzuela que al de la Moncloa”, y añadía: “el episodio hay que inscribirlo con más propiedad en el capítulo de la picaresca real que en el de la historia de UCD”.[4]

Retomemos la carta y observemos un detalle al final del texto: “me tomo la libertad de recomendar la visita a Teherán de mi amigo personal Alexis Mardas, que tomará nota de tus instrucciones”. ¿Quién era el intermediario Alexis Mardas a quien el rey confía tan comprometida misión confidencial?

Si aquella secreta petición de dinero resultaba sospechosa, no lo era menos el mediador buscado por el rey de España: Yanni Alexis Mardas (1942-2017), un ingeniero electrónico griego, más conocido como Magic Alex. Pese a su influyente círculo social, no era sino un vendedor de humo, un farsante e inventor de aparatos prodigiosos con los que timó a grandes celebridades. Conocida fue su relación con los Beatles en los años sesenta, a los que engatusó con sus esculturas de luz cinética y psicodélica. A John Lennon lo cautivó con The Nothing Box (la caja de nada), una pequeña caja de plástico con lucecitas que parpadeaban al azar. Lennon pasaría horas mirándola bajo la influencia del LSD.[5] Magic Alex se ganó la admiración de Lennon contándole sus fantasiosos dispositivos electrónicos futuristas de su invención, tales como un campo de fuerza para proteger las casas de los famosos, una pintura de automóvil que cambia de color al presionar un botón, un platillo volante fabricado con los motores del Rolls-Royce de John Lennon y del Ferrari de George Harrison, etc.[6] Los Beatles contrataron sus servicios porque les prometió un avanzado estudio musical de setenta y dos canales, frente a los nueve del mítico Abbey Road. Creerle les hizo perder en el fraude más de 300.000 libras esterlinas. Tras su despido, Mardas encontró otro filón en los setenta blindando vehículos de grandes celebridades. Monarcas, emperadores, jefes de Estado, aristócratas y jeques no escatimaban en gastos para su seguridad. El ingeniero griego gozó de la mediación de Constantino de Grecia, cuñado del rey Juan Carlos, por entonces exiliado en Gran Bretaña y en 1978 estableció en Inglaterra la empresa Alcom Devices, financiada con más de un millón de libras esterlinas que se cree procedía del sha Reza Pahlevi, uno de sus primeros clientes antes de exiliarse en México. Pero el blindaje de los vehículos era otro fraude y podía ser traspasado fácilmente por las balas. El sultán de Omán y el rey Jussein de Jordania le denunciaron por estafa al confiarles su flota de vehículos. También picó Juan Carlos I que, preocupado de sufrir un atentado como el de Carrero Blanco, encargó a Madras el blindaje de un todo terreno Range Rover. Al poco tiempo, y con muy pocos kilómetros, fue devuelto a Inglaterra y acabó en manos de hombres de negocios yemeníes. La última de Mardas antes de morir fue en 2004, cuando sacó a subasta en la galería Christie’s quince regalos que le hizo John Lennon, incluyendo dibujos del mítico cantante y una de sus guitarras: una Vox Kensington de 1966. Había prometido donar lo recaudado a organizaciones humanitarias, pero del dinero nunca más se supo.[7] Solo la guitarra fue valorada en Nueva York, en 2013, en 300.000 dólares.

Este era el “amigo personal” que Juan Carlos de Borbón eligió para gestionar los millones de dólares que solicitó al sha Pahlevi. De cómo se hizo el pago, qué destino se dio al dinero y qué beneficio obtuvo Alexis Mardas por su mediación, es algo que se desconoce por ser información clasificada.

La petición de dinero al sha de Persia no fue un caso aislado. Juan Carlos también solicitó donaciones y empréstitos de entre diez y cien millones de dólares a diversos jefes de Estado del mundo islámico: al emir de Kuwait, a los emires del Golfo y al rey de Arabia, “para que el centrismo suarista consolide la Corona y la democracia”.[8]

En 1977, poco después de la referida petición al sha de Persia, el príncipe Fahd de Arabia, otro “hermano” de Juan Carlos, le concedió cien millones de dólares sin intereses, cuya devolución no está acreditada. El príncipe saudí pasó varios veranos en Marbella donde se construyó una soberbia mansión y, en 1979, regaló a Juan Carlos I el lujoso yate Fortuna, segundo con ese nombre que el monarca español disfrutó durante más de una década. El rey de España mostró siempre una gran simpatía hacia la monarquía saudita, un país denunciado por organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional o Freedom House por quebrantar sistemáticamente los derechos humanos, por su régimen totalitario y machista que impone un deleznable integrismo a las mujeres, a las que somete. Ello no fue óbice para que el monarca concediera en 2007 el Toisón de Oro ―la mayor distinción que el Rey puede conceder― al rey Abdulá de Arabia Saudí.

Conocida es la tendencia de Juan Carlos a cobrar comisiones por cerrar acuerdos económicos para España, labor que iba implícita en su propio cargo de soberano como máximo representante de la diplomacia española. Así lo refiere el periodista Jaime Peñafiel:

«La fortuna del rey Juan Carlos tiene su origen en Arabia Saudí. En 1973 ocurre la famosa crisis del petróleo y Franco, que ya conocía la cercanía de Juan Carlos con los Al Saud, permitió a don Juan Carlos hablar con el rey saudí para que nos nutriera de petróleo en ese momento tan complicado. Y así fue. La respuesta fue afirmativa. Eso sí, Franco le permitió a don Juan Carlos cobrar unos “céntimos” por los miles de barriles que vinieron a España durante ese tiempo. Así, con esta comisión a la que Adolfo Suárez también dio su visto bueno, el rey forjó su fortuna«.[9]

A don Juan Carlos gustaba de rodearse de grandes financieros y empresarios con los que disfrutaba de jornadas de caza o vacaciones costeadas por ellos, y con los que hizo importantes negocios. Los empresarios, por su parte, se beneficiaban de grandes concesiones y contratos en países donde el monarca gozaba de contactos, tales como Arabia Saudí.[10] Entre los amigos del Rey, Gerardo Díaz Ferrán y Arturo Fernández, con los que compartió monterías. Ambos serían procesados por diversos escándalos de corrupción. También Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, que costeó el viaje de novios del entonces Príncipe con doña Sofía. O Jaime Carvajal y Urquijo, a quien se adjudicó la presidencia de Ford España. O Juan Miguel Villar Mir (presidente de OHL) y David Álvarez Díez (presidente de Eulen), a los que concedió el título de marqueses. Su íntimo amigo Manuel Prado y Colón de Carvajal, que presidió Iberia, sería encarcelado por un fraude millonario a los dueños de KIO. Su hijo, Borja Prado presidió Endesa y fue el representante español del grupo financiero italiano Mediobanca y consejero de Mediaset.[11]

En los primeros meses del reinado de don Juan Carlos I fue nombrado Ministro de Hacienda su amigo, el empresario franquista Juan Miguel Villar Mir, que forjó un imperio empresarial a base de contactos políticos y la adquisición, a muy bajo coste, de compañías en quiebra. Andando el tiempo se vería involucrado en turbios asuntos de corrupción, entre otros, la financiación del PP a cambio de concesiones públicas (también aparece en los papeles de Bárcenas).[12] Ambos amigos se beneficiaron mutuamente, de hecho el monarca le facilitó los contratos de su constructora en Oriente Medio.

En 2011, don Juan Carlos intervino ante el monarca saudí para la concesión del AVE de Medina a La Meca, un contrato valorado en 7.000 millones de dólares que fue adjudicado al año siguiente a un consorcio de empresas españolas. En la gestión también participó la princesaCorinna, una de las amantes de Juan Carlos de Borbón, y Shahpari Zanganeh, viuda de Adnan Khashoggi, conocido traficante de armas y tío de Jamal Khashoggi, periodista asesinado en el consulado de Estambul en 2018 por los servicios secretos sauditas. Zanganeh, que había sido recomendada por don Juan Carlos como mediadora, cobró cien millones de euros de comisión. Pero el escándalo llegó cuando Corinna confesó al comisario Villarejo, en una conversación grabada en Londres en 2015, que parte de esa mordida la repartió con don Juan Carlos. El monarca también estuvo detrás de la venta de entre 250 y 300 carros de combate Leopard españoles en mayo de 2014 a Arabia Saudí.

Independientemente de las asignaciones presupuestarias de la Casa Real, su sueldo como monarca y su elevada pensión vitalicia como Rey emérito, pese a que jamás cotizó a la Seguridad Social, el nombre de Juan Carlos de Borbón ha aparecido en operaciones policiales vinculadas a negocios con la trama Gürtel, la cuenta Soleado, el caso Malaya, las urbanizaciones en República Dominicana o las comisiones millonarias compartidas con la citada princesa Corinna Zu Sayn-Wittgenstein.[13] El secretismo y la falta de transparencia, de la que es cómplice el Parlamento español, impide conocer con exactitud la fortuna del rey Juan Carlos pues, a diferencia de los políticos, el Jefe del Estado no está obligado a revelar sus propiedades. Pese a que llegó al trono en 1975 prácticamente sin nada, prestigiosas publicaciones norteamericanas como Forbes o The New York Times ya cifraban su patrimonio en 2012 en unos 2.300 millones de dólares.[14] La investigación del diario neoyorquino refería “la aceptación de regalos y comisiones en nombre del Gobierno español, llegando incluso a recibir yates y automóviles de lujo”.

A la hora de redactar este artículo (mayo de 2020), gracias a la investigación de Yves Bertossa, fiscal jefe del cantón de Ginebra (Suiza), se están conociendo nuevos y sórdidos episodios. El gestor de don Juan Carlos en la capital helvética, Arturo Fasana, cuando fue llamado a declarar no tuvo más remedio que reconocer que, de una donación de 100 millones de dólares que en 2010 realizó el sultán de Bahréin al rey español, don Juan Carlos le entregó un maletín que contenía 1´9 millones de dólares en billetes con el encargo de ingresarlo en la cuenta del banco Mirabaud, cuyo titular es la fundación panameña Lucum, de la que el Rey emérito era primer beneficiario.[15] También informó sobre otra donación de otros 100 millones de dólares el 8 de agosto de 2008, esta vez procedentes de la casa real de Arabia Saudí, de los que 65 millones de euros fueron transferidos a otra cuenta de Corinna Larsen.

Tras el deterioro de la imagen monárquica con los escándalos de su yerno Iñaki Urdangarín y las cacerías de elefantes en Botsuana descubierta a raíz de su accidente, y obligados después por la Ley de Transparencia, la Casa del Rey en 2011 hizo públicos el sueldo del Rey (292.000 euros anuales) y el del entonces príncipe Felipe (algo más de 146.000 euros). Sin embargo, a día de hoy sigue negando a los españoles (“su pueblo”) el conocimiento de la magnitud de su patrimonio formado por palacios, bienes muebles e inmuebles, obras de arte, flotas de vehículos de alta gama, aeronaves, embarcaciones de lujo, acciones bursátiles, cuentas bancarias abiertas y opacas en paraísos fiscales, inversiones y propiedades en el extranjero, fincas rústicas y urbanas, ganaderías, caballos, rentas, joyas y regalos recibidos en su condición de monarca de España. Pese a que los medios de comunicación lo han requerido en numerosas ocasiones, la Casa del Rey solo publica la asignación presupuestaria oficial, pero se niega a desvelar la magnitud de la fortuna que el monarca ha ido acopiando a lo largo de 45 años, con el argumento de que el patrimonio personal es un asunto privado, cuando, en realidad, en su caso, no lo es.


[1] Morán, G. Adolfo Suárez: ambición y destino, edit. Debate, 2009.

[2] Asadollah, A, The Shah and I: The Confidential Diary of Iran’s Royal Court, 1968-77, (El Sha y yo: el diario confidencial de la corte real de Irán, 1968-77), introducción y edición por Alinaghi Alikhani, edit. Tauris & Co. Ltd., Londres, 1991. Otras ediciones posteriores: Paperback, 1993, o The Alam Diaries. Edit. IBEX Publishers. United States, 2014. Véase también Morán, G. 2009. Ob. Cit.

[3] Quintans, R., Juan Carlos I: La biografía sin silencios, Akal, 2016.

[4] García Abad, J. Adolfo Suárez, una tragedia griega. Edit. La Esfera de los Libros, 2005.

[5] The Beatles Anthology DVD, 2003. Episodio 8. Testimonio de George Martin.

[6] Brown, P y Gaines, S, The Love you Make. Edit. McGraw-Hill, Nueva York, 1983, p. 206.

[7] El País, 14 de enero de 2017, Muere Magic Alex, inventor al servicio de los Beatles.

[8] Morán, G. 2009. Ob. Cit.

[9] Vanity Fair, 24 de octubre de 2018, Barriles de petróleo, yates y comisiones: la fluida relación entre los Borbones y Arabia Saudí.

[10] Sería, precisamente, un empresario saudí (Mohamed Eyad Kayali) quien costeó al Rey su famoso safari a Botsuana en el que se rompió la cadera. Véase Galaz, M, El País, 18 de abril de 2012. Un empresario saudí pagó la cacería del Rey en Botsuana.

[11] Carreño, B. Eldiario.es, 2 de junio de 2014, La corte del rey Juan Carlos y el capitalismo de amiguetes.

[12] Vélez, A.M. Eldiario.es, 11 de marzo de 2016. La historia de OHL y Villar Mir: un grupo construido a golpe de gangas y contactos políticos.

[13] Público, 13 de abril de 2018, La incalculable fortuna de Juan Carlos, rey: de la cuenta ‘Soleado’ a los negocios con Corinna.

[14] Diario 16, 4 de enero de 2019, La fortuna del rey emérito: un secreto de Estado celosamente guardado. Véase también El Confidencial, 25 de septiembre de 2014, ¿A cuánto asciende la fortuna personal del Rey? ‘The New York Times’ reabre el debate.

[15] El País, 1 de mayo de 2020, El gestor del rey emérito afirma que este le entregó en Ginebra 1,7 millones recibidos del sultán de Bahréin.

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