CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: RENUNCIA, ESFUERZO Y SACRIFICIO, por Beatriz Rodríguez, periodista

CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: RENUNCIA, ESFUERZO Y SACRIFICIO, por Beatriz Rodríguez, periodista
domingo 10 de mayo de 2020, 10:56h
CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: RENUNCIA, ESFUERZO Y SACRIFICIO, por Beatriz Rodríguez, periodista
Hoy estoy contenta, muy contenta porque muchos pasáis mañana a la dichosa fase 1 y algo envidiosilla porque aquí en Madrid, y en otras provincias, seguimos esperando a que las cosas mejoren. No sólo podréis acercaros a vuestra gente sino que además muchos comenzaréis a dar ese empujón que la economía necesita. Y es que es increíble cómo este país en tan sólo dos meses ha logrado que su economía se vaya al garete.

Pensando a menor escala, siempre tuve claro que en la vida había que tener un pequeño remanente apartado para hacer frente a inesperadas contingencias pero resulta que la realidad me ha demostrado que ni muchas familias ni “papá Estado” lo tienen. Partiendo de la base de que muchas no tienen capacidad de ahorro y salen adelante como pueden, tengo la sensación de que el estado lo ha hecho a base de acumular deuda, y esa deuda tarde o temprano hay que pagarla. “Nadie da duros a pesetas” ya me lo decía mi abuelo pero aquí todo se soluciona como si viviéramos en ‘La Casa de Papel’ fabricando dinero sin parar.

El PIB ha disminuido y, las previsiones para los próximos meses no son mucho mejores, mientras que la tasa de paro ha aumentado dejando a muchas familias sin recursos y cuando digo sin recursos es literalmente pidiendo ayudas para dar de comer a sus hijos. Sin embargo también es cierto que en los últimos años se nos ha incitado a una cultura del consumismo masivo, con créditos fáciles y donde el trabajo y el esfuerzo no han estado lo suficientemente valorados. Qué decir de la cultura del ahorro, esa que tenían nuestros abuelos y que nosotros no estamos siendo capaces de trasmitir a nuestros hijos. Hemos hecho una sociedad cada vez más carente de valores y moral pero con una capacidad de gastar tremenda y sin ninguna capacidad de renuncia. Imprescindible tener un móvil de última generación y televisor de 50 pulgadas aunque se esté viviendo de ayudas públicas y Cáritas parroquial. Realmente no lo entiendo y me entristece porque estamos construyendo una sociedad “de mierda”, y perdón por la expresión, y es la que vamos a dejar a nuestros hijos.

Pero como eso hay que cambiarlo algunos ya podéis empezar desde mañana. Con vuestro esfuerzo y sacrificio, con vuestras ganas de volver a la rutina, de la que nunca deberíamos haber salido, y con toda vuestra ilusión. El resto seguiremos más o menos “confitados”, también con la ilusión de que algún día nos llegue y que ese día no esté muy lejano en este horizonte incierto.

Yo seguiré aclarando mis dudas algo así como… ¿puedo tomarme un vino en la hora del deporte? o ¿habrá franjas también para llenar bares y terrazas? El día tiene 24 horas y repartiendo las franjas por edades, temperaturas, y horarios de la hostelería….

A los afortunados, salud y suerte.

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