UNA BUENA DOSIS DE OXÍGENO Y VITAMINA D, por Sonia María Saavedra de Santiago

UNA BUENA DOSIS DE OXÍGENO Y VITAMINA D, por Sonia María Saavedra de Santiago
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domingo 26 de abril de 2020, 10:24h
UNA BUENA DOSIS DE OXÍGENO Y VITAMINA D, por Sonia María Saavedra de Santiago
Ya me estoy acostumbrando a esto de estar en casa. En otoño, una lesión en el pie, en invierno un catarro eterno; en primavera confinamiento por ley.
UNA BUENA DOSIS DE OXÍGENO Y VITAMINA D, por Sonia María Saavedra de Santiago

Desde finales de 2019, salgo poco, bastante poco, pero le estoy cogiendo el gustillo a esto de andar cómoda en casa, con un recogido sencillo en el pelo, pasando la aspiradora a la misma hora que el vecino y esperando la hora del café como el gran acontecimiento del día.

A las ocho escucharé aplausos, cada vez menos, y a las nueve estaré atenta a las noticias. Quizás fuera difícil sospechar el alcance de esta tragedia mundial, pero no me acostumbro a la vaguedad, a los giros improvisados, a esas ideas que se asan con manteca ni a las gráficas diarias que dibujan líneas curvas donde el dolor, la soledad y la impotencia resultan invisibles.

Desde el 1 de octubre en que un dedo de mi pie derecho decidió fracturarse, he estado casi recluida, pero se trató de un mero contratiempo que me ha hecho disfrutar, como una gran fiesta, todas y cada una de las pocas salidas que he realizado durante estos meses: una visita al Thyssen, una comida de dos en una calle pequeña de Madrid, un chocolate junto a una chimenea frente al Palacio de Oriente, una Noche Buena tranquila, un día de Reyes en familia, tardes con turrón, una exposición de Seiscientos en el puerto de Cartagena, unas pocas clases de inglés, tres cenas divertidas y apenas dos agonizantes y largos paseos por mi luminosa ciudad.

¡Tienes que salir al campo! – Me dijo mi marido- Y tras una caminata dominguera de dos horas por rutas desconocidas de los montes cartageneros, llegué rendida a casa, pero con una buena dosis de oxígeno, vitamina D y la energía que, desde hacía tres meses, me faltaba. Nada me hacía sospechar que esa dosis sería crucial para las semanas de confinamiento que ahora llevamos.

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