El ejército indio reabre el debate sobre la existencia del Yeti u Hombre de las Nieves con unas curiosas fotos de unas huellas gigantescas

El ejército indio reabre el debate sobre la existencia del Yeti u Hombre de las Nieves con unas curiosas fotos de unas huellas gigantescas
miércoles 01 de mayo de 2019, 11:23h
El ejército indio reabre el debate sobre la existencia del Yeti u Hombre de las Nieves con unas curiosas fotos de unas huellas gigantescas
Un grupo de montañeros de la Armada India publicó este martes unas curiosas imágenes que han reabierto el debate sobre la existencia del ‘Yeti’, conocido popularmente como ‘El abominable hombres de las nieves’.
El ejército indio reabre el debate sobre la existencia del Yeti u Hombre de las Nieves con unas curiosas fotos de unas huellas gigantescas
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Los militares encontraron unas huellas gigantescas en la nieve. Las medidas de las pisadas eran de 81 x 38 centímetros. El rastro se encontró cerca del campamento base de Makalu, en el Parque Nacional de Makalu-Barun, una zona montañosa entre Nepal y el tibet.

El ejército indio no proporcionó más evidencia de su hallazgo y no respondió a la solicitud de varios medios que se han hecho eco de la noticia.

Según algunas fuentes documentales de los primeros exploradores del Nepal, en la década de 1830 existían relatos de excursionistas que aseguraban haber visto a una criatura bípeda, alta y cubierta con largos cabellos.

En aquel entonces se concluyó que era un orangután. Décadas después el explorador británico Laurence Waddell reportó por primera vez lo que parecían ser las huellas de una extraña criatura sobrehumana.

Esa ha sido una de las fuentes documentales más utilizadas para activar la mitología del ser del Himalaya. Desde entonces, la carrera por encontrarlo ha sido tan infructuosa como satisfactoria ha sido la carrera de la ciencia por explicar su prosaica realidad.

Las huellas aparecen semiderretidas y no son ni la mitad de espectaculares que la descubierta por los alpinistas Michael Ward y Eric Shipton en el Everest en noviembre de 1951. Con sus dedos bien visibles, aquella desató la fiebre por la caza del yeti.

Dos años después, cuando ascendían al Everest, Edmund Hillary y Tenzing Norgay encontraron un extraño rastro que atribuyeron a la criatura. Y a partir de ese momento se multiplicaron los testimonios de montañeros que descubrían en la nieve huellas y hasta pelos del supuesto animal.

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