Tercer ciclo sobre el Sáhara. “Un fenómeno geológico: La Sebja”, por Jesús Campos Pérez, Coronel de Artillería ®

Tercer ciclo sobre el Sáhara. “Un fenómeno geológico: La Sebja”, por Jesús Campos Pérez, Coronel de Artillería ®

Perteneciente a la Hermandad de la Agrupación de Tropas Nómadas del Sahara y miembro de la Asociación Española de Escritores Militares

domingo 19 de diciembre de 2021, 09:31h

La Sebja es una depresión del terreno a más bajo nivel que el mar. Son depresiones bruscas del terreno, que ocupan gran extensión, a veces hasta centenares de kilómetros cuadrados. Sus laderas son verticales, y el fondo, completamente plano, está formado por materiales arcillosos, recubiertos en algunos trozos por superficies de concentrada agua salina, sobre la que flotan de cuando en cuando trozos blancuzcos de sales, que al reflejar los rayos solares los hacen brillar.

Tercer ciclo sobre el Sáhara. “Un fenómeno geológico: La Sebja”, por Jesús Campos Pérez, Coronel de Artillería ®

Por los derrumbamientos que se producen en sus laderas se forman altos taludes, de rápidas pendientes.

El particular más importante de estos curiosos accidentes geológicos es que su fondo está a más bajo nivel que el mar. La formación de ellos es debido a la acción erosiva y de disolución de las aguas subterráneas en épocas pasadas que, arrastrando materiales ligeros y disolviendo las salinas, dio lugar al hundimiento de las capas superiores, faltas de apoyo de las inferiores.

Este fenómeno pudo producirse en un tiempo en que la masa continental se encontraba más elevada sobre el mar que en la actualidad, coincidiendo con una época de intensas lluvias, que determinaron fuertes corrientes de agua subterránea, por efectos de la infiltración y que descendían hacia el océano por el desnivel existente. Más tarde, el continente experimentó una inmersión, y el fondo de las sebjas quedó a más profundidad que la superficie del mar en decenas de metros.

En estas grandes depresiones se acumulan las aguas llovedizas después de las fuertes tormentas, y al evaporarse y concentrarse su salinidad, los bordes cenagosos se cubren de depósitos salinos, de coloraciones blancuzcas. Poco a poco las aguas se evaporan y, desapareciendo en los años secos, dan origen a grandes salares, de suelo duro y uniforme, del que se extrae sal de relativa gran pureza.

Extraña es la presencia y aspecto de estas grandes sebjas en los uniformes llanos litorales. Hoy las sebjas parecen estar en franco período de retrogradación. Poco a poco se van colmatando con los aportes de una red fluvial típicamente endorreica; van perdiendo los inclinados paredones que las limitan; su verticalidad, siendo cada vez mayores las zonas de escombros existentes a su pie, cambian muy lentamente, debido a las características climatológicas típicas de estos países desérticos.

Estas sebjas limitan grandes espacios, de diámetros variables, desde 10 a 40 kilómetros. Por lo común, son de formas alargadas, siempre de fondo plano, sin accidentes ni relieve topográfico alguno.

Como los materiales que formaban el terreno antes de producirse estas grandes depresiones, que pueden alcanzar hasta 1.900 kilómetros cuadrados de superficie, no han podido ser arrastrados fuera de ellas, tanto por sus caracteres topográficos como por estar bajo el nivel del mar, hay que suponer que las sebjas no son sino enormes hundimientos, provocados quizá por acciones de disolución de las aguas subterráneas en masas salinas (yesos, cloruros diversos, etc.) que existieran en las formaciones subyacentes, fenómeno que debió originarse en épocas pasadas de mayor pluviosidad, aguas que poco a poco han rehundido el terreno, hasta dar origen a la sebja.

Es de suponer que en la actualidad haya terminado el ciclo formativo de estas típicas depresiones, iniciándose el proceso de relleno y colmatación; pero como el país es extraordinariamente llano y la pluviosidad muy escasa, los aportes que las aguas corrientes envían a las sebjas pueden ser considerados como nulos. Sólo los altos escarpes que las limitan poco a poco se van rehundiendo, pero en general esta forma fisiográfica puede ser considerada hoy como fosilizada, debido al régimen desértico que caracteriza al Sahara y por ocupar su fondo altitudes inferiores al nivel del mar, lo que impide que el proceso de drenaje subterráneo y acciones de disolución no puedan ya tener efecto.

Los bordes de las sebjas presentan talud de fuerte pendiente, acantilado en ocasiones, que recortan la llanura en que está encajada la depresión, prolongándose su borde en el horizonte a favor de entrantes y salientes hasta cerrar, después de un extenso recorrido, la ancha cubeta, cuyo fondo, 50 ó 60 metros más profundo que la planicie superior, se encuentran por debajo del nivel actual del mar.

Es notable el paisaje de la sebja y ameno para el viajero, cansado de la uniformidad de las llanuras. Los bordes, abruptamente tajados en fajas de colores amarillentos y blanquecinos, se pierden en la lejanía, fundiéndose en el azul y violeta de los fondos en singular contraste con el brillo de las charcas salitrosas del fondo de la sebja, donde la intensa evaporación deposita los costrones blanquecinos de sus sales.

Parecen ser debidas las sebjas a fenómenos de disolución y hundimiento del suelo en lugares donde los productos salinos se acumularon y las aguas subterráneas circulantes ocasionaron el desplome de las bóvedas y el retroceso general de los taludes en el dominio de las llanuras.

Existen dos tipos de sebjas:

-De hundimiento. Son relativamente profundas, con bordes verticales o casi verticales, sumamente escarpados y de fondos casi siempre salinos. Abundan más en la zona Norte, estando relativamente próximas a la costa y siendo de considerable extensión.

-De depresión. Son menos profundas que las de hundimiento, ofreciendo laderas no muy pendientes y sin escarpaduras; sus colores más bien rojizos, y sus fondos brillantes, con aparición de yesos y micas. Son más características de la zona Sur, dándose en mayor número, pero teniendo un tamaño algo más reducido. No están tan ligadas y próximas a la faja costera por lo que se ofrecen repartidas por la región.

-Sebja Tah. Tipo Hundimiento. Sebja de gran amplitud (48 x 14 kilómetros) y su fondo está a 50 metros bajo el nivel del mar. Situada a caballo entre las regiones del Draa y de la Saguia el Hamra y al norte de Daora. Está situada a unos 25 kilómetros de Villa Bens y es la mayor de esta región. Es alargada y dirigida en el sentido de la costa atlántica, de la que dista una treintena de kilómetros.

El fondo aparecía formado por arcillas, que al haber estado empapadas por aguas muy cargadas de sal y haberse resecado, daba origen a una masa esponjosa, donde se hundía profundamente el pie, dando la sensación de caminar por una muy mullida alfombra.

“Un crujido especial acompañaba nuestros inciertos pasos; se comprobó con extrañeza que el fondo queda muy por bajo del nivel del mar, pues estando el amplio llano que rodea a la sebja a unos 20 ó 25 metros de altitud, se elevan sobre el fondo, de 60 a 70 metros, las paredes verticales o muy inclinadas que limitan esta sebja, por lo cual los pandos mantos de aguas saladas vienen a estar situadas a unos 50 metros bajo el nivel del océano”. Esta sebja es una de las más típicas de las situadas en la plataforma costera.

Sebja Tenuaca. Tipo Depresión Sebja de mediano tamaño, al este del Negyir y del P. A. Agracha y al oeste de la pista Aaiun-Auserd, en la parte central de la región de Río de Oro. Tiene una longitud de 18 kilómetros, una anchura media de 4 y una extensión de 72 kilómetros cuadrados.

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