"Los mallorquines fueron los primeros en intentar colonizar las Canarias", por Pedro Cuesta Escudero autor de Colón y sus enigmas y de Mallorca patria de Colom

'Los mallorquines fueron los primeros en intentar colonizar las Canarias', por Pedro Cuesta Escudero autor de Colón y sus enigmas y de Mallorca patria de Colom
martes 30 de noviembre de 2021, 10:02h
'Los mallorquines fueron los primeros en intentar colonizar las Canarias', por Pedro Cuesta Escudero autor de Colón y sus enigmas y de Mallorca patria de Colom

Este artículo está extractado del que publicó el 28 de noviembre de 2021 Marc Pons en El Nacional Cat con el título de Quan catalans i mallorquins van colonitzar les Canàries.

Cinco embarcaciones mercantes comandadas por el armador Jaume Ferrer zarparon el 26 de abril de 1346 del puerto de Palma de Mallorca en dirección a las desconocidas costas de las islas Canarias. Las Afortunadas, como eran conocidas en aquella época esas islas, ya habían sido visitadas con anterioridad por exploradores genoveses y portugueses (1312-1336). Pero no crearon ninguna clase de infraestructura colonial. Simplemente habían ido a capturar esclavos. Después de este viaje exploratorio de Ferrer los mallorquines despliegan toda una campaña para su conquista y colonización que, misteriosamente, acabó súbitamente sin ningún tipo de explicación. Los catalanes y mallorquines no fueron los primeros europeos modernos en poner los pies en las Canarias, pero si fueron los primeros en proyectar la conquista y colonización de las Islas Afortunadas.

¿Quién era Jaume Ferrer?

Jaume Ferrer era un potentado armador de Palma de Mallorca con intereses comerciales en diferentes puertos del Mediterráneo. No mucho más se sabe de él. Pero, en cambio, podemos decir que su viaje explorador a las islas Canarias marcó un antes y un después en la carrera por el descubrimiento de nuevas rutas atlánticas. Efectivamente, a principios del siglo XIV la piratería berberisca en el mar de Alborán había disminuido considerablemente, en buena parte por la acción de galeras catalanas, comandadas por el almirante Jofre de Cruïlles que, el 6 de septiembre de 1339, delante de las costas de Ceuta, derrotan y liquidan un combinado naval formado por marinos nazaríes de Granada, marinos de Fez y la piratería musulmana del norte de África. Después de la batalla naval de Ceuta el tránsito naval cristiano europeo circula con relativa seguridad a través del estrecho de Gibraltar.

¿Qué interés había por las Canarias?

Si los mallorquines no fueron los primeros en poner los pies en las Canarias, gracias a Jaume Ferrer sí que fueron los primeros en hacerlo en Rio de Oro (las actuales costas del Sahara Occidental) El cuadrante marítimo entre Rio de Oro y las Canarias generaba mucho interés entre las clases mercantiles de Barcelona, de Palma y de Valencia por el comercio de oro, de esclavos y de especias, los tres “productos” más rentables en los mercados europeos de la época. Los viajes y los proyectos colonizadores tienen un clarísimo propósito de acudir directamente a las fuentes de aprovisionamiento y prescindir de la intermediación de los comerciantes magrebís (las caravanas del desierto) que, históricamente, venían haciendo la ruta entre Guinea y el norte de África. En este proyecto las Canarias jugaban un papel estratégico de gran importancia.

La evangelización catalana de las Canarias

Las fuentes documentales de la época confirman que a la empresa canaria rápidamente se le incorpora la ideología que había promovido la expansión mediterránea catalana desde más de un siglo antes (1229) y que se había concretado en la conquista y colonización de las Baleares, de Malta, de Sicilia y de Cerdeña. La idea catalana de imperio, sustentada en tres patas (expansión patrimonial, evangelización y colonización económica) está bien presente en la empresa canaria, como lo demuestra el hecho que el rey Pedro IV negoció con el papa Clemente VI la evangelización de las Islas Afortunadas con personal religioso catalán. En 1352 el pontífice nombra al carmelita catalán fray Bernat primer obispo de Fortuna-Teide, siendo el primer obispo cristiano de la historia de las Canarias. Le autoriza a construir un templo que hiciera las funciones de catedral.

La colonización catalana de las Canarias

Estas primeras empresas colonizadoras se consolidaron plenamente. En el año 1366 (veinte años después del viaje de Ferrer) el rey Pedro IV ordena a las galeras catalanas una expedición de castigo contra mercaderes genoveses, toscanos y portugueses que rondaban las costas del archipiélago. Este detalle es muy importante, porque revela que la cancillería catalano-aragonesa -con el apoyo del Papa- había tomado posesión de las islas, donde se había iniciado el proceso colonizador (en Gran Canaria y en Tenerife) y proyectaba su dominio sobre el resto de las islas del archipiélago. Lo que sucede es que a finales de la centuria este proyecto, que aparentemente funcionaba y rendía, desaparece de improviso y misteriosamente. Y esta sería la causa que explicaría que, medio siglo largo después del viaje de Ferrer (1402) los castellanos relevasen a los catalano-aragoneses.

Algunas posibles causas del abandono de las Canarias

Este abandono por parte de la corona aragonesa de la empresa canaria es en la actualidad todavía un misterio. Probablemente influyeron los efectos devastadores de la peste negra (1348- 1352) y de la destrucción de las juderías catalanas (1391), que en grandes centros de negocios en la época. Pero ni la peste ni los progroms fueron un fenómeno exclusivo del mundo catalán (Principado, Baleares y Valencia) Sí que eran fenómenos importantes, pero no decisivos. También hay que contar el clima político de la cancillería catalana de Barcelona, que a finales del siglo XIV fue gobernada por los reyes Juan I y Martí I (hijos de Pedro IV) que nunca tuvieron el empuje y la capacidad de su padre; y sufrieron terribles episodios de corrupción que podrían haber contribuido al abandono de la empresa. Pero, como en el caso de la peste negra y de los progroms, tampoco son causas decisivas.

Las curiosas similitudes entre la empresa canaria y la empresa colombina

Hay unas curiosas coincidencias entre la colonización catalana de las Canarias y la empresa colombina americana, que explican una misma ideología que había trascendido en el tiempo. Colom, al retornar de su primer viaje (abril de 1493) se entrevistó con los Reyes Católicos en el monasterio de Sant Jeromi de la Murtra con un pequeño grupo de nativos americanos. Este mismo detalle lo encontramos un siglo y medio antes, en la empresa catalana de las Canarias. Efectivamente Ferrer retorna a Mallorca (1346) con una docena de indígenas canarios que fueron evangelizados y catalanizados en las casas de los mercaderes barceloneses Joan Dòria y Jaume Segarra, con la misión de intermediar con la población autóctona durante la campaña de conquista y colonización. Exactamente lo mismo que un siglo y medio después (1493) se pretendía con los indios de Colom.

La empresa catalana de las Canarias se va a Sevilla y a Lisboa

La empresa catalana de las Canarias siempre había estado liderada por las clases mercantiles. En aquella iniciativa, la cancillería de Barcelona, jugó un papel de patrocinio, que quería decir, básicamente, de soporte militar y diplomático en la empresa. Por tanto, por las razones que fueran desaparece el interés de la cancillería, los mercaderes que habían impulsado la empresa se resitúan en hábitat favorables. En este sentido resulta muy revelador y paradigmático el viaje de Jaume Ribes: de Palma de Mallorca a Lisboa. Jaume Ribes, cristianizado y rebautizado, era el hijo de Abraham Cresques, el autor del Atlas Catalá (1375) que plasma el viaje de Ferrer a Canarias y a Rio de Oro. Y en Lisboa se convierte en uno de las grandes cartógrafos de la Escuela de Navegación de Sagres.

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