II SEMINARIO DE VERANO ISEN: “Inteligencia en escenarios marítimos híbridos”, por Ignacio Moreno Rueda, Teniente Coronel de Infantería de Marina

 II SEMINARIO DE VERANO ISEN: “Inteligencia en escenarios marítimos híbridos”, por Ignacio Moreno Rueda, Teniente Coronel de Infantería de Marina
lunes 22 de noviembre de 2021, 09:24h

Para una primera aproximación de los posibles escenarios híbridos en el mar, hay que analizar principalmente aquellos actos deliberados de naturaleza delictiva que puedan configurarse en estos mismos escenarios. Los más característicos, por estar definidos de manera más explícita, tal vez sean los siguientes:

-Terrorismo.

-Espionaje.

-Crimen organizado, desde los tráficos ilícitos hasta los ciberdelitos, pasando por la piratería, la inmigración o incluso los actos contra el patrimonio cultural subacuático.

-La proliferación de armas de destrucción masiva.

 II SEMINARIO DE VERANO ISEN: “Inteligencia en escenarios marítimos híbridos”, por Ignacio Moreno Rueda, Teniente Coronel de Infantería de Marina

Estos actos combinados con otras amenazas de tipo convencional o no, aunque por naturaleza no sean delictivas, generan lo que podemos denominar como amenazas híbridas.

Para definir estos escenarios además, debemos destacar la ambigüedad que lo caracteriza, en las cuales las reacciones no son del todo pacíficas, aunque no se pretenda llegar al conflicto armado. Suelen usarse estrategias multidimensionales donde el “Poder Naval” (militar) suele tener un rol secundario en los momentos iniciales.

Para todo esto el mar ofrece muchas oportunidades, ya que el uso de las aguas, las interpretaciones del “Derecho del mar” y los resultados de la “Convención de Jamaica” respecto a las definiciones de los límites de las aguas permite un mejor acomodo a los actores de las acciones que configuran las amenazas híbridas, cumpliendo por supuesto con cierto carácter lo que en los últimos años hemos ido conociendo como “Zona Gris”.

De hecho, es en esas aguas en conflicto entre estados donde se pueden aplicar más fácilmente las líneas de acción estratégicas propias de la misma:

-“Sliced Salami Tactics”, obteniendo ganancias graduales que dificulten una reacción severa por parte del adversario.

-“Hechos consumados”. Se desafía la disuasión del adversario que, si no reacciona de inmediato, queda en una posición incómoda.

-“Guerra por delegación” (Proxy War) apoyando a terceros que combaten directamente contra el rival o contra “proxies” del rival.

Pero el concepto “híbrido” no es realmente algo nuevo. Ya a principios de este siglo empezó a definirse. Algunos estados como Rusia tienen doctrinas que ya en los noventa contaban con estos modos de actuación, como pueden ser las doctrinas Gerasimov o Primakov. Con la caída del muro de Berlín apenas se prestó atención a estas hasta que Rusia a querido volver al escenario global como actor principal en las evoluciones geopolíticas. Lo que si podemos afirmar es que en el contexto multinacional ha comenzado a tratarse como una amenaza permanente, que afecta a la seguridad de nuestro entorno. Además destacan ya la enorme complejidad para definir la relación causa-efecto de las acciones que las configuran.

En España la primera mención no tuvo lugar hasta la aprobación de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017, donde desde el principio, con las palabras del Presidente del Gobierno en el prólogo, define las “Amenazas Híbridas” como “una combinación de amenazas convencionales y no convencionales orientadas a la desestabilización de nuestra forma de vida”. Estas “amenazas híbridas”, según esta estrategia de seguridad nacional, pueden plasmarse en “acciones combinadas que pueden incluir, junto al uso de métodos tradicionales, ciberataques, operaciones de manipulación de la información, o elementos de presión económica, y cuya finalidad última que se persigue es la desestabilización, el fenómeno de movimientos subversivos y la polarización de la opinión pública”.

Puede dar la sensación que estamos definiendo acciones pasadas, ya que estos aspectos los encontramos en momentos de la historia como la famosa “Marcha Verde”, o si nos remontamos incluso unos cuantos siglos, el uso que los estados hacían de las “patentes de Corso” en el mar. Y podemos afirmar que nunca han dejado de existir las “Amenazas Híbridas”, si bien las nuevas tecnologías, en especial las que permiten desarrollar actividades en el ciberespacio” permiten llevarlas a cabo con mayor dificultad para la atribución de las acciones a los diferentes estados que hacen uso de ellas.

Definición de escenarios híbridos
El primero en definir los escenarios híbridos con carácter específico en el mar fue el Almirante de la US NAVY James Stavridis (Quién además fue mando supremo de la OTAN, SACEUR entre 2009 y 2013). La exposición lo hizo a través de un artículo en el “Navy Proceedings” titulado “Maritime Hybrid Warfare”. En el mismo diseñó un escenario futuro en el Mar de China, en la que se desarrollaban una serie de acciones bastante violentas con las características propias que impedían la atribución de estas a China, pero que permitían a China escalar una situación para actuar de acuerdo a sus intereses legitimando su actuación con una retórica cargada de hipocresía. Una vez desarrollado el supuesto, el Almirante Stavridis define una serie de características que siempre van a definir estos escenarios. Las principales son las siguientes:

-Crear efectos estratégicos en el nivel táctico (“Cabo estratégico”). Se pretende con pequeñas acciones legitimar la actuación del estado, por lo que una pequeña acción táctica desencadena toda una maquinaria del estado.

-“Little Green Men”. Este concepto, que no viene a ser otro que el uso de mercenarios por parte de determinados estados para actuar fuera de sus fronteras, y siempre negando la responsabilidad del propio estado.

-Elevado uso de la Guerra de la Información (IW). Este aspecto es necesario porque hay que orientar a la población siempre que se pretenda legitimar una escalada y hay que conseguir influir en ella a través de esta guerra.

-Gran presión en redes sociales. Las ingenierías sociales siempre han sido bastante fallidas, pero el último siglo han encontrado una herramienta bastante efectiva en las redes sociales, que permiten influir en los comportamientos en masa sobre los ciudadanos.

-Operar en todo el espectro de la violencia. Gran parte de lo que se espera con estas actuaciones es generar miedo. El miedo es un arma que potencia la influencia sobre la propia población.

-Uso de técnicas de insurgencia, que permitan además establecer un embrión de lo que en un futuro se querrá legitimar.

-Una sofisticada campaña de ciberataques. Posiblemente es el tipo de acción de más difícil atribución, y que con los tiempos alcanza una sofisticación que permite causar daños económicos o materiales graves.

Gran parte de los potenciales escenarios híbridos que define Stavridis se deben a los problemas que originan las disputas derivadas de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho en el Mar. Se incrementa aún más de manera proporcional a los intereses de explotación de recursos existentes en esas aguas en disputa. Dentro de estas, las aguas reclamadas como Zona económica exclusiva, o lo que es lo mismo, las comprendidas entre las 12 y las 200 millas de costa son las que mayor concentración de acciones deliberadas y de naturaleza delictiva pueden concentrar, por su mejor adaptación a lo que hemos definido como zona Gris.

También cabe el uso de este derecho para generar tensión orientada a resolver o enquistar conflictos diplomáticos en determinadas zonas sensibles como son los denominados “Choke Points” en términos marítimos, y que se suelen encontrar en estrechos, canales o mares angostos. Tal vez el mejor ejemplo lo encontramos en el uso que Irán hace del Estrecho de Ormuz, o de sus embocaduras en el Golfo Pérsico o en la estratégica zona del golfo de Omán donde en 2019 esa tensión aumento después de que dos buques petroleros sufrieran explosiones sospechosas (MV KOKUKA CORAGEOUS y MV FRONT ALTAIR). Irán negó su autoría, pero Estados Unidos mostró imágenes de las fuerzas de la Guardia Revolucionaria de Irán en una actitud sospechosa sobre otro buque, en lo que aparentemente parecía que estaban manipulando un artefacto que medios de inteligencia identificaron como un tipo de mina que utilizan las Fuerzas iraníes.

Otro escenario parecido lo encontramos al otro lado de la península arábiga, y con los mismos actores principales, en el Mar Rojo. En este escenario determinados países pueden crear tensión mediante actos deliberados, de naturaleza delictiva o con carácter bélico, con difícil atribución pero que generalmente se desarrollan a través de proxies. Estos proxies son más fáciles de utilizar si en la zona hay un conflicto armado, como es el caso de Yemen, con la presencia Houthi (presunto proxy de Irán para algunos de sus intereses). Estas áreas son de enorme importancia para el comercio mundial, y pueden llegar a internacionalizar conflictos regionales.

Me gustaría destacar unos sucesos que tuvieron lugar en el año 2016, y que afectó directamente a un buque gasero de bandera española, el “GALICIA SPIRIT”. Este buque sufrió unos extraños ataques, con explosiones próximas a su casco. Se recogieron evidencias de los disparos y las explosiones que confirmaron el ataque, que inicialmente se interpretó como pirata, pero esa hipótesis posteriormente perdió fuerza por la zona en la que se produjo, por los diferentes ataques de distinta índole que se habían producido, por algunas posibles técnicas que no encajaban dentro de los patrones de los ataques piratas, y por otra serie de circunstancias que finalmente hicieron estudiar otra hipótesis relacionada con el conflicto de Yemen. Aunque en ningún momento se pudo precisar ninguna de las hipótesis, la que adquirió más fuerza después de un exhaustivo análisis estructurado es la relacionada con el conflicto de Yemen, que se encontraba bastante atascado y con los Houthies en una mala situación. Se pretendía poner los ojos de la comunidad internacional en este conflicto, y más en concreto la crisis humanitaria que se estaba generando en Yemen achacándolo al cierre del puerto de Hudaida por parte de la Coalición liderada por Arabia Saudí.

Zona Gris
Todos estos ejemplos encajan dentro de las posibles definiciones sobre escenarios híbridos marítimos y que suelen desarrollarse en la denominada Zona Gris. Estas zonas reúnen unas características que les proporcionan ciertas ventajas a las estrategias de los actores que hacen uso de ellas. Por ejemplo, normalmente el que usa estas estrategias no suele ser un estado democrático, que tenga que influir en un electorado a corto plazo, por lo que pueden orientar sus objetivos a largo plazo. Suelen generar todo tipo de ambigüedad para poder rehuir siempre la atribución, no solo por los caracteres probatorios, sino también rehuir de hechos evidentes acompañando sus acciones con amplias campañas informativas. Además pueden presentar siempre las acciones del adversario como una sobrerreacción, e influir a través de las redes sociales en este sentido.

Como hemos dicho, el carácter no democrático de los actores que suelen hacer uso de la zona gris agiliza los procesos de toma de decisiones y ofrece un mayor margen de maniobra para el que opera con acciones que configuran amenazas híbridas, con mayor facilidad a traspasar la legalidad internacional. Si a esto además le sumamos los avances en tecnologías de información, de comunicación, la evolución de las redes sociales, y el empoderamiento de los grupos de individuos gracias a estas – especialmente en esos sistemas escasamente democráticos – se ofrecen multiplicidad de oportunidades en la implementación de estrategias en la zona gris. La manera en la que Rusia actuó con carácter previo a la anexión de Crimea (resaltando por ejemplo como cortaron los cables con unidades especiales para que ese empoderamiento de los medios de información fuese total) puede ser otro ejemplo de actuaciones dentro de la Zona Gris.

Ahora bien, como podemos contrarrestar estas amenazas híbridas, o luchar contra estas estrategias en la zona gris es una tarea enormemente compleja. Para empezar, los medios convencionales de ISR no resultan tan efectivos, al estar, sobre todo, orientados a la búsqueda de indicadores y alertas definidos en los niveles estratégico u operacional. Hay que recordar lo que denominábamos antes como el “cabo estratégico”. Son pequeñas acciones las que realmente consiguen el objetivo de estas estrategias, y como tal, para su detección se requiere una mayor capacidad de inteligencia en el nivel táctico. Requiere para ello ser predictivo en niveles de conducción bajos o poder detectar anomalías con enormes capacidades de obtención, y eso a su vez implica aún más capacidades de explotación de todos los datos que se puedan obtener.

La Inteligencia Artificial adquiere un protagonismo elevado, por esa cantidad de datos que deben explotarse casi en tiempo real. Hay que encontrar ese equilibrio entre las anomalías detectadas con esa inteligencia artificial, y la labor humana para plantear hipótesis con estos filtrados de datos. De lo contrario, el recurso humano y material para poder reaccionar de manera predictiva ante estas amenazas sería indescriptible en cantidad.

Adquiere una enorme importancia el conocimiento del entorno marítimo, pero con una potente estructura de inteligencia que identifique aquellos datos en los que hay que enfocar este conocimiento, y que a su vez pueda analizar el producto de la fusión de los datos (con su filtrado, validación y evaluación) para poder elaborar la Inteligencia necesaria que permita anticipar a los decisores ante estas amenazas.

Si analizamos la Inteligencia que se requiere para las amenazas híbridas o para las convencionales, encontramos muchos aspectos diferenciadores. Así por ejemplo, el objetivo respecto a las amenazas híbridas debe orientarse además de a las propias amenazas convencionales, a los riesgos y amenazas que afectan a la seguridad marítima. Los escenarios para las amenazas híbridas son globales, mientras que para las convencionales se concentran en la zona de operaciones. Esta amplitud en cuanto a lo que puede ser el área de Interés de Inteligencia obliga a una mayor cooperación con otros estados, otras agencias, u otras organizaciones. También encontramos diferencias en cuanto a los medios de obtención, siendo limitadas las fuentes en las amenazas convencionales, mientras que en las amenazas híbridas la variedad de fuentes es mucho más amplia. Encontramos también diferencias en la clasificación de la información, ya que para las amenazas híbridas se utilizan también datos de otras agencias no militares que en ni manejan ni tienen capacidad de manejar información clasificada. Esto explica también las relaciones interagencias que requiere el conocimiento para las amenazas híbridas.

En resumen, la enorme complejidad que engloba las acciones que configuran las amenazas híbridas, requieren una mayor capacidad de obtención de datos, sin prescindir de las capacidades de obtención convencionales, un fuerte apoyo en la inteligencia artificial, y por supuesto una enorme imaginación para plantear hipótesis desde el punto de vista de actores que utilizan todo tipo de acciones deliberadas, y como llevamos diciendo continuamente, de naturaleza delictiva, que en ningún momento se plantearían en actores con gobiernos enteramente democráticos. Y todo esto puede desarrollarse a escasas millas del territorio nacional, en nuestra zona económica exclusiva, o en cualquier zona marítima donde existan intereses nacionales, lo que amplía enormemente el área de interés de Inteligencia.

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