INDIGNADOS. LA INDUSTRIA DEL METAL EN CÁDIZ, por Juan Saborido extrabajador del Metal de Metrología de VEIASA-ITV

INDIGNADOS. LA INDUSTRIA DEL METAL EN CÁDIZ, por Juan Saborido extrabajador del Metal de Metrología de VEIASA-ITV

lunes 22 de noviembre de 2021, 09:17h

En este articulo quiero hacer especial referencia al sector industrial de la bahía de Cádiz que es uno de los complejos industriales más importantes con los que cuenta Andalucía, sabiendo que desde 1986 el 50 % de la población activa de la provincia trabajaba en la construcción naval ya sea por puestos directos como indirectos en las empresas auxiliares y ni qué decir del sector aeronáutico en estos últimos años.

INDIGNADOS. LA INDUSTRIA DEL METAL EN CÁDIZ, por Juan Saborido extrabajador del Metal de Metrología de VEIASA-ITV
INDIGNADOS. LA INDUSTRIA DEL METAL EN CÁDIZ, por Juan Saborido extrabajador del Metal de Metrología de VEIASA-ITV

Para poder entender con meridiana claridad esto, quiero situar correctamente esta realidad, para ello, expondré los grandes sectores que componen el campo industrial en la Bahía; de la industrial viven muchas familias tanto en Cádiz, Puerto Real, San Fernando y El Puerto de Santa María. Estos son los siguientes: el sector naval, el sector de la automoción y el sector aeronáutico, los desgranare brevemente.

El sector de la construcción Naval en la Bahía de Cádiz, AESA en Puerto Real y en Cádiz, San Carlos en San Fernando, actualmente denominada NAVANTIA. Alla por los años 80 con la entrada de España en la CEE (Comunidad Económica Europea), esta le exige a España, que para que exista una “libre competencia” había que dejar de subvencionar los Astilleros, comenzando así la fatídica reconversión. Aproximadamente en 1984 se dispararon los conflictos en la Bahía de Cádiz, miles de trabajadores se vieron de la noche a mañana en la calle. Su auge se produce a partir de 1984 donde surge “la lucha del pueblo de Cádiz en las calles”. El dolor que provoco aquello no tuvo nombre ya que no sólo se desmantelo un sector económico, sino que se hizo desparecer un modelo exclusivo de organización del trabajo que afectó, no sólo a los trabajadores sino a sus familias, un sistema que se calificó como gremial, donde las familias podían acceder, además del trabajo, a la vivienda, a la formación especializada, y a los servicios básicos con economatos, etc. En el libro escrito por Florido del Corral titulado “El pueblo en la calle: reconversión naval, sindicalismo y protesta popular en astillero de Puerto Real” desgrana los conflictos, para que tengamos una idea más clara de que no todo fueron las protestas y la violencia, que tanto sale en los medios de comunicación sin que se exponga en ellos, las causas que lo originan por un sistema inhumano que pone su interés en las ganancias.

El sector de la automoción con General Motor, en Puerto Real, que recibía unas buenas subvenciones de la administración, principalmente del gobierno Andaluz, se decidió cambiar el nombre por la división Delphi y curiosamente, por otro lado, se estaba montando una gran fabrica al norte de Marruecos exactamente igual que la de Puerto Real. Esto provocó el cierre de la misma perdiéndose alrededor de 1.904 trabajadores en el 2007, fue todo un descalabro para la industria tanto en Puerto Real como para la provincia y para Andalucía.

Ford denominada Cádiz Electrónica, S.A. filial del Grupo Visteon Corporation cuya sede estaba en Cádiz, se trasladó al polígono de El puerto de Santa María con un cambio de nombre denominándose Visteon, y se descubre que los gestores estadounidenses estaban llevándose su producción a China, produciéndose el “cerrojazo", con 396 trabajadores en la calle, con el mismo modus operandi que ocurrió con Delphi.

El sector aeronáutico, con CASA, Construcciones Aeronáuticas. Se encontraba en sus inicios en Puntales en Cádiz. Corría el año 2017 cuando el (CFA) Centro de Innovación en Tecnologías de Fabricación Avanzada Aeronáutica y Naval de Cádiz, decide invertir e impulsar en un proyecto pionero para la Bahía de Cádiz. Para su puesta en marcha estaba el grupo (IDEA) la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía, donde entraban: NAVANTIA, AIRBUS, el Clúster aeroespacial de Andalucía (HÉLICE), el Clúster marítimo naval de Cádiz, firmaron el 27 de noviembre de 2016 un Protocolo Marco para dar impulso al Centro de Innovación en Tecnologías de Fabricación Avanzada Aeronáutica y Naval de Cádiz. Por aquel entonces la expresidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz decía: “los proyectos de I+D+i que se desarrollan en este centro van a marcar el futuro de aviones y barcos y a mejorar las condiciones de nuestras factorías para la captación de nuevos programas”.

Esto queda como se dice popularmente en “aguas de borrajas” y en “buenas intenciones” ya que solo paso unos años y AIRBUS anuncia sus pretensiones de, “tomar medidas para asegurar el futuro de competitividad de la empresa” creando un Plan de Ajuste denominado (Visión 20-20) que se ha ido atrasando con la pandemia, que trataría de externalizar los trabajos, el 40% lo tendría Airbus y el 60% se externalizarían.

Expuesto el contexto de forma somera, podemos imaginar cual es el sentir de los trabajadores y trabajadoras del Metal en Cádiz, por todo esto no es fácil quedarse mirando el escaparate del desastre industrial en esta bahía. La Bahía de Cádiz no se puede sostener sólo del sector del turismo, que sólo dura un par de meses, ni con los buques turísticos que llegan a Cádiz. Que Europa haya decidido convertir Andalucía en un mero lugar de vacaciones para sus ciudadanos no es de recibo.

Levantarse y gritar ¡Basta ya! No solo es una necesidad, sino que es un deber, porque de un modo sofisticado se está empobreciendo a la ciudadanía para enriquecerse otros. En este sentido quiero recordar al escritor Stéphane Hessel autor del libro ¡Indignaos!, en el que hace un alegato a una actitud de lucha, que con el paso de los años se ha ido perdiendo o como yo digo, nos han ido “domesticando” gracias a un sistema educativo, religioso, económico y político perverso donde la extrema derecha comienza a ganar espacios induciendo a la población a la tensión y a la xenofobia. Desde aquí quiero recordar, a modo de presentación breve, una parte de su libro: “¿Cómo concluir esta llamada a la indignación? Acordándonos una vez más de que, en ocasión de los 60 años del Consejo Nacional de Resistencia, decíamos, el 8 de marzo de 2004, nosotros, los veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas combatientes de la Francia Libre (1940-1945), que ciertamente <el nacismo ha sido vencido, gracias al sacrificio de nuestros hermanos y hermanas de la Resistencia y de las Naciones Unidas contra la barbarie fascista. Pero esta amenaza no ha desaparecido totalmente y nuestra cólera respecto a la injusticia sigue intacta>.

No, esta amenaza no ha desaparecido del todo. De la misma manera, apelamos todavía a <una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen otro horizonte para nuestra juventud que el consumo de masas, el desprecio hacia los más débiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos>.

A aquellos que harán el siglo XXI, les decimos, con todo nuestro afecto: “CREAR ES RESISTIR. RESISTIR ES CREAR”.

Creo, ahora más que nunca, al igual que expresaba José Luis Sampedro “que no podemos sucumbir bajo el huracán del consumismo voraz y de la distracción mediática mientras nos aplican los recortes”. Hoy estamos en el ojo de ese huracán, pero estamos tan adormecidos que no nos damos cuenta, ni siquiera los grandes representantes sindicales, acomodados en sus puestos y pagados por el propio sistema.

Tenemos que despertar para darnos cuenta que este, tan cacareado mercado económico fomentado por las CEE, no es un Mercado Libre, tal como expresaba José Luis Sampedro: “El mercado está en manos de poderosos. Dicen que el mercado es libertad, pero a mí me gustaría saber qué libertad tiene en el mercado quien va sin un céntimo ¿la libertad de quién?” y ahondando más en el fondo de toda esta cuestión expresa: "Lo monstruoso es que no hay duda de que la crisis empezó por el abuso de los financieros. Se pillaron los dedos y ahora quieren recapitalizar la banca estrujando a la gente. No les importa privar a los pueblos de dinero que podrían aplicar para sus obras, o perjudicar a la educación pública que da oportunidades a la gente. No les importa que se privaticen bienes nacionales para que les paguen a ellos, no. Ellos quieren cobrar”.

Quiero recalcar que nos encontramos en un momento histórico crucial y que no podemos quedarnos sentados esperando “volver a la normalidad de antes” porque lo de antes como lo de ahora “no es normal”, estamos destruyendo los cimientos de nuestra sociedad, al igual que esta “casa común llamada Tierra”, no podemos continuar con este ritmo de vida infernal.

Resulta tremendamente inútil hacer especulaciones con lo que acontecerá en el mañana, ya que no sabemos lo que el mañana nos depara, pero es muy necesario contemplar los acontecimientos del presente para luchar por un futuro mejor. La realidad muestra, a través de hechos y acontecimientos, los resultados de los actos, por eso la esperanza es algo que se cimienta en la lucha, para que los cambios se generen.

El filósofo norcoreano Byung-Chul Han, dice que actualmente se requiere una revolución del uso del tiempo y señala “El tiempo trabajado es tiempo perdido, no es tiempo para nosotros” y define “que el resultado de esto es un conformismo radical. La gente acepta mansamente <vivir como viven todos>”. Os dejo para terminar, la letra del cantautor “digamos no” en 1966

Ahora que estamos juntos
diré lo que tú y yo sabemos
y que a menudo olvidamos:
Hemos visto al miedo
ser ley para todos.
Hemos visto a la sangre
-que sólo hace sangre-
ser ley del mundo.
No,
yo digo no,
digamos no.
Nosotros no somos de ese mundo.
Hemos visto al hambre
ser pan
para los trabajadores.
Hemos visto encerrados
en la prisión
a hombres llenos de razón.
No,
yo digo no,
digamos no.
Nosotros no somos de ese mundo.
No,
digamos no.
Nosotros no somos de ese mundo.

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