EL SEGUNDO PODER, sección realizada por Tomás Guillén, Periodista

Primitivo Pérez: “El auténtico segundo (o primer) poder está en la sombra. Oculto entre los impulsos eléctricos de la circuitería de nuestros ordenadores

Primitivo Pérez: “El auténtico segundo (o primer) poder está en la sombra. Oculto entre los impulsos eléctricos de la circuitería de nuestros ordenadores”
domingo 22 de noviembre de 2020, 11:07h
Primitivo Pérez: “El auténtico segundo (o primer) poder está en la sombra. Oculto entre los impulsos eléctricos de la circuitería de nuestros ordenadores”
Primitivo Pérez es Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid. Viene desarrollando una dilatada labor como director-realizador, guionista, director de fotografía y montador de numerosas producciones de Cine y Académico numerario de la Academia de las Ciencias y de las Artes Cinematográficas de España.
Ha impartido cursos, ponencias y master class, en producción, dirección, guionización y montaje cinematográfico, llevados a cabo por diferentes estamentos y universidades.
Gran conocedor de la Comunicación Audiovisual. Encantado de acceder a esta entrevista. Un gran difusor y promotor de la cultura y la historia regional murciana. Veterano colega que no dudó ni un minuto en acceder a esta entrevista sobre el papel de los mass-media en la actualida. Ha escrito y publicado los libros: “Salzillo, la aventura de hacer Cine”. “Donde Empiezan los Sueños” (guión cinematográfico). “El tapiz de Aladino” (guión cinematográfico). “Francisco Sánchez Bautista. Memorias desde la Arcadia”. “Pedro García Montalvo. Los sentimientos y las vidas”. “Inocencio Medina Vera, El color de la existencia”.
Primitivo Pérez: “El auténtico segundo (o primer) poder está en la sombra. Oculto entre los impulsos eléctricos de la circuitería de nuestros ordenadores”
Primitivo Pérez: “El auténtico segundo (o primer) poder está en la sombra. Oculto entre los impulsos eléctricos de la circuitería de nuestros ordenadores”
“La simbiosis entre cine y periodismo ha dado auténticas joyas de la cinematografía mundial de todos los tiempos”; “El periodismo es un género muy cinematográfico. Personajes variopintos, escenarios diversos, tramas atractivas”; “El cuarto Poder, El manantial y El gran carnaval. Son tres películas que abordan la profesión periodística espléndidamente”; “Internet ha promovido una infinita red de información, que a su vez ha democratizado la comunicación, y quitado la exclusividad de difundir noticias que antes poseían los periódicos”; “En papel sin duda alguna se narra mejor una historia. En el papel la imaginación no tiene límites”; “En cuanto a su comercialización y exhibición tradicional, las RRSS han perjudicado mucho al cine”; “Al espectador si le das paja consume paja, pero si le das trigo consume trigo”; “Hay una persecución minuciosa de la individualidad y de la libertad de pensamiento, en favor de un supuesto y “bendito” criterio colectivo”;

P.- Pocas parejas han funcionado también como la que forman el cine y el periodismo, dice Pepa Llausás, crítica de cine…

R.- Es cierto, la simbiosis entre cine y periodismo ha dado auténticas joyas de la cinematografía mundial de todos los tiempos. Valgan de botón de muestra algunos títulos que por su importancia están considerados grandes clásicos de siempre: Luna de nueva (1940), La Mujer del año (1947), El Manantial (1949), El Político (1949), El Gran Carnaval (1951), El cuarto Poder (1952), Chantaje en Broadway (1957), El Último hurra (1958), Primera Plana (1974), Todos los hombres del Presidente (1976), Los archivos del Pentágono (2017) …, y un largo etc. Todas ellas con el denominador común de contar con magníficos guiones, soberbios repartos y excepcionales directores, y en todas, el espectáculo de la vida potenciado por el drama humano que supone la búsqueda y difusión de la verdad en una pugna contra el engaño y la corrupción.

P.- ¿Por qué esta profesión ha sido siempre buena atracción para hacer cine?

R.- Las tramas periodísticas aúnan elementos esenciales para conformar una buena historia que atraiga el interés del espectador: Información, actualidad, investigación, intriga, es la vida misma. El periodismo como el cine es una ventana abierta al mundo que nos rodea. Es por tanto un género muy cinematográfico. Personajes variopintos, escenarios diversos, tramas atractivas... Toca todos los temas posibles: deportivos, sociales, culturales, aventureros, bélicos, historias humanas con problemáticas de toda índole… en el cine siempre han funcionado bien los temas que abordan la peripecia existencial del individuo: La lucha del débil contra el poderoso. La bíblica batalla de David contra Goliat. De alguien que con el solo poder de su escritura puede poner en jaque a los poderes facticos más intocables. Y siempre con la misma tenacidad en investigar, descubrir y denunciar las grandes estafas sociales.

P.-Es similar a la profesión policíaca…

R.-El periodismo libre de investigación, sí. Es arriesgado, peligroso, e imprescindible en una democracia sana. Y muchas veces poco o nada reconocido.

P.-¿Con qué película o películas te quedas referente al periodismo o al periodista… por qué?

R.-El Cuarto Poder, El Manantial y El Gran Carnaval. Son tres películas espléndidas. Cada una de ellas aborda un tema diferente, pero todas hacen una referencia común; la posibilidad de utilizar un medio de comunicación como herramienta para hacer el bien o el mal. Igual que una pistola puede valer para defenderte de un asesino o para asesinar, la línea editorial de un periódico puede trabajar en favor de la verdad, o en contra de que se conozca.

El Cuarto Poder trata precisamente de la dificultad de mantener la libertad editorial de opinión cuando ésta va contra del poderoso. Un “pez gordo” que puede controlar incluso las fuentes de financiación que alimentan al propio periódico. Es la lucha de un director insobornable, que trabaja por denunciar la corrupción, aunque esto ponga en peligro la propia supervivencia de su periódico.

En El manantial, The Banner de New York, es un diario sensacionalista muy influyente, cuyo propietario goza del poder de encumbra o destruir a quien se proponga. Siempre con el objetivo último de la prensa “amarillista”: aumentar la venta de ejemplares a toda costa.

El Gran Carnaval es una historia tremenda. La más trágica. Un Periodista sin escrúpulos (Kirk Douglas) convierte el rescate de un hombre atrapado por el derrumbe de una vieja mina, en el protagonista de una serie de artículos, que él vende en exclusiva al mejor postor. En su afán por comerciar con las noticias y magnificar el drama que relata, dificulta las operaciones de salvamento, para que el rescate se alargue en el tiempo, y así tener más jornadas para difundir sus noticias. Yo me quedaría con esta última. Un ejemplo de que el bien o el mal depende del uso que se haga de las cosas…

P.-¿En qué ha cambiado la Prensa de hace tan sólo 20 años?

R.-Las rotativas mecánicas se han cambiado por los fluidos eléctricos. Hoy todo es mucho más inmediato en su captación y difusión. La prensa digital puede ser incluso más rápida que la propia radio, no digamos ya que la televisión. Hace dos décadas, la última edición del periódico había que cerrarla antes de la media noche para que pudiese salir impresa y ser distribuida al día siguiente. Podía darse por tanto un desfase entre las noticias de portada, y los acontecimientos acaecidos en las ultimas horas.

Los grandes periódicos han perdido el poder de crear opinión de antaño. Internet ha promovido una infinita red de información, que a su vez ha democratizado la comunicación, y quitado la exclusividad de difundir noticias que antes poseían los periódicos. Pero no todo son ventajas. La avalancha de fuentes de información a las que podemos acceder no garantiza la veracidad de lo que nos ofrecen. Al igual que cuando uno buscaba documentación en los gruesos volúmenes de una gran enciclopedia, tenía la garantía de verosimilitud que su prestigiosa editora ofrecía (Enciclopedia Británica, Espasa Calpe…etc.). Hoy no existen esos filtros que separen y diferencien la verdad del engaño, o del simple error.

P.-¿El cine como tal tiene los días contados como la prensa de papel?

R.-Lamentablemente tal y como lo conocemos hoy creo que sí. El formato físico tiene los días contados. Imprimir millones de periódicos para difundir las noticias ya no tiene sentido. Son costes energéticos y medioambientales inasumibles. Aunque, por otra parte, el soporte en papel siempre quedara en los archivos históricos y en las hemerotecas. No sabemos en cambio qué ocurrirá con los documentos cibernéticos. Igual ocurre con el cine. Un espectáculo de masas, que basa su difusión en la exhibición individualizada a través de cientos de miles de salas cinematográficas distribuidas por todo el mundo. Inexorablemente estas pantallas están siendo sustituidas por las de nuestras casas. Las plataformas de pago proponen estrenos simultáneos en millones de hogares a la vez. Se ha perdido el romanticismo de compartir las “historias” en salas llenas de público. Sentir las reacciones de los que te acompañan: Gritos, suspiros, aplausos, abucheos…Los tiempos cambian, la difusión es más fácil, rápida y barata (antes había que imprimir y distribuir miles de copias para exhibir una película). El cine digital ya no lo hace necesario.

Hemos pasado a un consumo rápido de las imágenes. Películas que antes tenían una vida comercial de años, ahora lo ven reducido a meses, o incluso semanas. Esto hace necesaria una mayor producción para mantener y ampliar la oferta de nuevos títulos. Pero todos los que nos dedicamos a esto sabemos que el trabajo bien hecho siempre ha requerido un tiempo de elaboración que propicie unas ciertas dosis de reposo y de reflexión. Los tiempos de producción de las películas se ha acortado muchísimo y con ello el fino acabado de “ebanistería elegante” del cine de antes. La rapidez y la inmediatez en la producción van en contra de la reflexión, la maduración de las ideas y finalmente de la calidad.

P.-Más de 100 películas que unen al cine y al periodismo en su lucha contra el poder (¿todos a una contra la oficialidad?)

R.- Si, de ahí lo del cuarto poder. Todos conocemos ejemplos de gobiernos que han caído por las denuncias de corrupción de los periodistas. Aunque también sabemos que algunos diarios pueden venderse al poder establecido y constituirse en medios fieles. Medios creadores de opinión, que adoctrinen a las masas según las necesidades del gobierno de turno. La misma dicotomía de siempre: El bien o el mal dependen del sentido de una decisión…

P.-Es verdad que el escándalo vende mucho, pero la sobrecarga es excesiva a veces

R.-Siempre se ha dicho que las noticias buenas no venden. En teoría hay muchísimos filtros para que determinadas informaciones no lleguen en toda su crudeza al gran público. Sin embargo, en el día a día informativo sufrimos una descarga continua de noticias sobre tragedias humanas. Catástrofes servidas con la mayor naturalidad a la hora de comer, y narradas con toda profusión de detalles. Como un ingrediente más del variado menú de ese día. Por eso creo que hay más violencia en un telediario que en cien combates de boxeo.

P.-¿Se narra mejor una historia en imagen que en papel?

R.-En papel sin duda alguna. En el papel la imaginación no tiene límites. El escritor desarrolla su historia con entera libertad. Puede ambientar su relato en la época que quiera, describir los escenarios más suntuosos, o las escenas de acción más espectaculares. El lector será el encargado de recomponer en su mente las imágenes ideales que el autor le sugiere. El guionista de cine no tiene esa suerte. Desde el momento en que se sienta a escribir, debe de tener en cuenta las dificultades materiales y económicas que supone poner en imágenes todo lo que escriba negro sobre blanco. De nada sirve relatar una batalla con miles de personas, si no disponemos de los medios técnicos y económicos para hacerla posible (aunque sea apoyado por las actuales tecnologías digitales). A la imagen la limita el dinero. “Al cine lo matará el dinero”, predijo el director de cine Jean Renoir. Por eso, se dice que la profesión de realizador de cine es una de las más frustrantes que existen. Crear una película es una lucha contra el tiempo y el presupuesto. Para poner las historias en imágenes se necesita tiempo, recursos técnicos y humanos, y por supuesto la financiación necesaria. Y esto, por desgracia, en la mayoría de ocasiones no se da.

P.-Las redes y sus últimas tecnologías avanzadas también han perjudicado sobremanera al cine

R.-En cuanto a su comercialización y exhibición tradicional, sí. Todos conocemos la problemática insalvable de la piratería en las redes. Las películas de estreno se pueden descargar en alta calidad de imagen y sonido a los pocos días de su presentación comercial en salas cinematográficas. Esto supone pérdidas multimillonarias que afectan a todos los sectores de la industria audiovisual, y lo que es más grave a la calidad de las futuras producciones (algo que ya es más que patente en los nuevos títulos).

Las nuevas tecnologías, ponen a nuestro alcance video juegos súper realistas que garantizan una inmersión total en la aventura. Una seria competencia en el mundo del entretenimiento audiovisual.

Sin olvidarnos de la cantidad infinita de videos colgados en la red. Videos de las más variadas temáticas y calidades que también suponen una fuente de entretenimiento gratuita e ilimitada. Un ocio consumible sin salir de casa y que sin duda también nos pone más difícil ir a una sala de cine y pagar una entrada.

Todo ello juega en contra del cine tradicional, tanto en su producción como en su forma de difusión y disfrute. Que esto sea bueno o malo dependerá como siempre de la elección de los contenidos de ocio que seamos capaces de hacer.

P.-¿Y de la telebasura y su venta?…la gente se encuentra más entretenida saber de la propia gente que de las noticias más relevantes

R.-Al espectador si le das paja consume paja, pero si le das trigo consume trigo. Es un problema de horarios, de costes, de audiencia y de educación… Recuerdo una época en la que series documentales como El Hombre y la Tierra (de Félix Rodríguez de la Fuente) eran los programas de más audiencia de TVE. Programas que además de entretener cumplían con una labor educativa y formativa de primer nivel. Pero claro, estos espacios se ponían en horarios de máxima audiencia (no en la sobremesa después de las comidas).

A las cadenas de TV no les interesa promocionar este tipo de programas. Realizar media hora de uno de aquellos documentales era costoso en tiempo y dinero (meses de trabajo y miles de metros de película cinematográfica virgen). Realizar uno de los actuales realities, esos que llenan horas y horas de programación es mucho infinitamente más rápido, fácil y económico.

En un espacio dramático (películas o series), llenar la hora y media de un largometraje, o las doce horas de programación de una serie, puede llevar un trabajo de elaboración previo de muchos meses, e incluso años: guionistas, construcción de decorados, vestuario, atrezo, actores, directores, equipo técnico… etc. Comparémoslo con las decenas de horas de programación que proporcionan “realities” trimestrales como Supervivientes, o magacines anuales como Sálvame. Imposible competir a nivel económico, e incluso en el de su facilidad de asimilación-comprensión. Seguir la trama de una serie o de una película requiere de un mínimo de atención intelectiva. Un “realitie” se puede consumir mientras se consulta la tablet, el móvil, o se hacen otras mil cosas en paralelo. Un “realitie” es tan asimilable como un vaso de agua y sin duda aporta las mismas calorías intelectuales.

P.-Es más fácil realizar una fake news en televisión que en cualquier otro medio…

R.-Sí, porque su difusión es ofrecer más espectáculo. La imagen parece que da un soporte de mayor verosimilitud a la noticia; ver para creer.

Alterando el montaje de unas imágenes, podemos cambiar la natural sucesión de los hechos, y el sentido y la intención de la secuencia que se nos ofrece. Por ejemplo: La famosa gaviota chapoteando en el petróleo de la Guerra del Golfo, era en realidad una imagen captada en la catástrofe ecológica provocada por el naufragio del petrolero Exxon Valdez en las costas de Méjico. Entre unos pozos en llamas de Kuwait, insertamos la gaviota del Valdés, y ya tenemos el mensaje. Es fácil, directo, y creíble. Además, hoy día es posible manipular las imágenes por medios digitales, algo mucho más difícil de descubrir.

P.-¿Hacia dónde crees que nos dirigimos o nos dirigen?

R.-Quieren dirigirnos hacia un pensamiento único. Lo políticamente correcto debe imperar. Hay una persecución minuciosa de la individualidad y de la libertad de pensamiento, en favor de un supuesto y “bendito” criterio colectivo. La independencia y la originalidad de acción se pagan hoy más que nunca.

P.-¿Es verdad que no somos conscientes aún de los cambios que todavía se avecinan?

R.-Probablemente. “El tiempo saca a la luz todo lo que está oculto, y encubre y esconde lo que ahora brilla con el más grande esplendor”, decía Horacio.

P.-¿Después de tanta comunicación en los mil y un formatos, crees que la prensa, la comunicación de masas, ha alcanzado el Segundo Poder, en cuanto a su influencia social?

R.-La prensa en papel por supuesto no. la prensa electrónica… tampoco. Yo creo que el auténtico segundo (o primer) poder está en la sombra. Oculto entre los impulsos eléctricos de la circuitería de nuestros ordenadores. Lo hacen los gurús de la cibernética. Personas capaces de crear estados de opinión mundiales a través de las redes. Moldear, manipular el comportamiento de las personas para un determinado fin. Pueden cambiar resultados electorales, gobiernos, e incluso imponer fórmulas de ingería social.

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