"Por qué decimos que Colón era mallorquín", por Pedro Cuesta Escudero, autor de "Mallorca, Patria de Colón"

 'Por qué decimos que Colón era mallorquín', por Pedro Cuesta Escudero, autor de 'Mallorca, Patria de Colón'
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martes 13 de octubre de 2020, 09:38h
 'Por qué decimos que Colón era mallorquín', por Pedro Cuesta Escudero, autor de 'Mallorca, Patria de Colón'

Hay autores que aún recrean la descomunal documentación que, en el proceso de unificación de Italia, los investigadores italianos compilaron para demostrar que Cristóbal Colón había nacido en Génova y, de esta manera, poder situarlo en la cabecera de sus mitos patrios. Demasiados expedientes para una familia de humilde condición. Se quería explicar al mundo que Italia tuvo un papel importante en el descubrimiento de América, pues un italiano, Américo Vespucio, dio nombre al Nuevo Mundo, y otro, Cristóforo Colombo, fue su descubridor.

 'Por qué decimos que Colón era mallorquín', por Pedro Cuesta Escudero, autor de 'Mallorca, Patria de Colón'

No vamos a entrar en el análisis de esos documentos, aún a sabiendas, que algunos de ellos son apócrifos, que con toda intencionalidad se fabricaron cuando los pleitos sobre la herencia del Almirante. Si actualmente las crónicas de los que analizan la situación presente son diferentes, incluso divergentes, según la tendencia del periodista, qué podríamos decir de los cronistas de los siglos pasados que escribían, pudiéramos decir, por encargo. Los historiadores nos debemos fijar en los hechos y no en la explicación que daban de ellos. Y en Colón se observa un hecho incontrovertible: no sabía italiano y sus manuscritos están expresados, sin embargo, en castellano con una impecable caligrafía, lengua que ya dominaba cuando se instaló en Portugal. Es insólito que un italiano dominara la lengua castellana y no la italiana. Prueba de que Colón no conocía la lengua italiana es la carta que le envía el 22 de Diciembre de 1504 a micer Juan Luis de Génova en castellano, a sabiendas que el genovés no dominaba este idioma; entonces Colón suplica a Nicolás Odérico, Embajador en la corte de los Reyes Católicos, para que le sirviera de intérprete de la correspondencia que le adjunta de Juan Luis. Pasa lo mismo cuando escribe al banco San Giorgio, que lo hace en castellano, a pesar que los del banco no sabían ni leer ni escribir dicha lengua.

Hay razones sociológicas, culturales y lingüísticas para sospechar que el genovés Cristóforo Colombo no pudo ser el Cristóbal Colón que descubrió América. El tabernero o cardador de lana que dejó Génova con más de 20 años, difícilmente podría conocer el arte de navegar y poseer la cultura científica y humanística que demostró Colón. En aquella época los marineros necesitaban toda una vida para formarse; entraban de grumete y aprendían oralmente las lecciones de los viejos marinos y observando directamente los misterios del mar y del firmamento en el curso de los años. Colón ya sabía manejar desde muy joven los instrumentos náuticos como la brújula, el astrolabio, las cartas de marear, etc.

El origen humilde que la teoría genovesa les atribuye, artesanos de un taller de lana, hace difícil entender que, en una época en el que analfabetismo entre las clases humildes era la regla, Cristóforo Colombo tuviera unos conocimientos científicos, humanísticos y de idiomas que aún en nuestros días serían excepcionales. El descubridor de América hablaba el catalán, el castellano, algo de portugués y traducía el latín y el hebreo. Su esmerada educación se puede deducir por su soltura en el manejo del latín y la fluidez de su caligrafía. Era mucho más culto de lo que se suele admitir y se le puede considerar como un verdadero humanista. Sorprende la cultura literaria que tenía para ser solo un hombre de mar y no de iglesia.
Colón predijo con precisión un eclipse de luna
Y los conocimientos de aritmética, geometría, astronomía y cartografía que poseía no son fáciles de asimilar mediante autoaprendizaje. Una prueba de sus conocimientos es que pudo predecir con precisión un eclipse de luna, o el importante descubrimiento que hizo de la variación magnética. Colón afirmaba que el mundo, tierra y agua, es esférico, pero en forma de pera, quedando el pezón sobre la línea equinoccial. Cuatrocientos setenta años después el satélite estadounidense Vanguard I confirma esta observación de Colón.

Si Colón era genovés, ¿por qué ofreció su proyecto de viaje a Portugal, a Inglaterra, a Francia y a Castilla y no lo brindó a la República de Génova, que es la que contaba con las flotas más importantes de la época? Si Colón hubiera tenido alguna relación con Génova, especialmente de familia, sus hechos hubieran sido conocidos y comentados en dicha ciudad. ¿Por qué Colón no hizo nada por su padre que, según la tesis genovesa, murió a la edad de 81 años en la miseria y cargado de deudas? Bien conocida es, sin embargo, la preocupación de Colón por sus hermanos Bartolomé y Diego, hasta el punto de ser acusado de nepotismo. En la felicitación que, a través de los embajadores genoveses Francesco Marchesi y Giovanni Antonio Grimaldi, hace la Señoría de Génova a los Reyes Católicos en Mayo de 1493 de vuelta del primer viaje de Colón, no existe alusión alguna al Colombo genovés. A poco que se conozca la organización social del siglo XV, con la diferencia de clases que había, se comprenderá que un aventurero genovés, hijo de un tejedor, jamás se hubiera podido casar con la aristócrata Felipa Móniz de Perestrello, emparentada con la casa real de Braganza.

¿Cómo logró Colón llegar a la Corte de los Reyes Católicos? Colón no podía ser un desconocido, pues la Corte era un entorno muy hermético al que prácticamente no entraba nadie, salvo los nobles y los cortesanos. Un aventurero con ideas alocadas poco tenía que hacer en un entorno como ese. Además la Corte subvencionó a Colón sendas pagas para poder llevar una vida digna. Y eso que la situación económica era difícil para las arcas reales a causa de la guerra de Granada. La tesis mallorquina, que con tanto ardor defiende Gabriel Verd Martorell, sostiene que Colón fue, además de corsario, hijo bastardo del Príncipe de Viana. Detalle que explica el fácil acceso de Colón a la Corte y a los poderosos de la época. Cuando Colom llega a Castilla vivió dos años en el palacio que el Duque de Medinaceli tenía en el Puerto de Santa María, porque eran cuñados pues la difunta esposa del duque Ana de Navarra y Aragón era hermana de Colom por ser también hija bastarda del Príncipe de Viana.

Con los Reyes Católicos se consiguió la unión de los reinos de Castilla y Aragón, pero mantenían la independencia de ambos reinos considerando a los aragoneses y catalanes extranjeros en Castilla y viceversa. Si Colón se manifestaba súbdito natural de los Reyes Católicos y era considerado extranjero en Castilla solo podía ser oriundo de la Corona de Aragón. A diferencia de Américo, Magallanes y otros, cuando Colón se contrata para hacer el viaje a través del Mar Tenebroso, no se vio obligado a naturalizarse, pues, aunque extranjero en Castilla, se le considera de la misma familia real, era miembro de la Casa de Trastámara. Si Bartolomé, el hermano del Almirante, tampoco se naturalizó es porque en las Capitulaciones de Santa Fe y en el decreto de 23 de Mayo de 1493 se estipula que “nombréis a quien os pareciere y por el tiempo que quisieres”. Sin embargo, el hermano menor de los Colón, Diego, sí se tuvo que naturalizar para ser obispo de una diócesis castellana, aunque en ese documento de naturalización no se especifica su lugar de procedencia, mientras que este requisito está presente en todas las cartas de naturalización. Fue una imposición del rey al escribano para que no se descubriera el lugar de nacimiento de los Colón.

Cuando en 1486 el Papa Inocencio III propone al valenciano Rodrigo de Borja (el futuro Papa Alejandro VI) el Arzobispado de Sevilla, los Reyes Católicos rechazan ese nombramiento porque era inadmisible que un extranjero dirigiera tan importante Archidiócesis del Reino de Castilla. En 1476 los Reyes Católicos habían ratificado las leyes dadas en 1377, 1379, 1401 y 1473 por sus antecesores de que para obtener altos cargos en el ejército, prelacías, dignidades y beneficios habían de ser naturales de Castilla. Isabel la Católica fue inflexible, no quería que personas no naturales de Castilla ocuparan altos cargos en ella. Y eso que los Reyes Católicos estaban muy agradecidos a Rodrigo Borja porque había favorecido la causa de Isabel como heredera de Castilla frente a Juana la Beltraneja, había conseguido la bula que legitimaba el matrimonio de los primos hermanos Isabel y Fernando y fue decisiva su intervención en la guerra civil de Castilla al hacer que los nobles rebeldes reconocieran la causa isabelina. Y, sin embargo, si Isabel y Fernando nombraron a Cristóbal Colón, Almirante de la Mar Océano, Virrey y Gobernador de las tierras descubiertas y le conceden el título de Don es porque lo consideran de su misma familia, de la Casa real de Trastámara. Todas estas concesiones en aquella época eran impensables para personas de origen humilde y sin mérito alguno. Por ser miembro de la familia real Cristóbal Colón recibió una esmerada educación y aprende el castellano por ser la lengua de la alta nobleza, de la diplomacia y de las cortes. El castellano era el signo identificador de la nueva monarquía hispana (un papel que antes, del siglo XIII al XV, había ejercido el catalán)

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