EL INCOLORO: "La visión de conductores profesionales frente a la opinión de Víctor Martínez", por Jerónimo Martínez

 EL INCOLORO: 'La visión de conductores profesionales frente a la opinión de Víctor Martínez', por Jerónimo Martínez
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jueves 08 de octubre de 2020, 10:08h
 EL INCOLORO: 'La visión de conductores profesionales frente a la opinión de Víctor Martínez', por Jerónimo Martínez
Nuevodiario publicó el pasado martes día 6 de Octubre una columna de Opinión titulada “Chóferes murcianos y almerienses, sois vosotros los que habéis llevado el sector a la ruina”, firmada inicialmente por Víctor Martínez en el Foro Transporte Internacional. En este sentido, he tenido la oportunidad de conversar con algunos de estos conductores, quienes han manifestado su extrañeza por las afirmaciones vertidas en la citada opinión, señalando inicialmente que se trata de “una verdad a medias y anacrónica”.

Según señalan los aludidos estas opiniones responden a “una foto fija que no refleja la realidad ni la evolución de un sector en unos tiempos muy dinámicos, con cambios muy drásticos e imprevisibles. A la vez también, una contradicción de su propio argumento. Y si hubo esa explosiva demanda de transporte ¿por qué no fueron esas empresas de transporte valencianas con tradición e infraestructura internacional las que tomaron la iniciativa, encabezaron y explotaron esa nueva bolsa o nicho de negocio imponiendo su profesional y consolidada forma de trabajar?, expresan los conductores consultados.

Continúan combatiendo estas alusiones aportando una posible respuesta: “porque ese prototipo de empresa ideal valenciana, algunas muy conocidas en el sector, y sus ejemplares conductores estaban acostumbrados al exclusivo, cómodo y tradicional transporte de productos cítricos, básicamente naranja, principal cultivo de la zona” para recordar seguidamente que “con unos escasos seis o siete meses de trabajo al año, de Noviembre a Mayo, en el mejor de los casos, las empresas habían rentabilizado lo suficiente como para dejar parada gran parte de su flota el resto del año o haciendo alguna faena alternativa de poco interés”.

“Idílico coto privado”

Igualmente califican en su contestación a “un idílico coto privado que habían constituido la clase dominante del transporte para cazar tranquilamente y además, garantizándose que no iban a entrar otros rivales. Así, -puntualizan- por un lado controlaban y se distribuían el mercado principal entre unos pocos y por otro, se aprovechaban de su situación de privilegio e influencia para controlando también y beneficiándose, con dudosas prácticas, la concesión y “trafico” de licencias (tarjetas) de transporte nacional, internacional y de todo tipo. Un trapicheo en un mercado negro no regulado donde apenas han intervenido las administraciones. Otro asunto o aspecto muy peculiar del transporte, agregan los conductores concernidos, “que siempre ha sido muy decisivo en la evolución y desarrollo del sector. Una restricción impuesta por las administraciones para acceder a la actividad con una lista de condiciones y requisitos que el aspirante a transportista no lo tenía nada fácil. Es decir, el acceso a la actividad no ha estado nunca liberalizado completamente en el transporte, ha sido por concesión administrativa, lo que ha provocó que surgiera un mercado negro y un ‘contrabando de tarjetas’. Gracias a las directrices y a las recomendaciones de la UE, en sucesivas revisiones legislativas se han ido suavizando aquellas primeras exigencias y cada vez es más asequible para que una persona por su cuenta o una empresa pueda constituir una sociedad con este fin”.

En otro párrafo de su respuesta los conductores valencianos empleados en estas empresas, manifiestan lo siguiente: “Medio año de trabajo ganando bastante más que un alto funcionario del estado (400 y 500 mil pesetas mensuales de finales de los años 90) con el 80% de la nómina en negro, sin descuentos por cotización a la Seguridad Social ni a Hacienda y los otros 6 meses cobrando el paro y haciendo alguna chapuza doméstica o por cuenta ajena. En negro también, claro”. Parte de estas prácticas, continúa el alegato, “además, se ha visto siempre favorecidas a causa del caótico entramado de 17 convenios laborales, uno por Comunidad Autónoma, todos ellos indescifrables y casi imposibles de llevar de la carretera a la nómina. El típico problema originado por unos sindicatos y unas patronales, que deberían conocer bastante más la realidad laboral y social de su sector, pero que acaban enzarzándose en unas negociaciones trabadas e interminables con resultados poco o nada satisfactorios para ninguna de las partes, particularmente para los afiliados a los sindicatos”.

Más argumentos empleados pasan por afirmar que “tanto empresas como conductores se quedaron en su tradicional y cómoda zona de confort y no quisieron o no supieron ver las transformaciones que el transporte estaba dando a pasos agigantados y sin tregua. Cuando se vinieron a dar cuenta, otras empresas y conductores, menos privilegiados y más avispados por las necesidades, también emprendedores arriesgados, estaban abasteciendo esa incipiente e imparable demanda y ocupado un lugar que podían haber aprovechado esas empresas ya establecidas y consolidadas con sus completas y experimentadas plantillas de conductores, personal administrativo, comercial, de tráfico y de taller”.

“Esto” –indican en otra alegación- “no sirve para justificar ni defender la evolución un tanto errática y caótica que ha seguido el sector del transporte en el Levante español, en Murcia, Almería, en toda España y también en muchos sitios la selecta Europa. Podía haber sido bastante más ordenado y regulado, pero tenemos lo que hay. Quizá por imposibilidades técnicas y de medios no haya sido posible hacerlo con todo el rigor que hubiera sido deseable. En este aspecto, en materia de control de horarios de conducción y descanso, si hay que darle la razón al autor del artículo, fundamentalmente en pro de unas condiciones laborales dignas y humanizadas para los propios conductores y para salvaguardar la seguridad vial impidiendo las interminables jornadas de conducción que se ha llegado a hacer”.

Época actual

En la época actual, siguen relatando los afectados, “más de vacas flacas que con sobrepeso y de cara al futuro, lejos de aquellos inicios del transporte como se conoce hoy y bastaste más boyantes, por el bien del sector y por la función social, a parte de la propia mercantil, las empresas de transporte, al igual que las de cualquier otro sector, pese a la dificultad y el esfuerzo que supone en estos difíciles y complicados tiempos, tienen la obligación y la responsabilidad de velar por bienestar de sus conductores y de todos sus empleados en general, facilitándoles el trabajo y las diversas y numerosas condiciones que concurren; respetando los horarios de trabajo y descanso de los conductores, suministrándoles los medios, los equipos de seguridad y las herramientas necesarias, posibilitando lo antes posible la vuelta a casa y el descanso con la familia…etc, etc”, aparte de “una remuneración salarial digna y ajustada a la legislación de cada territorio. Es fundamental que los conductores puedan realizar sus descansos, tanto diarios como los semanales reducidos en su totalidad, sin interrupciones, en lugares apropiados, provistos de servicios y con la suficiente seguridad para que pueda descansar sin la preocupación de que les puedan robar la mercancía, el combustible o puedan ser asaltados. También es imprescindible y de urgencia, que los conductores no tengan que realizar labores de carga y descarga, práctica que los cargadores han impuesto provechando algún resquicio legal y con el beneplácito de una administración un tanto colaboracionista”.

Por su parte, “también es exigencia de los nuevos tiempos, que los conductores y todos empleados de la empresa se responsabilicen, se comprometan y sean unos profesionales que se vayan perfeccionando y actualizando también a medida de la evolución y exigencia de los avances que se vayan produciendo”

Así mismo, los conductores expresan su esperanza de cara a que “en sucesivas legislaciones que incumban al sector del transporte en cualquiera de sus aspectos, las administraciones encargadas de su elaboración sean coherentes con la realidad y sirvan para la perfecta y justa regulación de la actividad, además de para controlar las posibles desviaciones e irregularidades que puedan surgir. Además, de proveer recursos y presupuestos para llevar a cabo infraestructuras e instalaciones que les faciliten a las empresas del transporte y a su personal la actividad cotidiana y un desarrollo sólido y viable a corto, medio y largo plazo”.

Recuerdan igualmente que el transporte y la mayoría de las empresas y autónomos de cualquier actividad, después de sus particulares recorridos y de las diferentes vicisitudes atravesadas, “en estos momentos se encuentran en un delicado punto de inflexión que para vencerlo y tomar una trayectoria ascendente requiere el compromiso, la colaboración y el trabajo en una misma dirección de estas tres partes implicadas y perfectamente definidas: Trabajadores, Empresa y Administración, a aparte de los agentes sociales, presentantes y consejeros de los protagonistas” y finalizan diciendo que “si alguna de ellas no concurre o no lo hace en la condiciones citadas, bastará para que la línea de la gráfica se mantenga un tiempo en ese punto de reposo y proto coja una trayectoria negativa o descendente hasta desaparecer del plano”.

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