AMOR Y DISCORDIA (EROS Y ÉRIS), por José Biedma López

AMOR Y DISCORDIA (EROS Y ÉRIS), por José Biedma López
Ampliar
jueves 04 de junio de 2020, 14:28h
AMOR Y DISCORDIA (EROS Y ÉRIS), por José Biedma López
La palabra “amor” es tan equívoca, que resulta razonable usarla poco. Como ni se compra ni se vende el cariño verdadero, la Internacional Publicitaria insiste en que cuando decimos “amor” deseamos decir “sexo”, cuyas aplicaciones y complementos conforman un sofisticado mercado. Sin embargo, hay gente que confiesa “amar” a su mascota más que a cualquier persona; o a una concreta actividad, personas que se enamoran de su oficio o, en el colmo de la excentricidad, de un deporte o de una ciencia, futboleros y faustos, entusiastas del dinero o adictos al poder. Existen quienes aman tanto –o tan mal- que sufren por ello trastornos del comportamiento. Venimos usando la raíz griega “pathos” (padecimiento) para referirnos a estas compulsiones. Así, llamamos “ludó-pata” al que vive para jugarse los cuartos –y perderlos- en la mesa del casino o en una máquina. Necesitamos amar, por lo que cuando la realidad es poco amable nos enamoramos de nuestros sueños, como ingeniosos ilusos.

Los mitólogos y filósofos griegos entendieron el Amor como una fuerza tanto cosmogónica como moral. En la genealogía de los dioses (Teogonía), después del Caos y de la Tierra (Gea), aparece en seguida Eros, “el viejo Amor”, Amor primordial que luce canas y nada tiene que ver con el caprichoso niño arquero del séquito de Afrodita. En esas épocas lejanas para nosotros, que fueron las primeras en el orden del tiempo, todavía no existen lo masculino y lo femenino, no hay seres sexuados. Ese primer Eros es una manifestación de la energía cósmica que tiende hacia lo bueno, lo verdadero, lo justo y lo bello, pero como en la naturaleza se dan fenómenos contrarios al bien y en ella no hay sólo orden y belleza, sino también desorden y fealdad, Amor debe tener un antagonista: el Odio o Discordia (Éris, de donde las Erinias, deidades del conflicto y la venganza).

Empédocles (484-424 a. C.) pensó que Amor y Discordia obtienen en la Naturaleza (phýsis) el predominio por turnos: Amor junta las cosas en una, supera y trasciende el mundo creado por Discordia y recrea la Esfera armónica; mientras que la Discordia separa de nuevo los elementos y genera diversidad y desorden; el universo físico se contrae y se expande por ciclos. Parece que nuestro mundo bio-diverso es más bien fruto de Discordia que de Amor o, en todo caso, una fase temporal intermedia entre la supremacía de Amor y de Discordia, un producto de la tensión entre esas dos fuerzas: Simpatía versus Odio; Atracción versus Repulsión. Veremos cómo acaba el partido o la batalla. “Si la Discordia no estuviera entremedias de las cosas, todas serían una” (parafrasea Aristóteles).

A la vieja idea de una multiplicidad de seres que se genera temporalmente a partir de la Unidad o Esfera, se une así un proceso inverso de reunificación dominado progresivamente por Amor, y luego otra vez la fragmentación causada por Discordia, en una sucesión circular e infinita de mundos que se expanden y se contraen como el fuelle de un acordeón o la caña de un matasuegras.

Empédocles fue el primero –dice Aristóteles- que dividió el principio motriz en dos fuerzas contrarias. Cuando domina absolutamente Amor, en esa Esfera ilimitada que contiene todo lo que es, se da la más perfecta mezcla, por un instante inmóvil, en perfecta armonía. Armonía también significa Amor en Empédocles. En el reino del Amor hay paz y reposo. Esfera, Armonía, Eros, distintos nombres de un dios como el Todo divino de Jenófanes. Bajo el influjo de Eros, los elementos materiales se han mezclado de tal forma, han llegado a “quererse” hasta tal punto entre sí, que todas sus características, antagónicas por lo demás, han llegado a subsumirse y, sin duda, a aniquilarse en una armonía inefable.

Pero… ¡ay!, la Discordia espera su hora en el confín de esa esfera y todos los miembros del dios-amor-esfera se estremecen. Empédocles ve el cambio como una necesidad natural. Se trata de explicar de algún modo la realidad del cambio y del movimiento físico, psíquico o moral, pero el filósofo siciliano no nos dice el porqué de tal necesidad (Ananké) o, tal vez aduciría para ello motivos religiosos: un decreto inescrutable de los dioses que gobierna igual el macrocosmos que el microcosmos, no tolerando que ningún contrario venza definitivamente al otro. Hay que tener en cuenta que para Empédocles el orden moral y religioso son tan importantes como el físico, y requieren también una explicación racional. Tal vez en esto su actitud sea más equilibrada que la nuestra, tan prosaicamente materialista.

Así, en términos psicológicos o morales, que en Empédocles se agrupan con los físicos y metafísicos, en cuanto el Amor y la Simpatía aflojan su dominio, los gérmenes del Odio y del exclusivismo se esparcen por doquier, hasta que el Amor, contraído, se encierra en pleno centro de la masa que gira en torbellino. Es la singularidad del corazón endurecido, vuelto piedra insensible. Entonces los elementos del mundo, que son inmortales, chocan y se mezclan al azar para formar vegetales y animales, que son seres mortales. En ese proceso de disgregación y desorden (llamémosle con un término más moderno, “entropía”) se forma nuestro mundo: tierra, mar, aire, fuego y seres vivientes… Discordia y Amor siguen luchando en cada cosa, en cada persona, en cada familia, en cada sociedad, en cada nación... Eros, “la amable e inmortal corriente del intachable Amor”, crea unidades a partir de la colaboración de muchos, mientras que Discordia produce muchos imperfectos a partir de uno mejor. Empédocles parece anticipar en sus versos la teoría de Darwin: “Y, conforme [los elementos materiales] se mezclaban, surgieron incontables clases de seres mortales, dotados de toda suerte de formas, algo maravilloso de contemplar” (fr. 35).

Éris (Discordia) y Eros (Amor) nacieron del mismo crimen: la mutilación genital que el Tiempo (Cronos) causó a su padre el Cielo (Urano). Estamos comprometidos en ese “pecado original”, ¡porque tiempo es la sustancia de la que todos estamos hechos!

Del autor:

https://www.amazon.com/-/e/B00DZLV35M

https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=1636897

https://www.amazon.es/Criaturas-Luz-Luna-Fantas%C3%ADas-profec%C3%ADas/dp/B087L31GMK

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios