"TIEMPO DE VILANOS" por José Biedma López

'TIEMPO DE VILANOS' por José Biedma López
Ampliar
sábado 24 de agosto de 2019, 14:22h
'TIEMPO DE VILANOS' por José Biedma López

Rosarillo tiene ocho años y unos ojos negros que, cuando pregunta, relucen como ascuas de azabache. Se imaginaba a los vilanos con be de boniato y u de susto, pero le he explicado que son semillas volantes de plantas salvajes, y que bailan por el aire de finales de agosto como leves coronas de algodón y espuma, anticipo de inciertos copos invernales, mensajeros del otoño y de sus doradas y tibias melancolías

'TIEMPO DE VILANOS' por José Biedma López

- ¿Y qué es melancolía? Me pregunta Rosarillo.

- Como un recuerdo que es dulce como caramelo pero que deja triste sabor de boca.

- Entonces…, dulce tristeza y nostalgia de caramelo.

- ¿Nostalgia? - La estimulo a responder y a preguntar. El ábrego fresco de la tarde nos inspira y el bienestar franco y curioso de la nena contagia esperanza y alegría.

- Como querer volver a donde uno lo pasó guay. –dice muy seria

¡Chica lista, Rosario!

- ¿Y tú, que sabes lo que es, ya sientes nostalgia, Rosarillo?

- Un poco, tito, de la feria del año pasado, de la abuela Marcia que está en el Cielo. Ella nos llevaba todos los años a la feria y nos montaba un día en los carruseles pagándolo con su dinero. ¡A todos los hermanos y primos!

Se hace un silencio, nos miramos, y las miramos. Las golondrinas se reclaman unas a otras con agudos gorgeos sobre los cables de la luz. Preparan la logística para el gran viaje.

- ¿Te he dicho que es más de sabios preguntar que responder?...

Pero Rosarillo ya está pensando en la feria. Aún tiene más derecho a lo lúdico que a lo lúcido. Ya irá aprendiendo que si no se puede ser feliz por propia voluntad, tampoco se puede ser feliz contra la misma; que sólo es feliz quien puede y no quien quiere, y que somos felices por casualidad.

La miré con una ternura desconsolada. Rosario quería mostrarme algo en su mano; pegado al sudor de su palma yacía deshecho el filamentoso vilano. Parecía una de esas arañas de larguísimas patas y cuerpos entecos que cuelgan de sus trampas en los recónditos rincones de las casas de campo.

(Ilustraciones: Dibujo de José Rodríguez Expósito, del libro de Los Cien Lapos, pg. 96, 1995, fotografía del autor)

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Nuevodiario.es

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.