"Negociar o chantajear", artículo de opinión de Gabriel Cabrera

'Negociar o chantajear', artículo de opinión de Gabriel Cabrera
Ampliar
lunes 29 de julio de 2019, 20:11h

Unos días antes de las elecciones me preguntaba desde estas páginas si las derechas aceptarían el resultado que saliese de las urnas. Pues bien, a tiempo pasado la respuesta es NO, no lo han aceptado. Eso a tener de lo visto durante las semanas previas a las elecciones estaba cantado que no aceptarían otro que resultado que no fuese el que ellos querían.

'Negociar o chantajear', artículo de opinión de Gabriel Cabrera

Eso era previsible, lo que era menos previsible es que la supuesta izquierda con sede en Galapagar tampoco los aceptara. Aunque pensándolo bien ya habían dado señales que hacían intuir que para ellos las elecciones eran un mero trámite porque parece que siguen empeñados en que el cielo no se toma por consenso sino por asalto por lo que no reconocerían otro gobierno que no fuese dominado por el Gran timonel y líder supremo.

Este pasado 25 de julio España podía haber tenido un gobierno de progreso, pero el camarada Iglesias Señor de Galapagar decidió alinearse con las derechas impidiendo la formación del gobierno y lo hizo no porque no hubiese un programa sino porque le parecieron pocos los sillones que se ofrecían, pura coherencia de izquierdista de café.

Tras las elecciones de abril los españoles dejaron claro que quedaba claro que los españoles no querían a las derechas en la Moncloa sino un gobierno dirigido por el PSOE Así pues era necesario que las izquierdas negociasen y consensuasen un programa de gobierno que se pusiese rápidamente a trabajar para tratar de solucionar algunos de los problemas que nos afectan a todos los que vivimos en esta piel de toro que llamamos España. Pero en lugar de eso máximo pontífice de Podemos decidió que lo primero eran los sillones y los dineros, después ya veremos.

Desde el primer momento, consciente de que sus votos eran imprescindibles para que el candidato de PSOE alcanzara la mayoría necesaria para formar gobierno, se puso en marcha para nombrar “su gobierno” exigiendo ministerios y designando ministros. Lo lógico hubiese sido negociar un programa de gobierno para los próximos cuatro años intentando sacar adelante la mayor parte de sus propuestas para mejorar la vida de los españoles, pero eso parece no importar al señor de Galapagar.

Si Pedro Sánchez y el PSOE hubiesen sido como el PP y Ciudadanos, es decir hubiesen adoptado la misma técnica que Fernando López Miras en Murcia aceptando todo lo que le ha propuesto el tercer partido de la derecha, o lo que es lo mismo haciendo bueno el viejo dicho de “dame pan y dime tonto” y cediendo a todos los chantajes, el día 25 de julio Pedro Sánchez hubiese sido nombrado presidente por el Congreso de los Diputados.

En ese caso Pedro Sánchez sería un presidente títere, como lo es Fernando López Miras que con tal de seguir en el despacho de San Esteban estuvo dispuesto a pasar por todas y firmar todo lo que le pusieron delante. Pero ni el PSOE ni Pedro Sánchez por una simple cuestión de dignidad personal y política podían aceptar mantenerse en el cargo a cualquier precio.

Así las cosas la derecha por no reconocer el resultado de las elecciones y el señor de Galapagar en su afán de tomar el cielo por asalto lo único que han conseguido es retrasar la investidura del presidente del gobierno y posiblemente abocarnos a unas nuevas elecciones. A ver si entonces aceptan el resultado, aunque visto lo visto lo veo un tanto difícil.

Pero en cualquier caso tengan en cuenta unos y otros que el PSOE ahora y siempre aceptará el resultado de las urnas y no cederá nunca chantajes de nadie.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Nuevodiario.es

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.