“Los Viajes Menores”, por Pedro Cuesta Escudero, autor de “Colón y sus enigmas”

“Los Viajes Menores”, por Pedro Cuesta Escudero, autor de “Colón y sus enigmas”
miércoles 07 de abril de 2021, 12:24h
“Los Viajes Menores”, por Pedro Cuesta Escudero, autor de “Colón y sus enigmas”
“Los Viajes Menores”, por Pedro Cuesta Escudero, autor de “Colón y sus enigmas”

La resonancia del descubrimiento de Colón fue impactante en Europa, lo que motivó una serie de expediciones, castellanas y extranjeras, ávidas de ampliar el mundo encontrado. Los extranjeros, por supuesto, no tomaron muy en serio la donación papal y la exclusividad hispano-lusa y los andaluces no respetan los privilegios colombinos. Y así, unos por el Norte, Caboto en 1497 y 1498, Corte-Real en 1498 y 1500, y otros por el Sur, irán abriendo más y más la geografía americana. Los extranjeros, ingleses y franceses, fracasadas sus expediciones, paralizan su acción para reiniciarla más tarde, cuando ya Castilla ha incorporado casi por completo a las Indias.

“Los Viajes Menores”, por Pedro Cuesta Escudero, autor de “Colón y sus enigmas”
“Los Viajes Menores”, por Pedro Cuesta Escudero, autor de “Colón y sus enigmas”

La Casa de Contratación de Sevilla

Que el violento y poco inteligente Bobadilla -o quizás seguía instrucciones secretas- se excedió de sus atribuciones, es evidente. Lo prueba la reacción de los Reyes Católicos ante este desafuero, recibiendo con todos los honores al Almirante y sustituyendo fulminantemente a Bobadilla y poniendo como Gobernador a Nicolás de Ovando. Colón es reparado en la plenitud de sus derechos económicos, pero no se le restituye el gobierno. Es cuando se abre la posibilidad a cualquier súbdito castellano de explorar las tierras de ultramar a excepción de las ya descubiertas por Colón, tan solo con firmar las capitulaciones con la Corona. En estas capitulaciones se encuentra el germen de la estructura administrativa de la futura Casa de Contratación. Las Armadas eran inspeccionadas y fiscalizadas por un oficial real. Como la enorme tarea de control y de organización excedía la capacidad de una persona, fue necesario crear un organismo con autonomía suficiente que asumiese tal cantidad de trabajo. Y el 14 de Febrero de 1503 se creó en Sevilla la Casa de Contratación. La Reina Isabel nombró a los primeros oficiales de la Casa: Pinedo como factor, el canónigo Sancho de Matienzo como tesorero y Jimeno de Briviesca como escribano.

Expediciones no castellanas en el Atlántico Norte

Así como los alisios empujan a las naves de Colón a la entrada en el Caribe, en el Atlántico Norte será la corriente marina del Labrador la que facilita las navegaciones. Pero el paisaje del Atlántico Norte no es como los españoles conocen en el Caribe. Las aguas del Norte llevan témpanos de hielos en verano y primavera, haciendo peligrosa la navegación. Y en tierra, las tundras, las nieves, los bosques de coníferas y esparcidas tribus indígenas cerraban el paso al extraño. Lo que buscaban los europeos en aquellas latitudes eran el bacalao y el estrecho que comunicara con Asia.

El apoyo del rey inglés Enrique VII a Juan Caboto constituye el arranque de la política marinera de Inglaterra. Aunque el veneciano Caboto hubo de financiarse todo el viaje porque en aquella época Inglaterra era un país pobre acosado por Escocia, Irlanda y Francia. En Mayo de 1497 parte de Bristol, tocó Terranova y al cabo de tres meses regresa con una nave y dieciocho hombres. Dotado de buena fantasía a Caboto le fue fácil hacer creer que había hallado las tierras del Gran Kan, por lo que el rey británico le premió y apoyó en un segundo viaje. En 1498 vuelve a salir de Bristol con seis naves. Hay quienes suponen que en esta segunda expedición llegó a la península del Labrador y costeando arribaron a La Florida. Con certeza lo único que se sabe de este viaje es que fue un fracaso y un desastre para el rey y para los que también financian esta expedición. Esta triste experiencia hizo que los británicos se desentendieran del objetivo americano.

Los hermanos portugueses Corte Real pretendían llegar a Oriente por un camino más corto que el de Vasco de Gama y patrocinados por el Rey Manuel I de Portugal parten de Lisboa en el verano de 1500 y llegan a Terranova que la bordean y se remontan hasta los grados 60, donde el frío era tan excesivo que deciden dirigirse a Groenlandia, pero los iceberg les entorpecen la marcha, por lo que tornaron hacia el sur navegando en un mar lleno de témpanos. En la península del Labrador clavan señales de posesión, cogen indígenas y siguen navegando hasta Terranova donde los hermanos se separan. Miguel marcha a Lisboa y Gaspar, pasando por las Antillas, llega a Brasil.

Los Viajes Menores

En ese ínterin de 1499 a 1503 tiene lugar lo que Fernández Navarrete denominó “Viajes Menores”, aunque sería más exacto llamarlos “viajes andaluces”, porque en su mayoría fueron realizados por marinos andaluces, a bordo de naves andaluzas y partieron de puertos andaluces. Les llamó “Viajes Menores”, porque sus objetivos fueron menores a las expediciones patrocinadas por los reyes, ya que es con la iniciativa privada que se organizan. Aunque su acción les llevó a descubrir grandes extensiones de esta ignorada geografía, las desembocaduras del Orinoco, del Amazonas y del Magdalena, es decir, reconocen toda la costa, desde Panamá hasta el cabo San Agustín. Y lo que es más importante, con estos viajes se puso de relieve que aquellas tierras no eran las Indias, porque no aparecen opulentas ciudades ni las codiciadas especias, sino que era un mundo nuevo distinto del asiático. Novo orbe como lo llamará Pedro Mártir de Anglería. En 1502 Cristóbal Colón hace su cuarto viaje, que se puede englobar entre estos “Viajes Menores”, y quiere demostrar lo equivocados que están los que atestiguan que nos encontramos en un nuevo continente.

El objetivo de estos viajes era hacer rescates en las costas recorridas por Colón en su tercer viaje, explorar otras nuevas y buscar el posible paso para llegar a las Indias. Se puede decir que era una carrera contra Cristóbal Colón para llegar antes que él a China y el Cipango para que de esta manera el Almirante no obtuviese tanta riqueza y poder. Estas expediciones se hacen, por lo general, estableciendo una compañía comercial en la que entran armadores, marinos y particulares pudientes de profesiones tan expresivas como las de bizcocheros y ropavejero (vendedor de tela) A veces la Corona adelanta dinero para adquirir parte de los bastimentos. Los barcos salen de puertos andaluces cargados de lanzas, dardos, ballestas, tocino, aceite, jarcias, velámenes, bizcocho, panderos, aceitunas, cascabeles, bonetes… El bonete era el tocado típico de los marinos. Mediatizados por el libro de Marco Polo creían, y así se asienta en las capitulaciones, que encontrarían piedras preciosas, especies, drogas, perlas y esclavos.

Expedición de Ojeda, Vespucio y La Cosa

Los tres habían viajado con Colón, Juan de la Cosa en el primer viaje, Alonso de Ojeda y Américo Vespucio en el tercero. Marchan tras la ruta colombina usando el mapa trazado por el Almirante en su tercer viaje. Sale la expedición el 18 de Mayo de 1499 del Puerto de Santa María, pasan por la Gomera y tras veinticinco días navegando por el océano llegan a la altura del Orinoco, cuyas verdes riberas recorren, hallando huellas de Colón en las Bocas del Dragó (Trinidad) Navegan el segundo tramo Trinidad, Margalida, Costa de las Perlas, isla de los Gigantes y península de Guajira. Desde aquí navegan el tercer tramo que les lleva, a pesar de tenerlo prohibido, hasta La Española. En Abril de 1500 ya están de regreso en España. El viaje resultó desastroso, con pérdidas de hombres y sin beneficios económicos.

Expedición de Pedro Alonso Niño y los hermanos Guerra

El moguereño Pedro Alonso Niño tampoco era un novato, pues fue con su nave “La Niña” en el primer viaje colombino comprobando el potencial económico de las nuevas tierras. Como no contaba con muchos recursos forma compañía con Luis Guerra, cambiador de Sevilla, quien le impuso como Capitán a su hermano Cristóbal. Con treinta y tres hombres reclutados en Moguer, en 1499 sale la nave de Palos al tiempo que lo hacía Ojeda desde el Puerto de Santa María. Siguiendo el derrotero colombino fue a singlar a unas trescientas leguas al sur de Paria quince días después que llegara Ojeda. Cargan palo Brasil a cambio de baratijas. Niño sabía que en la isla Margalida había perlas, y tras ellas fue. Tuvo la suerte de tomar puerto antes que Ojeda. El botín fue cuantioso, rescatando las perlas “como si fuera paja”, dice Pedro Mártir. El itinerario se prolonga por la costa rumbo Oeste hasta el cacicato de Chichirivichi, donde tuvieron un recibimiento hostil. Retroceden a Cumaná y allí hacen más acopio de perlas. Deciden regresar a España, pero en vez de ir a Andalucía, lo hacen por Bayona intentando escamotear parte de las mercancías para no tener que pagar el quinto real. Pero fueron descubiertos y encarcelados.

Expedición de Vicente Yáñez Pinzón

También cosechará un fracaso. El menor de los hermanos Pinzón, estimulado por la idea del Cipango obtiene licencia para ir a las Indias “yr por el mar océano a descubrir yslas e tierra fyrme a la parte de las yndias o por cualquier parte que fueredes” que no hubiesen sido descubiertas por Colón o perteneciesen a Portugal. Con cuatro naves abandona la ría del Tinto-Odiel a finales de 1499. Anclan en Cabo Verde y, empujados por una tormenta, arriban al cabo de San Agustín, que llaman cabo de Santa María de la Concepción. Son los primeros en fondear en las costas brasileñas, ya que Cabral arriba tres meses más tarde. Pero han de machar hacia la zona antillana porque aquellas tierras pertenecen a Portugal según el Tratado de Tordesillas. Descubren el Amazonas, sortean las olas gigantes que se forman en la desembocadura y descubren el Orinoco, al que llaman rio Dulce. Y desde la isla Tobago cruzan directamente a La Española y continúan hacia las Lucayas donde pierden dos navíos y algunos hombres. Y en Septiembre de 1500 ya están en España.

El interés de esta expedición es de índole geográfica, ya que cruzan el Ecuador, descubren Brasil, el Amazonas y navegaron cuatrocientas leguas al sur de Paria. Pero desde el punto de vista económico el viaje fue un desastre y Vicente Yáñez Pinzón tardó mucho en verse libre de acreedores.

Expedición de Diego de Lepe

Diego de Lepe era de Palos y sin tradición marinera consigue licencia para dirigirse a Paria. Falto de conocimientos náuticos fue asesorado por Bartolomé Roldán, el que se sublevó en La Española contra los Colón. Las dos naves que componían la armadilla no hicieron otra cosa que seguir la ruta de Vicente Yáñez Pinzón, con quien en un principio iban unidos, pues habían zarpado de Palos casi al mismo tiempo. Pero la expedición de Lepe singó más al sur del cabo de San Agustín y yendo hacia el norte a la altura de la Trinidad ponen sus proas hacia España, donde llegan en Noviembre de 1500. También este viaje fue un fracaso económico, pero tiene el mérito de haber navegado más al sur que nadie y aportar cartas de las tierras visitadas.

Expedición de Alonso Vélez de Mendoza y Luis Guerra

La noticia de la llegada de Cabral a las costas sudamericanas llevó al Cardenal Fonseca a organizar una expedición que validase lo descubierto por los portugueses y compararlo con los resultados de los viajes realizados por los castellanos. Sale en Septiembre de 1500 con dos carabelas, pasan por Canarias y Cabo Verde, y toman el mismo rumbo que Cabral y llega a las costas brasileñas a la altura del cabo de San Agustín. Pero al ser otoño los vientos los llevan hacia el Sur, probablemente casi al mar de la Plata, comprobando que por allí las tierras entran en la zona de influencia castellana. Había, pues, muchas tierras que descubrir y que conquistar y regresan en 1501.

Expedición de Rodrigo de Bastida y Juan de la Cosa

Parten con dos carabelas de Cádiz en Septiembre de 1501 y al llegar a las costas americanas toman rumbo norte recorriendo toda la costa venezolana hasta el cabo de Vela a donde ya había llegado Alonso de Ojeda. Descubren el rio Magdalena, la costa de Cartagena, el golfo de Darién y el istmo de Panamá. Tras rescatar gran cantidad de perlas viajan a Jamaica para reparar las naves atacadas por la broma.

El “alto viaje” colombino

La enfermedad de Reiter había envejecido a Colón, padeciendo artritis y en los ojos había sufrido una grave afección. Con todos sus males físicos y achaques espirituales, aún insiste en navegar y gestiona la subvención suficiente para un cuarto viaje al otro lado del Atlántico. Tenía reconocidos sus privilegios, aunque se le prohibía ir a Santo Domingo. Prepara cuatro barcos similares a los que llevó en el primer viaje porque los que utilizó en el tercero no eran muy adecuados para explorar. Quería descubrir por el Caribe occidental e ir a Cuba, que creía que era la provincia china de Mangi y el extremo occidental del Quersoneso Áureo por donde quedaba un extenso golfo por descubrir y en el que situaba el pasaje que le llevaría a la India oriental. Su gran propósito consistía en la búsqueda del paso que lo situaba por el istmo de Panamá. Y en 1502 inicia lo que él mismo denominó “alto viaje”.

El esquema del cuarto viaje es bien sencillo: Santo Domingo, Veragua, Cuba y Jamaica. Colón tenía prohibido fondear en Santo Domingo, pero tuvo que ir porque necesitaba hacer algunas reparaciones en sus barcos. Se encontró con la negativa de Ovando y con una flota dispuesta para zarpar, en la que iban Bobadilla, Torres y otros enviados por el gobernador a España. Pero el Almirante les hizo saber que la flota no debía levar anclas porque se avecinaba un ciclón observado por él en el oleaje tranquilo del sudeste, en la marea anormal, en los cirros cubiertos en la capa superior del aire y hasta en las punzadas de su artritismo. No le hicieron caso y la enorme flota, con cuantiosas riquezas, zarpó hundiéndose en el extremo oriental de La Española bajo el azote de un terrible huracán.

La flota colombina que había permanecido refugiada en el puerto de Azúa despliega velas y parte hacia el sur de Jamaica. Desde allí enfila directamente a las costas de América central yendo a recalar a Veragua. Un poco más y hubiera descubierto Yucatán y Méjico. En Veragua encuentra oro, por lo que a esta región se le llamó Castilla de Oro. Es una costa aparentemente atractiva, pero fundamentalmente inhóspita en el lugar que desembarcan, llamándole golfo de los Mosquitos. La llanura costera es muy estrecha, pues se alza una región alta, escarpada y cubierta por una selva impenetrable y altísimas montañas cubiertas por la vegetación.

Después de navegar por este intrincado lugar pretende regresar a Santo Domingo porque las naves están muy deterioradas por la broma. Pero el viento es contrario y no pueden avanzar. La situación se complica pues los indios, que les venían ayudando, se alejan, y la tripulación está al borde del motín. La única solución para conjurar la crítica situación es enviar con una canoa indígena a alguien que vaya a Santo Domingo a pedir ayuda. Ovando no está muy dispuesto a prestar con rapidez el apoyo demandado. La Navidad de 1504 fue de lo más triste para Colón que lo que se pueda imaginar, postrado en la cama, baldado como estaba por la artritis. Colón consiguió la ayuda de los indígenas al amenazarles que les quitaría el sol, pues había previsto un eclipse de luna. Y por fin llegan los refuerzos de La Española. Y en Noviembre de 1504 el Almirante termina la odisea del “alto viaje” en las playas de Sanlúcar de Barrameda.

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