QUE VIENE EL TIO DEL SACO

QUE VIENE EL TIO DEL SACO

lunes 20 de noviembre de 2017, 15:09h
Aquel crimen en Gador, un pequeño pueblo a los pies de la Alpujarra almeriense en los incicios del siglo XX con el que nos amedrentaban siendo niños.

Fue sin duda uno de los crímenes más horrendos, jamás cometido.

Sucedió en Gador (Almería) lugar donde vivía Francisco Ortega, alias «El Moruno» y enfermo de tisis, y el pueblo donde vivía la curandera Agustina Rodríguez y el barbero, Francisco Leona.

Para curar al tísico había una solución. Esta no era otra que abrir en canal a un niño y, manteniéndolo vivo, beber la sangre caliente y untarse el pecho con las entrañas. Por estraño que parezca esto fue lo que le aconsejó la curandera.

«El Moruno» sufría de ahogos y esta fue la solución que le dieron para sanar de su enfermedad. Un día el " Moruno empeoró, la tos era cada vez mayor. Su mujer al ver que su marido se moría le ayudó a subir a la muja y se fueron a ver a Agustina la curandera.La curandera Agustina Rodríguez vivía en un pequeño y modesto cortijo a las fueras de Gádor y a quince kilómetros de Almería. Allí legaron cuando amanecía y allí se encontraron con Pedro, el marido de la curandera. Al poco apareció Agustina envuelta en una manta vieja. " Mi marido se muere " dijo Antonia. "Si quieres conservar la vida que te quede, has de encomendarte a los únicos que puede curarte" le dijeron.

Fue así como se iba enredando aquel 28 de junio de 1910 Agustina les acompañó a buscar al barbero del pueblo, Francisco Leona, viudo de setenta años y hombre de la peor calaña.

La curandera le explicó la situación y pactaron lo que habían de hacer.

La tuberculosis estaba matando al " Moruno" y el Barbero y la Curandera quisieron sacar tajada de aquel mal.

Sentados todos alrededor de una mesa camilla, le dijeron al enfermo como sanar su mal. "Tienes que beber la sangre recién sacá de un niño y vosotros le untaréis las mantecas aún calientes sobre el pecho y untarle las tripas calientes" aclaró el Barbero.

El "Moruno " y su mujer vieron en aquello la manera definitiva de acabar con los ahogos. Pactaron el precio. tres mil reales. En el mismo iba incluido dar con ese niño en este pueblo.

Eligieron a un niño de nombre Bernardo. El pequeño era el cuarto de cinco hermanos. Esperaron hasta verlo salir de la cueva en la que vivía con su familia para acompañar a su madre a la balsa en la que lavaban la ropa. El niño tenía siete años, jugando se alejó de la balsa.

A media tarde, el Barbero en compañía de Julio "El Tonto" se acercaron a él. Julio se acercó al niño para entretenerlo mientras de súbito el barbero le tapaba la boca con un pañuelo impregnado en cloroformoy lo echaban después entre ambos a un saco cabeza abajo. Con él cargaron camino del cortijo de San Patricio, morada de Agustina y Pedro Hernández, que los esperaban acompañados de su otro hijo, Jose, y de Elena, la mujer de éste. Con ellos, estaba "El Moruno" y Antonia.

Fue Leona, el barbero quien llevó la iniciativa diciendo lo que había que hacer en cada momento. El niño recobró la consciencia y gritó llamando a su madre. Los golpes que recibió le dejaron inconsciente. Colocaron sobre la mesa al pequeño, le levantaron el brazo y Leona, con una navaja barbera de hoja fina le abrió una herida ancha que cortó la arteria. El niño se movía y cuanto más lo hacía más sangre expulsaba como sucede con el cerdo durante la matanza. El niño despertó pero su corta edad y las manos que había sujetándolo le impedían hacer nada.

"El Moruno" provisto de una olla de porcelana recogió la sangre que iba brotando del niño. Excitado ante lo que iba a suponer su posible sanación, gritó: "¡Mi vida antes que Dios!",, luego bebió la sangre del niño hasta acabar con el contenido de la olla.

Leona continuó con el ritual con la ayuda de Elena, la mujer de José, pero la muchacha se desplomó sin conocimiento.El barbero procedió entonces a rajar el cuerpo de Bernardo desde la boca del estómago hasta el pubis. "El Moruno" cogió las vísceras con ambas manos, Agustina y el Leona, sacaban las mantecas que colocaron en el pecho del enfermo. " El Moruno" cerró los ojos y fue untándoselas lentamente ayudado por las manos de su esposa. Mientras, el pequeño en los estertores de una muerte seguía aún con vida. Vaciaron al niño por dentro y mientras moría se plantearon qué hacer con el cuerpo.

Mientras "El Moruno" se marchaba corriendo a casa para abrigarse en la cama, pues al calor la manteca hacía más efecto, el barbero, Agustina y sus dos hijos llevaron el dantesco cuerpo del niño al barranco del Jalbo para hacerlo desaparecer. Lo metieron en un hoyo cuando comprobaron que aún respiraba. La mujer lo desfiguró machacándole la cabeza con una piedra hasta dejarle esparcida la masa encefálica.

Finalmente se descubrió lo sucedido y "El Moruno" y Agustina fueron ejecutados a garrote vil, la misma condena que le cayó al Barbero aunque éste murió en la cárcel. A los hermanos José y Julio les sentenciaron a diecisiete años de prisión y a pena de muerte respectivamente, pero el segundo fue indultado por su demencia.

En el crimen también participaron el marido y los hijos de Agustina, Pedro, Julio «El Tonto» y José con su esposa Elena. La víctima, Bernardo González Parra, a los que les cayeron siete años de prisión.

El Tio del saco, tambien llamado sacamantecas, sirvió para hacerle ver a los niños que no se alejaran, de hay que cuando lo hacias te decian, ven, que viene el tío del saco o ven que viene el sacamantecas.

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