Culturilla Naval

“El camión ruso que procesiona en Cartagena, una donación de la Armada”, por Diego Quevedo Carmona, Alférez de Navío ®

“El camión ruso que procesiona en Cartagena, una donación de la Armada”, por Diego Quevedo Carmona, Alférez de Navío ®

lunes 04 de abril de 2022, 20:39h
“El camión ruso que procesiona en Cartagena, una donación de la Armada”, por Diego Quevedo Carmona, Alférez de Navío ®

A lo largo de la Guerra Civil, muchas fueron las ayudas a uno y otro bando que llegaron a España sobre todo por mar, procedentes de diversos países europeos. Entre ese material, que lo había de todo tipo, figuraba un centenar aproximado de camionetas procedentes de la Unión Soviética, que serían desembarcadas en el puerto de Cartagena en ayuda al bando republicano.

“El camión ruso que procesiona en Cartagena, una donación de la Armada”, por Diego Quevedo Carmona, Alférez de Navío ®

Estos vehículos de la marca ZIS, abreviatura que se correspondía con las iniciales de la frase Zavod Imena Stalin (Planta Industrial Stalin), siglas que al corresponderse en cirílico con las de 3HC, en España rápidamente la jerga popular los bautizó con el calificativo de “tres hermanos comunistas” y con el que a partir de ese momento empezaron a ser conocidos coloquialmente.

Estas camionetas (no llegaron a tener la consideración de camiones) eran de motor de gasolina, de 6 cilindros, 5.555 c.c. y 74 hp de potencia y resultaron ser extremadamente duros. Aunque algunos de ellos sucumbieron en el frente a lo largo de tres años de contienda, aún así algunos sobrevivieron de modo que al acabar la Guerra civil, los que lo hicieron pasarían a formar parte de los diferentes parques de automóviles militares, donde serían terminados de exprimir, mientras durasen.

El hecho de haber sido Cartagena el principal bastión de la República durante la GCE, hizo que a varios de ellos les pillara en esta ciudad el fin de la contienda, siendo algunos asignados al llamado “Parque Móvil Departamental de la Armada”, que los “modernizaría” poco después instalándoles a partir de 1940 un sistema de propulsión basado en el gasógeno, pero conservando el sistema de alimentación de gasolina original, pues con el citado sistema se generaba gas combustible a partir de cualquier fuente primaria (carbón, leña o cualquier otro material capaz de arder), lo que permitía mover motores de combustión interna en tiempos de escasez de gasolina y gasóleo, como lo fueron la década de los años 40.

Pero no tratamos de describir aquí y ahora las virtudes o defectos de estos vehículos, (tenían más bien de lo primero), de hecho algunos llegaron estando operativos hasta finales de la década de los 50, de modo que cuando ya no daban más de sí empezarían a causar baja, terminando la mayoría en el desguace, alguno de los cuales pasaría luego a manos civiles que lo restauraría debidamente y que aún hoy son exhibidos en certámenes diversos. Pero ahora nos ocuparemos de uno de los que lucieron tras la guerra matrícula “FN” (Fuerzas Navales), que al ser dado de Baja en la Armada, no sólo se salvó del soplete, sino que aún hoy sigue, lo que de él queda, prestando un singular servicio año tras año en Cartagena….

Sucedió que los dirigentes de la Cofradía Marraja, debieron enterarse de que la Armada iba a mandar al chatarrero uno de esos últimos supervivientes de la Guerra civil, solicitando su donación, alegando que deseaban utilizar su chasis para procesionar un trono en la Semana Santa cartagenera, así que el Almirante no lo dudó un instante y dio las órdenes oportunas para su donación. Así, la Cofradía, una vez con el camión en su poder, le desmontó el motor, la cabina y la caja de carga, reutilizando el chasis, el cual fue sometido a las oportunas obras e reforma para poder ser utilizado en el fin previsto que no era otro que adaptarlo al trono de la fantástica imagen del “Cristo yacente”, del escultor José Capuz, montando todo el conjunto sobre los restos de la camionera, convirtiéndose de ese modo en el primer trono de la Semana Santa cartagenera en desfilar “sobre ruedas”, lo que supuso toda una innovación en su momento vehículo que a día de hoy aún conserva varios elementos originales, como el tren de rodaje, el sistema de dirección, los frenos, o el sistema de suspensión.

Estos camiones comenzaron a ser producidos en serie en los primeros años de la década de los 30 del pasado siglo, llegándose a fabricar miles de unidades, que llegarían a ser exportadas a varios países gozando de gran popularidad, y del que incluso la URSS le dedicó un sello de correos.

Aunque pocos, alguno queda en manos de coleccionistas particulares, pero este que nos ocupa, auténtico y genuino veterano de guerra, es singular porque a día de hoy, sigue procesionando año tras año por las calles de Cartagena, aquellas por las que anduvo en plena Guerra Civil cuando fue desembarcado de un buque mercante que lo trajo como ayuda al Ejército Popular de la República.

Uno de estos camiones con matrícula FN lleva a los “francos de paseo” desde la puerta de la Jefatura de la Estación Naval de La Algameca, hasta el núcleo urbano, ahorrándoles de ese modo a los quintos el andar una considerable distancia. Estos vehículos, que en España se les conocía como “rusos”, estuvieron prestando muchos y buenos servicios hasta que no pudieron dar más de sí, pero durante muchos años, de hecho la imagen está fechada el 30 de Noviembre de 1956 en la Estación Naval, casi 18 años después de acabada la Guerra Civil.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios