SOL DE GATOS, por José Biedma López

SOL DE GATOS, por José Biedma López
SOL DE GATOS, por José Biedma López

Si un libro llega a mis manos sin pedirlo ni comprarlo, pienso que es un hecho significativo, hijo de una “causalidad” que por no poder ser explicada no se convierte necesariamente en “casualidad”. O sea, que no es azar, siempre hay –como decía Leibniz- una “razón suficiente” para que pase esto y no lo otro.

SOL DE GATOS, por José Biedma López

Si además empiezo a desentrañar el sentido de aquel mensaje que una mente humana se encargó de registrar y no se me cae de la manos ni encuentro demasiadas faltas contra la gramática en el libro en cuestión, si me embebe y ensimisma con su contenido y me distrae del curso real de la vida, tal vez para revelarme sus mentiras gracias a sus literarias ficciones, entonces hallo confirmación para aquella sospecha. ¡Estábamos destinados el uno para el otro! El autor lo escribió para mí cuando lo hizo para sí.

Me ha sucedido con la colección de relatos de Andrés Trujillo Pulido (Sol de gatos, Bubok, 2013). El autor es un profesor extremeño de historia que fantasea con humor personalísimo sobre el maremágnum de lo cotidiano. Carlos Reymán habla en el prólogo de Sol de gatos de la naturalidad de la prosa de Trujillo y de la indisimulada ternura y clara vocación absolutoria con que trata a sus personajes. No está nada mal esta combinación de sencillez, humor, ternura y tolerancia, sobre todo por lo rara que es en este barroco país de inquisidores e inquisidoras, potenciales empaladores y empaladoras, como diría el apocalíptico poeta Lombardo.

El comensal que pide su menú en el Burger por un número y se enamora del juguetito made-in-china que le acompaña; el intelectual que para ganarse la vida tiene que disfrazarse de mascota de unos grandes almacenes; el pacifista que es conducido a la Plaza del Pueblo para servir de carne de cañón; el nieto que ayuda a su abuela a elaborar un hechizo contra la vecina; el abducido que rechaza la propuesta de los extraterrestres de vivir en una utopía en que conviven y se confunden izquierdistas y fachas; hasta un caballero asesino de basiliscos devorado por un ogro imbatible en la Fosa de los Vientos Oscuros aparece en estos trepidantes y cortísimos relatos… A fin de cuentos, suele pasar históricamente que los extremos se toquen y el ogro venza al caballero, por eso la mentira de la literatura denuncia la falsedad de la realidad. El autor pacense lo hace con singular gracia y economía de medios.

Particularmente gracioso es el relato de “La reconversión industrial de los Enanitos” en el que Andrés Trujillo resucita una Blancanieves singular: “de profesión cajera de supermercado, madre soltera y sin compromiso, de dos cajetillas de tabaco diarias y omeprazol con receta por culpa de una manzana envenenada que le dejó, en su juventud, una úlcera gástrica”… La pobre y nueva Blancanieves se vio de la noche a la mañana con la casa llena de enanitos que veían horas de telenovelas, holgazaneaban por la casa y por el polígono industrial, hacían colas a ninguna parte en el INEM y se quejaban de que a sus ciento veinte años –despedidos de la mina- ya nadie les iba a contratar y sólo les quedaba una paga de 490€ que apenas daba para pagar el alquiler…

Parodia también Andrés la ficción científica y la novela policíaca, subgéneros tan consumidos. Fantasea con plagas de pelotas de tenis, pestes de alienígenas, epidemias de nómadas suevos e incluso con azotes de ninjas que asolan los campos fértiles de sus padres y que le hacen pensar en arrendar el terreno o dejarlo en barbecho. Imagina también perros que discuten con sus dueños sobre la estética de los prerrafaelistas y gatos que practican la dialéctica sobre fluctuaciones de mercado, medios ambientes y política internacional.

No me entró ni ganas de fumar o de beber desde que cayó en mis manos la colección de cuentos de Andrés Trujillo, que rematé en media tarde, ¡y eso que hacía calor de lindo agosto y mandaba en el cielo un sol de justicia, no de gatos! Y se me ha quedado una sonrisa benevolente y un gesto campechano después de releer en voz alta, a la concurrencia que entretuve y alegré, alguno de sus refrescantes relatos. ¿Se puede pedir más por tan poco?

Del autor:

https://www.amazon.com/-/e/B00DZLV35M
https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=1636897
https://aafi.es/NOCTUA/noctua00.htm
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