"A propósito del patriotismo", por María Antonia García Jiménez, abogada

'A propósito del patriotismo', por María Antonia García Jiménez, abogada
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lunes 12 de octubre de 2020, 10:46h
'A propósito del patriotismo', por María Antonia García Jiménez, abogada
Cuando se publique esta meditación será el día de la Fiesta Nacional, antes día de la Hispanidad, o de esa nomenclatura rancia, vetusta, ya en desuso, tan alejada de lo que somos, pues “Raza”, no responde a nuestro camino andado. Somos hijos del cruce de senderos, de pueblos míticos que asentados nos dejaron un poso que cristalizó en una cultura diversa, de mestizajes que labraron esta identidad común dentro de la diferencia.

El autor alemán Thomas Abbt en su obra “De la muerte por la patria”, dice: “ la voz de la patria no puede escucharse cuando se ha sofocado el viento de la libertad”. Cuando el nacimiento o mi decisión libre me unen con un Estado, a cuyas benéficas leyes me someto, leyes que ya no me privan de mi libertad, como así es necesario para el bienestar de todo el Estado, llamo entonces a ese Estado mi patria». Abbt, como Sternberger y luego Habermas, destacan que la idea de patriotismo apenas hablan de pueblo o de tierra, sino de las leyes del Estado y de la libertad de las personas, y ello podemos considerarlo un concepto político constitucional de Patria.

Esta Fiesta Nacional, no es frente a nadie, sino un momento solemne y sosegado para ensalzar todo lo positivo de este gran País.

Me siento patriota del idioma castellano y también defensora de las demás lenguas españolas, ya que las distintas modalidades lingüísticas son nuestro Patrimonio cultural; todas, objeto de respeto y protección, así nos lo consagra el Artículo 3 de nuestra Carta Magna.

El idioma, nos hace lo que somos, como sentimos, nos estructura la mente, con vida propia más allá de los individuos, más allá de la comunicación inmediata. Él es el transmisor del concepto, de tal forma, que sin palabras no existiría el pensamiento. Mi “ethos “ está anegado al castellano, su uso me suena a cuero y a plata, se transita por laberintos y claustros mentales, gracias a cinceladores de la lengua, desde Jorge Manrique, Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, San Juan de la Cruz, Benito Pérez Galdós, Rosalía de Castro, García Lorca, Miguel Hernández, Delibes, Miguel Espinosa, Javier Marías, Aramburu, Eliodoro Puche, Francisco Brines, Irene Vallejo y tanto más, que se me amontonan en la cabeza, y pido perdón por no mencionarlos, pues son todos ellos los que cada uno de ustedes está pensando que olvidé. Todos me han esculpido como española.

También tengo pátina de una patriota entusiasta antes las pinceladas de los maestros, desde antes de Velázquez, Murillo, Zurbarán, Goya, Sorolla, Picasso, Antonio Saura, Barceló, Tápies, Miró, Ángel Haro, Nono García, Vicente Ruiz, que “esthendalizada”, quedo igual que con los escultores, Alonso Cano,Salzillo, Benlliure, Chillida, González Pellicer, Campillo, Pepe Marcos, Lola Arcas, incluidos los imagineros de la Semana Santa, y la Música…, desde las Cántigas de Alfonso el Sabio, la armonía de la Sefardí, Antonio de Cabezón, Luisa de la Ascensión, Tomás de Victoria, Granados, Albeniz, Falla…

Pero donde el patriotismo se me exacerba, es en esos templos de belleza y conocimiento, cápsulas donde habita el saber: las bibliotecas públicas y en los museos, ¿quién no se puede sentir orgulloso de la Biblioteca Nacional, del Museo de Prado, del Naval de Madrid, del Reina Sofía, del Picasso de Málaga, del Museo Dalí de Figueras, del Arqueológico Nacional, del Museo Guggenheim de Bilbao…?

Claro está que tenemos motivos para congratularnos de nuestros profesores, periodistas, juristas, filósofos, médicos, sanitarios, científicos, investigadores, tenderos, químicos, Fuerzas Armadas, investigadores, arquitectos e ingenieros, como Horacio Echevarrieta y Torres Quevedo, fundaciones sociales, de los obreros de todas los oficios, mineros, cineastas, deportistas, de todos aquellos que con su esfuerzo y trabajo sirven a esta colectividad. Todos somos España. Quizás, mayoritariamente, hemos comprendido, que tenemos una identidad propia y diversa, que esta tierra es patrimonio de todos, de los que piensa como tú y los que no; y que, la tolerancia, el respeto, la solidaridad, la igualdad, la democracia, el Estado de Derecho, nos hacen libres, ésta y no otra es la herencia que debemos aceptar. Eso es patriotismo, esto es una Fiesta emocional ¡Escuchemos a los historiadores!, que nos guíen para no olvidar el pasado y corregir errores vergonzantes; pero también, nos ilustren, cuan centinelas, de vuestras asombrosas hazañas, esas que nos reconocen como universales. Este país ha convertido el sentido trágico de la vida, en una reinterpretación creativa.

Hay pasión, pero también razón en este pueblo soberano, y como decía Borges:

“ Nadie es la Patria, pero todos lo somos…”

Yo soy patriota de la Constitución, de la Democracia, de la dignidad del distinto, de la justicia social, de esta bandera y de todas las reconocidas en nuestra Carta Magna.

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