TURQUÍA, GRECIA Y LA ENCRUCIJADA DEL MEDITERRÁNEO ORIENTAL, por Augusto Conte de los Ríos, CF-Subdirector-Jefe de Estudios de la Escuela de Submarinos "Almirante García de los Reyes" en Cartagena

TURQUÍA, GRECIA Y LA ENCRUCIJADA DEL MEDITERRÁNEO ORIENTAL, por Augusto Conte de los Ríos, CF-Subdirector-Jefe de Estudios de la Escuela de Submarinos 'Almirante García de los Reyes' en Cartagena
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domingo 06 de septiembre de 2020, 10:55h
TURQUÍA, GRECIA Y LA ENCRUCIJADA DEL MEDITERRÁNEO ORIENTAL, por Augusto Conte de los Ríos, CF-Subdirector-Jefe de Estudios de la Escuela de Submarinos 'Almirante García de los Reyes' en Cartagena
TURQUÍA, GRECIA Y LA ENCRUCIJADA DEL MEDITERRÁNEO ORIENTAL, por Augusto Conte de los Ríos, CF-Subdirector-Jefe de Estudios de la Escuela de Submarinos 'Almirante García de los Reyes' en Cartagena
La relación entre turcos y griegos no pasa por sus mejores momentos, hemos visto como la Marina turca ha desafiado a aliados, como Francia y Grecia, que se encontraban realizando unas maniobras en Chipre. La situación se ha vuelto cada vez más tensa después de desplegar los turcos al Buque de Investigación Sísmica Oruç Reis en aguas chipriotas, no reconociendo la zona económica exclusiva del millar de islas griegas que rodean sus costas.
TURQUÍA, GRECIA Y LA ENCRUCIJADA DEL MEDITERRÁNEO ORIENTAL, por Augusto Conte de los Ríos, CF-Subdirector-Jefe de Estudios de la Escuela de Submarinos 'Almirante García de los Reyes' en Cartagena
TURQUÍA, GRECIA Y LA ENCRUCIJADA DEL MEDITERRÁNEO ORIENTAL, por Augusto Conte de los Ríos, CF-Subdirector-Jefe de Estudios de la Escuela de Submarinos 'Almirante García de los Reyes' en Cartagena

El Tratado de Montego Bay establece cuáles son los límites territoriales en el mar. En 1923, tras la firma del Tratado de Lausana, los turcos cedían el control de numerosas islas a Grecia e Italia. Años más tarde, después del final de la Segunda Guerra Mundial, las islas que habían caído en manos de los italianos fueron incorporadas a Grecia por el Tratado de Paris de 1947.

Estas islas proporcionan una superficie marítima enorme a Grecia en detrimento de Turquía, que se queda prácticamente sin aguas. Ante esta situación el presidente turco Erdoğan, el nuevo padre de los turcos, ha dado un par de vueltas de tuerca, sacando sus unidades al mar.

La disputa actual se centra en el descubrimiento en las últimas décadas de enormes yacimientos de gas natural y petróleo del Mediterráneo oriental, lo que a su vez ha llevado a los países ribereños a hacer reclamar sus zonas económicas exclusivas y hacer pactos sobre una zona en disputa. La postura de Turquía es clara, considerar estas islas como enclave, especialmente Castelórizo de acuerdo con la doctrina internacional, véase San Pedro y Miquelón en la costa canadiense.

Ejemplo de demarcación de San Pedro y Miquelón entre Francia y Canadá (Naciones Unidas).

Ninguno de estos pactos ha sido realizado entre los dos principales interesados, Grecia y Turquía; recordemos, ambos están juntos en el seno de la OTAN. El presidente Erdoğan, en un movimiento sin precedentes, ordenó la salida del Oruç Reis, acompañado por cinco escoltas hostigadas por los griegos que llevó a la colisión de una fragata turca y otra griega. Emmanuel Macron, en una muestra de apoyo a Grecia, respondió enviando sus fuerzas a Chipre, más concretamente dos aviones y un escolta para participar en unas maniobras junto a Grecia, Chipre e Italia.

Para entender bien estos acontecimientos debemos remontarnos hasta hace diez años, cuando Israel descubrió unos yacimientos con unos 7.500 millones de metros cúbicos de reservas de gas marino recuperables. Aquí comenzó el interés por el control de las aguas, la italiana Eni se hizo con el enorme campo del Zohr frente a la costa de Egipto y después vendrían Leviatán, Afrodita y Tamar, donde aparecen las grandes petroleras, entre ellas Exxon Mobil y Total, momento en el que Francia entra en la ecuación.

Más tarde arrancaría el proyecto de gaseoducto EastMed entre griegos, chipriotas e israelitas, y con él todos los ingredientes necesarios para soliviantar a Erdoğan que ha sacado su Marina para reclamar sus derechos o, mejor dicho, los derechos que él cree le otorga ser el país mediterráneo con más kilómetros de costa y menos aguas, una injusticia heredada de un tratado de 1923 y de una Convención, la de Jamaica, que no han firmado.

Eso es lo que Turquía encuentra inaceptable; el proyecto del gasoducto EastMed conectará las reservas de gas de Israel y Chipre con Grecia continental e Italia, y está previsto que proporcione alrededor del 10% del gas natural de Europa eludiendo la dependencia de Turquía y su TurkStream. La reacción turca fue firmar un acuerdo con Libia, repartiéndose la Zona Económica Exclusiva que afectaba a la derrota prevista para el EastMed.

De ahí su participación en la guerra civil en Libia. Ankara ha lanzado su poder militar detrás del gobierno de Libia, respaldado por la ONU, a fin de asegurar un acuerdo bajo el cual ambos países hacen valer conjuntamente sus derechos en el Mediterráneo. Estos se extienden desde la costa suroeste de Turquía hasta Libia y que atraviesa la ruta del gasoducto ignorando la existencia de Creta, Rodas y otras islas griegas en contra del derecho internacional.

La situación ha seguido deteriorándose tras la firma del acuerdo entre Grecia y Egipto, en virtud del cual reclaman una zona económica exclusiva que atraviesa directamente las aguas reclamadas por turcos y libios. Macron también ha movido ficha; además de apoyar al general Jalifa Haftar, comandante del Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés) contrario al gobierno libio, está tensando la cuerda con el apoyo militar a Grecia y Chipre. Es evidente que Macron quiere asegurar el acceso de Total a los ricos recursos de África y del Mediterráneo oriental.

Las acciones de Turquía en el Mediterráneo oriental y en el mar Egeo, como en Siria, Libia y el mar Rojo, forman parte de un complejo plan mucho más amplio que fue diseñado por el almirante turco Gürdeniz en 2006. Un plan que persigue que los turcos establezcan el control marítimo en sus aguas próximas, el denominado Mavi Vanta o Doctrina de la Patria Azul.

El crecimiento de la industria de defensa turca sigue dando frutos, desarrollando y construyendo muchos sistemas y unidades navales como corbetas, vehículos aéreos no tripulados, etc. Como resultado de este avance Turquía mantiene su proyecto de hacer un submarino autóctono que se pretende esté listo en 2030. La estrategia naval de Turquía, cada vez más agresiva, tendrá un papel crucial en la próxima década, no sólo por proporcionar al país defensa y disuasión, sino también como herramienta de proyección de sus intereses en el extranjero.

No se puede negar que Turquía tiene derechos, pero también están empeñados en ser una la potencia regional dominante, ejerciendo el control sobre el Mediterráneo oriental y chocando con otros actores como Francia, Egipto y Emiratos Árabes Unidos. Erdoğan no es un presidente más en la historia de la República de Turquía, un país que cumplirá su centenario en 2023. Es la persona que acumula más poder en sus manos desde los días del fundador, el padre de la patria, Mustafa Kemal Atatürk.

Estamos ante un cambio de ciclo, Atatürk certificó la defunción del Imperio otomano, extinguió la dinastía de los sultanes, firmó el Tratado de Lausana y edificó un país laico con vocación de pertenecer a Europa. Erdoğan pretende cambiar el futuro de Turquía, apartarse de la ruta de Atatürk y crear una potencia geoestratégica en la mayor encrucijada que ha existido nunca, un país que separa continentes, razas y religiones, y cuyo ejército ocupa el puesto número diez del orden mundial.

Nota del Autor: Este artículo es un resumen de un artículo publicado para la Revista Ejército (Turquía contra todos. La lucha por el control del Mediterráneo Oriental) donde se detalla en profundidad los medios submarinos turcos y griegos, así como la flota de buques oceanográficos y de prospección que tiene Turquía.

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