CRÓNICAS DEL CONFINAMIENTO, por Beatriz Rodríguez, periodista

CRÓNICAS DEL CONFINAMIENTO, por Beatriz Rodríguez, periodista
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sábado 06 de junio de 2020, 10:42h
CRÓNICAS DEL CONFINAMIENTO, por Beatriz Rodríguez, periodista
Estoy literalmente indignada porque se tache a los militares de fascistas por exhibir el Día de las Fuerza Armadas la Bandera nacional. Eso ocurrió el pasado sábado en Madrid cuando en el madrileño barrio del Pilar se izó una bandera gigante entre dos edificios de la zona conocida como Villa de Marín.

En Villa de Marín efectivamente viven muchos militares, unos retirados, otros en activo, propietarios y alquilados. Entre ellos decidieron realizar los cauces legales. La idea era celebrar el Día de las Fuerzas Armadas y homenajear a los fallecidos por el maldito Covid. Como en las concentraciones de otras tardes sonó el Himno nacional. Y no sólo había una bandera gigante, que efectivamente se había retirado de la plaza de Colón hace tiempo y que alguien solicitó siguiendo a militares sino muchos vecinos civiles de la zona que quisieron participar de este homenaje. Y yo como mujer de militar, aunque no estuve allí y sí lo hizo mi hija, me sumo a ellos.

Primero no hicieron nada malo, segundo, y como ya he dicho en otras ocasiones, la Bandera es de todos y tercero no me atrevería a decir que todos los militares sean de derechas y mucho menos fascistas. Estoy harta de los calificativos fáciles, aquellos que tachan a alguien por el mero hecho de defender los símbolos que representan a una nación.

Los militares, quiero recordar a aquellos que tanto les critican, son empleados públicos, con sueldo de empleados públicos y con un estatuto especial que recorta sus derechos y les exige disponibilidad permanente. Dedican muchísimas horas a su trabajo, sean del ejército que sean. Hacen guardias, van a misiones, navegan, vuelan, están desplegados e incluso cuando están en despachos suelen cumplir jornadas de más de 8 horas. Están cuando se les necesita, bien sea para ayudar en un incendio, en unas inundaciones o en una crisis sanitaria. Y entre los militares hay médicos, ingenieros, economistas, abogados…pero efectivamente seguimos sin saber claramente cuáles son sus labores por falta de Cultura de Defensa nacional, algo de lo que ellos no son responsables. Y aunque unos estén en la calle dando la cara hay otros gestionando, coordinando y dirigiendo en los despachos y Estados Mayores para que todo funcione.

Después de tantos años cercana al gremio y de sufrir meses de ausencias, partos en soledad, acontecimientos familiares sin la presencia de mi marido, problemas, enfermedades…me atrevería a decir que la mayoría de ellos lo son por vocación de servicio a España y su bandera es su Bandera, la de todos. No entiendo las críticas a los actos de homenaje y menos cuando la gente respetaba las normas de seguridad y llevaba su mascarilla. Está claro que en una España que parece que quiere volver a los dos bandos, los defensores del Himno y la Bandera son fascistas y los rojos y podemitas parece que tienen que ser republicanos. Yo me niego y aunque cada uno pueda tener la Bandera de su comunidad autónoma en el corazón, hay una que nos une a todos, la que nos enorgullece cuando la vemos en el extranjero y la que simboliza la unidad nacional. Esa unidad nacional que algunos pretende cargarse polarizando el pensamiento y enarbolando otras banderas que para nada son incompatibles con la rojigualda.

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