El Gobierno Vasco ha recibido a 10 mujeres afganas que han llegado a Euskadi tras tres años de gestiones burocráticas. Estas mujeres, que habían huido a Uzbekistán, ahora tienen la oportunidad de continuar su formación educativa y profesional gracias al apoyo de las asociaciones Yaran y Benetako Izenak. La consejera de Bienestar, Nerea Melgosa, les ha asegurado que recibirán acompañamiento para crear redes comunitarias y mejorar su calidad de vida. Este programa busca ofrecerles acceso a la educación y un futuro más prometedor en un entorno seguro.
La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico ha dado la bienvenida esta semana a diez mujeres afganas que, tras un arduo proceso burocrático, han logrado llegar a Euskadi para continuar su formación. Este acompañamiento es posible gracias a las asociaciones Yaran y Benetako Izenak. En un emotivo encuentro celebrado en Bilbao, Nerea Melgosa les expresó: “Estoy segura de que vais a tener una vida mejor y con proyección de futuro. Desde el Gobierno Vasco os vamos a ayudar a crear redes y comunidad. Sois unas grandes supervivientes y ahora es hora de que os cuidéis y os miméis mucho.”
Las mujeres provienen de Uzbekistán, país al que lograron escapar desde Afganistán. Sin embargo, en Uzbekistán no contaban con permisos de trabajo ni oportunidades para desarrollarse profesionalmente, además de no poder solicitar el estatus de refugiadas. Su llegada a Euskadi es el resultado de tres años de gestiones realizadas por la asociación Yaran, que trabaja con personas desplazadas o en situaciones de conflicto. Este programa ha permitido establecer vías complementarias al reasentamiento centradas en el ámbito educativo.
Belén Vallina, representante de la asociación Yaran, destacó las severas restricciones y vulnerabilidades que enfrentan las mujeres afganas, especialmente en cuanto al acceso a la educación. “A través de estos corredores humanitarios les brindamos la posibilidad de continuar su carrera educativa o profesional. En Afganistán, aunque existen algunas opciones educativas clandestinas para estas jóvenes, sus vidas están condenadas al ostracismo y la oscuridad”, afirmó Vallina.
El programa diseñado por Yaran incluye un itinerario personal y profesional para estas mujeres, centrado en la adquisición de competencias lingüísticas y formación en colaboración con Mondragon Lingua y la Universidad de Mondragón. Una vez completada esta formación, tendrán la oportunidad de acceder a estudios de posgrado, ya que sus perfiles se ajustan a este nivel académico.
Diez mujeres afganas han llegado a Euskadi tras muchas gestiones burocráticas.
El propósito es continuar su itinerario formativo y mejorar sus condiciones de vida.
Las asociaciones Yaran y Benetako Izenak están coordinando el apoyo a estas mujeres.
Vienen de Uzbekistán, donde habían huido desde Afganistán pero no podían desarrollarse profesionalmente.
Recibirán acompañamiento para crear redes y comunidad, así como formación lingüística y profesional.
Pueden optar a estudios de posgrado tras completar su formación inicial en Euskadi.