La joven Zeinab Sekaanvand fue ejecutada la mañana del pasado martes.

La joven Zeinab Sekaanvand fue ejecutada la mañana del pasado martes.

miércoles 10 de octubre de 2018, 18:54h

La vida de Zeinab ha sido un verdadero infierno: la obligaron a casarse cuando tenía apenas 15 años. Él la violaba y maltrataba física y psicológicamente. Intentó divorciarse, pero su marido se negó. Fue detenida en 2012 acusada de haberle matado y denunció que durante 20 días sufrió palizas constantes por parte de la policía. No tuvo un abogado hasta el momento del juicio, cuando acusó a su cuñado de la muerte de su marido y de haberla violado en diversas ocasiones. Hasta entonces, nadie la había ayudado.


De nada ha servido la campaña de Amnistía Internacional para frenar la ejecución de Zeinab por la que miles de personas alzaron su voz . Pero, por desgracia, una vez más, las autoridades iraníes han decidido saltarse la legislación internacional y ejecutar a esta joven.

La historia de Zeinab demuestra una vez más el flagrante pisoteo de las autoridades iraníes hacia los derechos humanos. Pero ésto no nos va a hacer parar. No debemos olvidar que todavía hay miles de personas que ven peligrar sus vidas y pueden correr la misma suerte que Zeinab si dejamos de poner el foco de atención en Irán.

La joven kurda iraní Zeinab Sekaanvand, de 24 años, fue ejecutada este miércoles por las autoridades de su país como culpable del asesinato de su esposo en 2012, cuando tenía 17 años y tras meses de soportar malos tratos, informó hoy Amnistía Internacional.

La vida de Zeinab no fue fácil. Con quince años se fugó de su casa para casarse con un muchacho cuatro años mayor que ella y no tardaría mucho en sufrir las primeras palizas de su marido, que denunció en reiteradas ocasiones ante la policía, que no quiso abrir ninguna investigación.

Zeinab procedía de una familia pobre de la que escapó para casarse pensando que tendría un vida mejor. Inmediatamente después comenzaron los malos tratos por parte de su marido, que se negó de manera tajante a concederle el divorcio, que ella le pidió. A esto se suma las reiteradas violaciones de su cuñado. La joven tampoco tenía la posibilidad de volver con su familia, que la repudió tras huir para casarse.

Sekaanvand fue ejecutada esta mañana en la prisión central de Urmía, provincia de Azerbaiyán occidental, después de "confesar" en febrero de 2012 haber apuñalado a su marido, Hosein Sarmadi, para defenderse de sus continuos "abusos físicos y verbales".

La joven fue condenada a muerte dos años después, pese a no tener abogado hasta el inicio del juicio y las diversas dudas sobre su "confesión".

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