El 'Chicle' siempre fue el principal sospechoso de la desaparición de Diana Quer.
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El "Chicle" siempre fue el principal sospechoso de la desaparición de Diana Quer.

miércoles 03 de enero de 2018, 11:07h
Los investigadores buscaban pruebas para incriminarle.

El tratamiento mediático del caso Diana Quer sido una de las cuestiones a las que han apelado los responsables de la investigación sobre Diana Quer para comparecer este martes y dar cuantos detalles son posibles sobre el secuestro y asesinato de la joven.

El principal problema es que hubo filtraciones que pusieron en peligro la investigación, hubo noticias y titulares falsos no ajustados a la realidad.

“No vamos a contar todo. Primero porque la víctima tiene familia y segundo porque hay una limitación de detalles técnicos operativos que no podemos desvelar porque son nuestra herramienta de trabajo”. Así comenzaba la comparecencia este martes del coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Manuel Sánchez Corbí, responsable de la investigación de Diana Quer.Ahora que se sabe qué pasó es fácil hacer una reconstrucción, pero entonces, en aquel 22 de agosto de 2016, el punto de partida era un escenario sin información alguna, señala.
Cuando se presenta la denuncia por desaparición es el 22 agosto. El equipo territorial de Noia empezó a investigar y reconstruir qué hizo Diana la noche anterior, se reconstruyen sus movimientos y se empiezan a rescatar los mensajes que ha mandado, las llamadas y ya se ve que efectivamente algo raro ha ocurrido.

Horas después de que las pruebas de ADN confirmaran que el cuerpo hallado en el fondo de un pozo en una nave industrial en Rianxo (A Coruña) pertenece a Diana Quer, el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva Álvarez, daba paso a una extraordinaria comparecencia que ha servido para conocer quién es José Enrique Abuín Gey, alias “El Chicle” y cómo actuó aquella noche. Una comparecencia que arroja también una duda: ¿Se pudo evitar el segundo ataque, el perpetrado la pasada Nochebuena? Y es que, desde noviembre de 2016, El Chicle era el primer y casi único sospechoso.

Los primeros días después de la desaparición se corre mucho por una razón obvia. No sabemos qué ha pasado y nos ponemos en la hipótesis de que Diana siga viva. Después de los primeros días ya sabemos prácticamente a través del teléfono de Diana por dónde ha salido y, calculando tiempos y datos, se sabe que se ha marchado en un coche”.

Con una duda sin resolver, si Diana había vuelto o no a su casa a cambiarse de ropa, como se dijo al principio, la Guardia Civil continúa la investigación. La “pequeña investigación” de la familia de Diana descartó rápidamente que hubiera alguna cosa rara, explican los agentes, que aprovechan la comparecencia para agradecer a la familia de la joven su confianza y colaboración en este tiempo.

Las primeras investigaciones en el teléfono de la joven -aunque el teléfono no obra entonces en poder de los investigadores- revelan que a las 2:42 del 22 de agosto Diana escribe ese famoso mensaje de alerta y a las 2.58 intenta contactar con una amiga. Centrada la investigación en la hipótesis de que un desconocido sin relación con ella la abordara de forma imprevista, la UCO trabaja en la búsqueda de un vehículo.

El 27 de octubre, dos meses después de la desaparición, aparece el móvil de la joven en la ría. “Significa que ya sí que es un secuestro, que se la llevan por la fuerza y tiran el teléfono a la ría. El que lo hace no es inocente, es alguien relativamente profesional en el mundo de la delincuencia”. La información arrojada por el móvil centra la investigación en tres coches, uno de ellos, el de El Chicle. Ya es, en noviembre de 2016, el principal sospechoso.

La investigación de la Guardia Civil, con agentes desplazados desde Madrid, pone en alerta al sospechoso, viejo conocido de la justicia. “El Chicle está concienciado de que puede ser seguido, él lleva ventaja. El 24 de noviembre él llama a la Guardia Civil, al agente que había hablado con él al inicio de la investigación, y le dice que cree que le están siguiendo. Quería, en realidad, saber qué sabíamos”, explica la Guardia Civil. Pero, añade, comete un fallo, porque se sitúa en la noche de la desaparición en las fiestas del pueblo. Más tarde se olvidará y asegurará que estaba robando gasolina. Fue una pista más para sospechar de él.

El 30 noviembre El Chicle y su mujer son citados a declarar. Él afirma que salió a robar gasolina. Su mujer le mantiene la coartada, pero el teléfono de la mujer no se mueve de casa en toda la noche. La UCO no rebate las coartadas… pero sí las guarda como prueba.

El Chicle, consciente de que está en el punto de mira, ofrece a la Guardia Civil dejar para analizar su coche y su teléfono. El teléfono que da no es el suyo en realidad, y cuando la UCO se lo reclama él lo entrega reseteado con la excusa de que se le estropeó y lo tuvo que reiniciar. “Seguimos diciendo que es un profesional y sabe lo que se puede sacar de un teléfono”. “Tenemos pocas herramientas…El Chicle ha conseguido sortear la investigación pero sigue siendo el principal sospechoso”.

La escucha de las conversaciones entre El Chicle y su mujer dejan claro a la Guardia Civil que sabe que le escuchan. “Están perfectamente enlatadas, preparadas”.

El 19 de abril de 2017 el juez instructor decide sobreseer las diligencias del caso hasta la existencia de elementos nuevos. La Guardia Civil sabe casi a ciencia cierta quién es el autor, pero está “en vía muerta” en lo que a pruebas se refiere. Se mantienen algunos controles de actividades de El Chicle, pero ya no se cuenta con escuchas, ni balizas en los coches ni nada. Entonces, en julio de 2017, se consigue desbloquear el teléfono de Diana, que estaba siendo analizado por una empresa extranjera experta en recuperación de datos móviles. No hay avances definitivos, más allá de confirmar que Diana no tenía una vida oculta y que su desaparición no fue voluntaria.

Llegamos así a agosto de 2017. La Guardia Civil aprovecha las fiestas de A Pobra do Caramiñal para reconstruir con exactitud -“el escenario era el mismo”- qué pasó aquel 21 de agosto de 2016. Hay decenas, casi cientos de agentes en una reconstrucción completa para intentar tener una foto exacta de lo que ocurrió en 2016. Las mediciones de los ingenieros de la UCO revelan que la saturación de la red móvil era responsable del único dato que no cuadraba en la historia: que el móvil de Diana y el de El Chicle parecían haber salido por lugares diferentes del pueblo. Ahora comprueban que no, que ambos salieron por la salida Sur. “En noviembre de 2017 no tenemos duda de que a Diana se la lleva El Chicle en su coche”.Con la convicción de que El Chicle es el culpable de la desaparición de Diana, la Guardia Civil trabaja en la elaboración de los informes necesarios para reabrir el caso. Quieren atarlo todo para no dejar dudas al juez y, sobre todo, para poder encontrar el cuerpo. “En este tipo de casos encontrar el cuerpo es fundamental para cerrar el delito. Para la familia. Es casi igual de importante que descubrir al autor”.

Con la Guardia Civil trabajando en los informes que lleven a la detención de El Chicle, una joven denuncia haber sido agredida en Nochebuena. Va caminando con su móvil y una persona le aborda y le dice que le de su teléfono. Ella no quiere perder el móvil asi que, aunque asustada, se enfrenta al agresor. Hay un forcejeo, unas voces y el agresor, – “con una agilidad mental rapidísima”- cambia de estrategia: ‘Tú no eres Carla… era una broma de tu novio, nada me voy’, le dice. Pretende marcharse y dejar el asunto así pero entonces se da cuenta de que la joven ha visto su matrícula… Entonces saca del maletero una herramienta, se la pone en el cuello y le dice que entre. Llega a meter a la joven en el maletero pero esta consigue sacar una pierna y evitar que cierre. Escucha gente alrededor y comienza a gritar. El agresor se asusta, se mete en el coche y huye.

La denuncia llega al puesto ordinario de Boiro. Un Alfa Romeo, con matrícula que comienza por 99 y una letra D… cuando la información llega a la Policía de Noia saltan todas las alarmas: es el coche de El Chicle.

El miércoles 27 de diciembre los efectivos de Madrid vuelven a La Coruña y se evalúa el nuevo escenario. El Chicle ha vuelto a actuar a pesar de saberse en el punto de mira. ¿Qué hacer? ¿Se le detiene por peligrosidad? Mientras se trabaja en los informes para el juez, se somete a El Chicle a control de actividades, se prepara la estrategia de cara a la esposa y cuñados… y una grave filtración en la prensa que ya está siendo investigada compromete la labor policial y precipita las detenciones.

El Chicle es detenido el viernes 29 de diciembre a las 10.15. Cinco minutos después se detiene a su mujer, en calidad de presunta coautora de la desaparición, ya que ella misma se había situado con el sospechoso en el coche.

Un día después, el sábado 30, El Chicle presta declaraciń y se desdice de lo que dijo en noviembre del año anterior. Afirma haber atropellado por accidente a la joven y haber lanzado su cuerpo al puerto. La UCO no se cree la versión pero, por protocolo, envía a un perro especialista en encontrar restos biológicos al lugar señalado por El Chicle. No hay nada.

A las 20.00 de ese mismo día, y después de haber reconocido que se inventó la coartada de El Chicle, la mujer del sospechoso es puesta en libertad. Lo mismo hace el cuñado de El Chicle, que confirma que el sospechoso les pidió que mintieran.

Son las 23.30 horas y El Chicle dice que desea declarar. Se llama a su abogado y a la 1 de la mañana amplía su declaración… esta vez con apariencia de verdad. El cuerpo de la joven está en Rianxo. El lugar es una nave privada y cerrada que no había sido inspeccionada con anterioridad. Hay un depósito de agua potable para una fábrica cercana. Se trata de un cilindro de 10 metros de profundidad, con una boca de un metro y medio y cubierto por una losa de hormigón. Tiene una pequeña tapa de registro de cuarenta por cuarenta centímetros, que es por donde El Chicle arrojó el cuerpo de Diana.

El perro localizador de restos biológicos confirma que hay un cuerpo. Los efectivos de submarinistas introducen una cámara y confirman que a una profundidad de ocho metros se ve el cuerpo. Se trata de un aljibe de agua potable, limpia, sin fauna ni corrientes… El cadáver está relativamente bien conservado. Está atado, con dos cuerdas en la cintura y los hombros de las que cuelgan ladrillos de hormigón. Se avisa al juez para que haga el levantamiento del cadáver. Son las 8.40 de la mañana. Desde las 9.30 -momento en que se produce el levantamiento del cadáver- hasta las 14.00 horas continúa la labor de la Guardia Civil que extrae del depósito el bolso de Diana, una brida plástica que podría haber servido para atarle las manos o para estrangular a la joven… El día 1 de enero El Chicle es entregado en el juzgado.

Así se cierra, por ahora y a la espera de la información que revele a la autopsia del cuerpo de Diana, esta investigación. Entre las incógnitas, por qué El Chicle estaba libre todavía el pasado 24 de diciembre, cuando atacó a una joven y, de no haber sido por la pareja que hizo huir al agresor, pudo haber repetido la trágica historia de Diana.

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