Peligra la Muralla China

Peligra la Muralla China

jueves 23 de noviembre de 2017, 11:31h

En estado penoso una de las obras de arquitectura militar más notables de todos los tiempos.

En Jinshanling a 125 kilómetros de Beijing las torres de vigilancia y muros almenados de la Gran Muralla muestran un estado lamentable, derruido en gran parte algunos tramos construidos durante la dinastía Ming. Sin embargo no es el único tramo en mal estado, un ntiguo paso fronterizo en Yumenguan, provincia de Gansu construido porn los Han entre el 206 a.C. y el 220 d., en los confines occidentales del Imperio para contener el avance de los nómadas del norte está aún peor.

Por otra parte en Shanhaiguan la Gran Muralla se precipita en aguas del mar Amarillo en Shanhaiguan, uno de sus extremos orientales y uno de los tres pasos o puertas principales que tenía la muralla Ming. Por él entraron los manchúes en 1644, tomando Pekín e instaurando la dinastía Qing, la última dinastía imperial china y en Badaling, el segundo paso es el de Juyongguan, en la zona de Badaling, a poco más de 50 kilómetros de la capital china. El tercero, Jiayuguan, el más remoto de los tres, que custodiaba los desérticos confines occidentales del Imperio el estado de la muralla no es mejor.

La canalización del curso del río Luan realizada en la década de 1970 y la consiguiente creación de un gran embalse en la provincia de Hebei sumergió un fragmento de la Gran Muralla. En Laoying, provincia de Shanxi, el matrimonio Wang habita una vivienda antigua excavada en las fortificaciones colindantes con la muralla Ming. La casa tiene unas paredes de seis metros de grosor. El acoso de las tormentas de arena procedentes de los cercanos desiertos de Gansu y Gobi ha destruido muchos tramos de muralla en las regiones más occidentales, construidos fundamentalmente con barro y arena. Se calcula que más de 60 kilómetros de muralla en la provincia de Gansu podría desaparecer en los próximos 20 años.

Torres de vigilancia como esta cercana a Dunhuang jalonaban el territorio por donde discurría la Ruta de la Seda y acogían guarniciones militares, cuyo objetivo era ofrecer seguridad a las caravanas y proteger las fronteras occidentales del Imperio del avance de los pueblos nómadas.

HEMIS 0899041. Cerca de Beijing

Cerca de Beijing

Las secciones más cercanas a la capital china, como Jinshanling, Mutianyu, o Badaling, son las que más turistas reciben, entre 8 y 10 millones de visitas cada año. El área de Badaling se ha visto sometida a un desarrollo urbano sin precedentes, con restaurantes, hoteles, un teleférico y una autopista de reciente construcción que conecta el centro de Beijing con el enclave turístico.

SCT-DJH50249. Badaling de noche

Badaling de noche

Las secciones más cercanas a la capital china, como Jinshanling, Mutianyu o Badaling (en la foto), son las que más turistas reciben, entre 8 y 10 millones de visitas cada año. El área de Badaling se ha visto sometida a un desarrollo urbano sin precedentes, con restaurantes, hoteles, un teleférico y una autopista de reciente construcción que conecta el centro de Beijing con el enclave turístico.La Gran Muralla china: la mayor obra de ingeniería del mundo

En realidad no es una gran muralla. Lo que muchos han considerado la octava maravilla del mundo antiguo es más bien un entramado de muros y distintas estructuras defensivas construidas a lo largo del tiempo, bajo el mandato de diferentes dinastías y de forma dispar. Hasta el siglo XVI la construcción se hizo con tierra compactada. El propósito de tamaña obra de ingeniería y arquitectura militar fue en todo momento doble. Por una parte, protegerse de los recurrentes ataques que los pueblos nómadas del norte, a lomos de sus caballos y arreando sus ganados, perpetraban en las vecinas regiones agrícolas en busca de comida y de enseres prácticamente inexistentes en las áridas estepas que se extendían más allá de las fronteras septentrionales del Imperio. Por otra parte, establecer claramente el límite de las tierras cultivables, sobre las que el Estado chino podía imponer unos impuestos y una administración estables. La Gran Muralla sirvió tanto para no dejar entrar como para no dejar salir.

Fue hacia el año 220 a.C. cuando Qin Shi Huangdi, primer emperador de una China unificada y autor de épicos proyectos de construcción, ordenó la conexión entre las murallas septentrionales preexistentes y la construcción de otros tramos que formarían una primera línea continua y que sería la precursora de la actual Gran Muralla China, aunque la mayor parte de esta barrera defensiva data de la dinastía Ming (1368-1644), constructora de los muros más imponentes de la historia china.

Afirman los historiadores que, en realidad, esa multiplicidad de muros no sirvió de gran cosa. Aquellos pueblos nómadas, entre los que se contaban los xiongnu (cuyos orígenes siguen sin estar claros), los mongoles o los manchúes, eran bravos guerreros que hallaban siempre el m odo de franquear y sortear esas barreras. Algo que se hizo evidente en el siglo XIII, cuando, tras siglos intentando repeler los ataques en las zonas fronterizas y pagando subsidios disuasorios a los pueblos del norte para detener su avance, el Imperio chino vivió sus momentos más críticos. Uno de aquellos líderes, Gengis Kan, reorganizó a los guerreros de la estepa e inició la gran conquista mongol de Asia. Una labor que en China concluiría su nieto Kublai Kan, fundador de la dinastía Yuan. Pero, como es sabido, nada es para siempre, y en 1368 los Yuan se vieron forza­dos a replegarse de nuevo en la inmensidad de la estepa. Empezaba así el esplendor de la dinastía Ming, bajo cuyo reinado se construyeron más de 6.000 kilómetros de nuevos tramos defensivos, considerados por la Unesco «una auténtica obra maestra y un ejemplo perfecto de integración de la arquitectura en el paisaje».

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