Rajoy convoca una reunión urgente con sus ministros mientras el ejército se prepara por si tiene que intervenir

Rajoy convoca una reunión urgente con sus ministros mientras el ejército se prepara por si tiene que intervenir

El Gobierno celebrará hoy una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros donde estudiará la aplicación nuevas medidas.

Así lo ha anunciado ayer noche en una comparecencia en el Palacio de la Moncloa la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, tras el discurso del presidente catalán, Carles Puigdemont, ante el pleno del Parlament.

"El discurso de una persona que no sabe dónde está, a dónde va ni con quién quiere ir", ha dicho la vicepresidenta, después de que Puigdemont dijera que asume el "mandato del pueblo" para que "Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república" y acto seguido suspendiera los efectos de la declaración de independencia" para abrir la puerta al diálogo y más tarde firmara la proclamación de la República Catalana.

“Somos militares y nos gusta hacer planes y prever”, respondió el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Fernando Alejandre, cuando se le preguntó por los convoyes enviados durante los últimos días a Cataluña.

Estas palabras toman hoy más fuerza despues de que ayer se proclamara la República Catalana. Hasta el momento, lo que ha hecho el Ejército es acumular material logístico con el que apoyar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, si finalmente y como parece previsible el Gobierno aplica el artículo 155 y da la orden de activar la denominada Operación Cota de Malla.

“El Ejército no intervendrá en Cataluña si no lo ordena el Gobierno. Lo contrario sería un golpe de Estado”, ha dicho el general retirado Pedro Pitarch. Sin embargo es evidente que el ejército se está preparando y posicionando material por si llega la orden al objeto de apoyar a la Guardia Civil y al Cuerpo Nacional de Policía en su tarea de garantizar la seguridad. Como saben el ejército ya le está prestando apoyo logístico, a Policía y Guardía Civil en forma de alojamiento en las bases militares de Sant Climent Sescebes (Girona) y El Bruch (Barcelona), aunque añaden que si fuera necesario darían un paso más. Ese " paso más" podría ser sustituir la vigilancia de objetivos estratégicos que ahora llevan a cabo los Cuerpos de Seguridad del Estado con el fin de que estos pudieran liberar efectivos y dedicarlos a otros cometidos.

Así los militares se hicieran cargo de la protección de puertos, aeropuertos, centrales nucleares, depósitos de combustible y otras infraestructuras críticas.

Las Fuerzas Armadas cuentan desde hace años con un plan de contingencia, denominado Cota de Malla, por el que los militares asumen la protección de los objetivos que se les asignan. Ese plan se activó en el pasado para la protección de elecciones y conferencias internacionales; y fue especialmente importante tras los atentados del 11-M o con motivo de la boda del entonces Príncipe de Asturias en 2004. Ahora se pondría de nuevo activo, adaptándolo eso sí a las circunstancias propias de Cataluña. Entre estas tareas para la que harían falta más de un millar de efectivos, el ejército se encargaría de mantener abiertas las vías de comunicación, la retirada de obstáculos como los tractores que los payases han colocado mediante grúas y vehículos del cuerpo de ingenieros, así como facilitar las comunicaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a través de las redes militares.

El Ejército dispone en Cataluña de dos batallones, ambos pertenecientes al Regimiento Arapiles: el Extremadura, con base en Sant Climent Sescebes (Girona) y el Barcelona, en el cuartel de El Bruch (Barcelona). Tienen unos 350 efectivos cada uno y están desde principios de año en proceso transformación. El Extremadura, que ya ha recibido sus primeros blindados de cadenas Pizarro, es un batallón Mecanizado; y el Barcelona, motorizado, con vehículos VAMTAC. Las fuentes consultadas coinciden en que estos efectivos son insuficientes para apoyar a las Fuerzas de Seguridad del Estado por lo que deberían ser reforzados con tropas llegadas de fuera de Cataluña.

“Si se produjera una escalada de violencia que desbordara a las Fuerzas de Seguridad del Estado, el Ejército tendría que hacer valer su superioridad”, advierte un mando. En el escenario más peligroso, Policía y Guardia Civil no solo tendrían que enfrentarse a disturbios o algaradas, sino a grupos armados.

El principal problema sería que los 17.000 Mossos d´Esquadra se levantasen contra el Estado, algo que no descartan.

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