Puigdemont se ríe del Parlament, y declara la República Catalana.

Puigdemont se ríe del Parlament, y declara la República Catalana.

Surrealista, así fue lo que ayer sucedió en el parlamento catalán.

El Pleno convocado para las seis comenzó una hora más tarde, después, ¿por donde empezar sin que me tachen de loco? Relataré lo sucedido para que sean ustedes los que analicen la situación.

Carles Puigdemont subió al estrado y dio los resultados del 1-O al mismo tiempo que pedía suspender los efectos de la independencia para contribuir al diálogo. Pero diálogo ¿sobre qué?. Es necesario hablar, hablar sobre la autonomía, sobre la ampliación de competencias, sobre la revisión del statut, de todo, menos de segregar una parte de España. Puigdemont sabe que la independencia no se puede poner sobre la mesa, que no es negociable.

Luego llegaron las intervenciones de los grupos, los opositores a la independencia parecían congratularse, con matices, pero lo hacían. Parecía haber pasado el sofocón. Los de la CUP y Junts pel Sí, incluso sonreían. Resultaba mosqueante, pero ¿cómo imaginar la razón? Cómo imaginar que acabada la sesión y tras suspender la independencia en la cámara parlamentaria los diputados de Junts pel Sí y la CUP volvían a las andadas.

Pues bien así fue, los dos grupos habían quedado citados en el auditorio del Parlament de Catalunya para firmar un documento que anuncia la declaración de independencia de Catalunya. Un documento que si bien es más de carácter más simbólico que jurídico, ya que a pesar de ser sellado por los diputados de los dos grupos parlamentarios, ni se ha registrado ni se ha votado en el pleno de la Cámara catalana, deja claro que esto es un "ganar tiempo" y que el problema en que nos han metido, no ha terminado.

Los 62 diputados de Junts pel Sí -incluidos Puigdemont, los miembros del Govern y los independentistas de la Mesa del Parlament- y los 10 representantes de la CUP han desfilado uno a uno para poner su rubrica a un documento con el que constituye la República catalana. En concreto, la declaración precisa de forma clara: “Constituimos la República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho democrático y social”.

Si esto no es una declaración de independencia que para colmo lleva el membrete del Parlament, que venga Dios y lo vea. Lo que hicieron ayer con nocturnidad y alevosía fue un desafío en toda regla al estado de derecho , al ordenamiento jurídico, tras reirse de todos los grupos de la oposición, en una sesión que podemos catalogar de paripé, pues Piuigdemont y los suyos no han dado marcha atrás, tan solo han dado un paso al lado, hasta tener fuerzas y tomar carrerilla de nuevo, mientras intentan ganar tiempo. Dicho popularmente, Puigdemont no se baja del burro y sigue con su hoja de ruta.

"Constituimos la República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho democrático y social”, reza en el documento. Un mensaje que la mayoría independentista del Parlament también quiere hacer llegar a la comunidad internacional: “Ponemos en conocimiento de la comunidad internacional y las autoridades de la Unión Europea la constitución de la República catalana y la propuesta de negociaciones con el Estado español”. Al tiempo que insta a la UE “a intervenir para frenar la violación de derechos civiles y políticos en curso”.

El documento da respuesta “al mandato recibido de la ciudadanía” y explica el inicio del proceso constituyente a partir de las leyes de desconexión aprobadas a principios de septiembre en el Parlament: “Disponemos la entrada de la ley de Transitoriedad jurídica y fundacional de la República e iniciamos el proceso constituyente, democrático, de base ciudadana, transversal, participativo y vinculante”. Ante esto resulta evidente que Puigdemont ha declarado la Independencia de Cataluña, imponiendo de alguna manera una negociación que ellos subrayan " la puerta abierta al diálogo y a la negoción. “Afirmamos la voluntad de abrir negociaciones con el Estado español, sin condicionantes previos, dirigidas a establecer un régimen de colaboración en beneficio de las dos partes”. “Las negociaciones deberán ser, necesariamente, en pie de igualdad”, añade el documento.

La pregunta es, ¿y ahora qué?. Si se le sigue dando la vuelta a la tortilla al final se quemará. Tal vez sea el momento de actuar con contundencia y acabar de una vez con esta situación deponiendo de sus puestos a los autores de este descalabro que venimos pagando todos, pues con un loco es imposible negociar nada.

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