"El grave error de no considerar a las personas con Espina Bífida de alto riesgo", por María Martínez Castro

'El grave error de no considerar a las personas con Espina Bífida de alto riesgo', por María Martínez Castro
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¿Quién decidió que una persona con una discapacidad reconocida del 75%, usuaria de silla de ruedas, con una malformación congénita no fuese considerada persona de alto riesgo?

domingo 02 de mayo de 2021, 10:48h
'El grave error de no considerar a las personas con Espina Bífida de alto riesgo', por María Martínez Castro
Cuando comenzó esta maldita pandemia allá por el mes de marzo de 2020, no fui consciente de la descomunal tragedia humanitaria que estaba por llegar.
'El grave error de no considerar a las personas con Espina Bífida de alto riesgo', por María Martínez Castro
Este virus criminal, esta pandemia mundial está causando tanto dolor, desolación y muerte que lo que os voy a relatar, podría parecer una opinión cargada de frivolidad o ansias de protagonismo. Nada más lejos de la realidad, mi empatía y mi corazón están al lado de todos los que han sufrido, o están sufriendo, las consecuencias de esta temible enfermedad.
A lo largo de este tiempo, siempre he manifestado entre la familia y amigos, la responsabilidad y el peso tan importante que había recaído en la clase política, especialmente por aquellos que tienen que gestionar una situación tan grave y desconocida. Por tanto vaya mi reconocimiento a todas las administraciones públicas que, con sus aciertos y errores, están luchando por controlar esta maldita pandemia.
Ahora paso a contaros la situación que me afecta muy especialmente y que, según mi opinión, parte de un error de quienes decidieron que una persona con una discapacidad reconocida del 75%, usuaria de silla de ruedas, con una malformación congénita llamada espina bífida, pero que no aporta un papelito oficial de dependiente, no es considerada persona de alto riesgo.
Aquí se produce el extraordinario error. Por discriminatorio, sin rigor sanitario y altamente nocivo para las personas con esta grave patología. Los comités de expertos están obligados a velar por la salud pública, y deben saber lo que conlleva nacer y vivir con esta enfermedad.
Sabéis que no os hablo sólo de Pedro, en su misma situación hay muchos. La Federación Española de Espina Bífida ya ha hecho un llamamiento para que estas personas sean ya vacunadas.
Pedro no sabe que me he puesto en este tono reivindicativo. Pero mi vida ha sido luchar contra las injusticias, y no estoy dispuesta a que mi lucha, y su lucha, para normalizar e integrarse en la sociedad con más o menos independencia, se vaya al traste por una cuestión puramente burocrática.
Os confieso que a medida que han ido pasando los días desde que me comunicaran del centro de salud, que no le correspondía vacunarse hasta que no lo hicieran los nacidos en los 80, mi estado de preocupación y ansiedad ha ido en aumento. Aún así, seguiré a través del Distrito Sanitario, creo que es la vía más honesta, tratando que corrijan un grave error que puede atentar contra la salud de muchos afectados.
Dicen que en esto de la vacunación hay mucho enchufado. No lo creo. Confío en los profesionales y en los gestores que tienen, no sólo la responsabilidad, también la obligación de actuar con transparencia y justicia.
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