AZUL Y BLANCO, por Rosario Segura Pérez-Muelas

AZUL Y BLANCO, por Rosario Segura Pérez-Muelas
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sábado 24 de octubre de 2020, 10:48h
AZUL Y BLANCO, por Rosario Segura Pérez-Muelas

La situación en la que se encuentra el sector del comercio en la Región y en concreto en Lorca es lamentable. Sin embargo no es de ahora. Han sido lustros desde que esto va de mal en peor hasta concluir al día de hoy, con un verdadero marasmo sectorial.

Recordemos cuando empezaron a irse del centro de la ciudad las firmas más afamadas para ubicarse en el centro comercial de la periferia. El casco urbano comenzaba a enfriarse y las calles a vaciarse, por lo que los comercios medianos y pequeños entraban en recesión. El sector hostelero por falta de planificación socio cultural y turística (salvo en épocas pías, aunque Lorca tenga un acervo patrimonial de más de 2000 años), solo se hacía negocio con los eventos derivados de las comuniones y bodas.

La realidad social de esta localidad ha cambiado sustancialmente y ya no puede ser lo mismo que hace décadas. Y es que el sistema productivo de esta región y en concreto de esta comarca se ha impuesto y la población ya no es la misma, ni sus preferencias, ni su forma de divertirse, ni de vestirse, ni siquiera de alimentarse.

Esta realidad tiene sus orígenes en parte, y solo en parte en el planteamiento del modelo económico que se ha instaurado ya definitivamente en esta comarca. Hablo de las explotaciones hortofrutícolas de cultivos intensivos que necesitan gran capital humano (resalto humano porque se puede obviar que hablamos de personas, con una dignidad que hay que preservar y defender) y en muchas ocasiones, es mano de obra barata, claramente explotada y viviendo en condiciones execrables de salubridad. Tampoco existe planificación en este sector económico, que sin duda permitiría una oferta estable y continua de productos y no este desbarajuste que hace que, en no pocas ocasiones, salga más caro recoger la cosecha que dejarla en el bancal.

Así que los que ejercen el poder tendrán que darse un baño de esta realidad y tener en cuenta que la población es dinámica y está en continuo cambio, sin embargo no debemos caer en la tentación de echarle la culpa de la situación comercial a la población foránea con otras demandas sociales. Este discurso tiene un tufillo demagógico y populista. Un análisis sociológico bien fundado no acepta esta conclusión, pues "a pesar de su volumen, los flujos migratorios pueden dejar intactos, e incluso reforzar, los elementos constitutivos de cada localidad" (Estudio de las migraciones internacionales Amparo Micolta León, Universidad del Valle, 2015).

Es de sentido común analizar las amenazas que acecha al comercio pequeño y combatirlas como por ejemplo con más presencia online, asociacionismo. Recordemos que no hay nada que no pueda ofrecer un "centro comercial abierto", frente a las grandes aéreas comerciales. Así mismo los comercios árabes y bazares chinos, aunque hayan ganado terreno por los horarios descontrolados y bajadas de precio de sus artículos, un buen argumento para decantarse por el autóctono, es ofrecer calidad a buen precio, sin olvidar una presión a los poderes municipales y autonómicos para una legislación a favor del comercio local.

En fin no todo está pedido, ni mucho menos; como diría Luis Aragonés; " Solo hay un campeón y va de Azul y Blanco".

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