A SANTIAGO ABASCAL SOLO LE FALTÓ LLORAR

A SANTIAGO ABASCAL SOLO LE FALTÓ LLORAR
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viernes 23 de octubre de 2020, 11:17h
Nunca un fracaso de antemano conocido resultó tan amargo. El lider de la ultraderecha fue primero desarmado y más tarde fusilado por el que hasta ayer era compañero de viaje.

Fracasa y de que forma la moción de censura de Vox al no sumar un solo voto del resto de grupos.

España a través de sus representantes en las Cortes le dijeron ayer a los ultraderechistas que reniegan de los métodos, fanatismo, insultos y falacias que durante un tiempo tuvieron cabida en el Congreso con el silencio del PP.

La moción de censura de Vox para sacar a Pedro Sánchez de La Moncloa, la menos votada de las cinco registradas en la democracia constitucional fracasó tal y como se preveía. Lo que no estaba previsto, ni Abascal intuía, fueron la tanda de palos que recibiría de Pablo Casado.

Santiago Abascal, sólo recibió el apoyo de sus 52 diputados de los 176 , obteniendo 298 en contra, incluyendo al PP, UPN y Foro Asturias, tres partidos hasta ayer cercanos.

La moción de Vox se ha convertido en la menos votada de la reciente historia democrática, por debajo de los 68 votos de l entonces candidato de Alianza Popular de Antonio Hernández Mancha y de los 82 que cosechó Pablo Iglesias.

La dura reprimenda de Casado, inesperada por Abascal le dejó mudo, tanto que sacó a la luz las carencias y la blandura de quien pretendía gobernar España.

Ayer el partido del miedo, la ira y la bronca recibió el menosprecio de quien hasta ese momento había compartido espacio político y votantes, partiendo en dos el bloque de la ruptura.

Hoy, pocas horas después de la defenestración del lider de ese partido heredero de Fuerza Nueva que José María Aznar amamanta, es consciente que los españoles no están dispuestos a dividir España como Vox pretende.

Vox está tocada y muy posiblemente hundida de igual manera que lo está Abascal, menos lider de lo que lo fue ayer antes de comenzar la sesión. Incapaz de articular una respuesta tras su patética argumentación desde la tribuna apuntando que el Congreso de los Diputados y más concretamente el PP debía elegir "entre la esperanza y la ruina", vio como su pareja de baile de los últimos dos años no solo se soltaba de su mano sino que le abofeteaba.

A Santiago Abascal solo le faltó llorar.

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