NACIONAL

Rubalcaba chivateó a Granados que iba a ser citado a declarar

Lunes 04 de marzo de 2019
Francisco Granados relató en julio de 2009 a varios mandos policiales que había recibido una llamada de advertencia de Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces ministro del Interior, ante los avances en la investigación del caso de los espías de la Comunidad de Madrid, la llamada “gestapillo”. También contó que fue alertado por el entonces fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Manuel Moix.

Asegura Moncloa que Granados fue avisado por el ministro Rubalcaba y por Moix que esa misma semana iban a ser citados a declarar .

Fue el propío Granados quién contó esta confidencia en la boda de la hija del comisario Carlos Salamanca al comisario jefe de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF), José Luis Olivera, el comisario José Villarejo y el periodista de El Mundo Antonio Rubio.

Este dato confirma la declaración del comisario Jaime Barrado en el juicio por el espionaje que como saben se ha celebrado en Madrid. Barrado acusó a Olivera y Moix de impedirle investigar a los responsables políticos del espionaje.

Villarejo relató el incidente, que enfadó a Olivera por la imprudencia de Granados, al director Operativo de la Policía, Miguel Ángel Fernández Chico, el 27 de julio de 2009, en una charla telefónica que grabó subrepticiamente el propio Villarejo.

Como recordarán, el jurado popular decretó la inocencia de los agentes de la Guardia Civil acusados de ejecutar los seguimientos a personalidades del PP de Madrid como el entonces consejero de Justicia Alfredo Prada o el que fue vicealcalde de la capital, Manuel Cobo, entre muchos otros. Los jefes de los guardias, el policía Sergio Gamón y Miguel Camacho, resultaron “no culpables” en una ajustada votación.

En el transcurso de las declaraciones de los testigos, el comisario Jaime Barrado, que estaba adscrito a la UDEF que mandaba Olivera, declaró que sus jefes no le dejaron llegar a los responsables políticos que había encargado el espionaje. De hecho, llegó a declarar ante el juez y el jurado, que “no se fiaba” ni de José Luis Olivera ni del fiscal jefe del TSJ, Manuel Moix.

En el juicio declaró como testigo, Francisco Granados quién aseguró que “todo era falso” y dijo que se trataba de “una payasada”.

Francisco Granados y Alfredo Pérez Rubalcaba han mantenido una estrecha amistad.

Ambos se conocieron cuando Granados se hizo cargo de la Consejería de Interior de la Comunidad de Madrid y empezó a relacionarse en reuniones de trabajo con Pérez Rubalcaba, ministro del Interior. Entre ambos se desarrolló una afinidad importante que acabó siendo franca amistad, sobre todo por aficiones de ocio comunes. Además, ambos tenían casi los mismo rivales, Esperanza Aguirre y todo un bando del enconado PP de Madrid.

Aunque los principales acusados de esta trama de espionaje eran subordinados de Granados –el jefe de seguridad Sergio Gamón singularmente– y los agentes de la Guardia Civil provenían del entorno de Valdemoro –donde hay importantes instalaciones de la Guardia Civil– localidad de la que fue alcalde Granados, se atribuyó la autoría intelectual de los hechos a Ignacio González.

Dos de los acusados, los guardias José Oreja y Antonio Coronado, declararon en la vista oral que Gamón les había dado “órdenes ilegales” para seguir a otros políticos del PP por “especial interés de Ignacio González”, entonces vicepresidente de la Comunidad.