El delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, ha expresado su preocupación por el aumento de discursos de odio que cuestionan la igualdad, coincidiendo con el despliegue de la bandera LGTBI en la Delegación del Gobierno por el Día Internacional del Orgullo. Sabrido destacó la importancia de no tolerar retrocesos en los derechos humanos y defendió la lucha por la igualdad y la dignidad de todas las personas. Durante el acto, se leyó un manifiesto que enfatizó que los derechos humanos deben ser innegociables y que la democracia se fortalece al reconocer a todas las personas sin distinción.
La Delegación del Gobierno de España en Castilla-La Mancha ha celebrado el Día Internacional del Orgullo con el despliegue de la bandera LGTBI en su fachada. En este contexto, el delegado del Gobierno, José Pablo Sabrido, ha expresado su preocupación por los discursos de odio que están surgiendo en la sociedad actual. “Hoy en día estamos viendo cómo determinados sectores, incluso políticos, quieren poner en cuestión lo que es la igualdad y la dignidad de las personas por motivos distintos a los que cada uno pensamos. Esto es insoportable y no debe ser tolerado”, afirmó Sabrido.
El delegado también destacó su orgullo por representar a un país que ha luchado intensamente por la igualdad y que se erige como un referente en la defensa de las libertades. “Me siento orgulloso de representar a un Gobierno que defiende la igualdad y la libertad de todos, independientemente de su raza, pensamiento, religión o sexo”, agregó.
Sabrido concluyó su intervención instando a la sociedad a no permitir retrocesos en los derechos de todos los ciudadanos. Mostró su confianza en que “la sociedad española no va a permitir” que ciertos sectores logren desandar lo conseguido en materia de derechos humanos.
En el acto estuvieron presentes varias autoridades locales, incluyendo al subdelegado en Ciudad Real, David Broceño; la subdelegada en Cuenca, Mari Luz Fernández; la subdelegada en Guadalajara, Susana Cabellos; y el subdelegado en Toledo, Carlos Ángel Devia. También asistieron representantes del departamento LGTBI de UGT Castilla-La Mancha y CCOO Castilla-La Mancha, así como miembros de diversas asociaciones LGTBI.
Bajo el lema “Orgullo, memoria y democracia”, David Rey, coordinador del grupo trans de la asociación toledana ‘Bolo Bolo’, inició la lectura del manifiesto con motivo del Día Internacional LGTBI. En sus palabras, enfatizó que “la igualdad no es una promesa abstracta ni una fórmula amable; es la posibilidad concreta de vivir sin miedo”. Añadió que “la libertad no puede depender del código postal ni del clima político local”.
Rey subrayó que el Orgullo LGTBI recuerda que los derechos humanos no deben estar sujetos a mayorías cambiantes o pactos incómodos. “Una democracia se degrada cuando empieza a tratar la dignidad ajena como un asunto negociable”, advirtió. También hizo hincapié en cómo España ha avanzado reconociendo que los derechos deben ser conquistados y defendidos continuamente.
Durante su intervención, lamentó que algunas localidades no exhiban la bandera LGTBI durante esta celebración. Afirmó que esto no es solo una anécdota protocolaria sino una posición política con consecuencias para quienes forman parte activa de sus comunidades. “Una ciudad no se honra solo conservando su pasado; debe representar valientemente a la sociedad actual”, concluyó.
Finalmente, celebró el despliegue de la bandera LGTBI en la Delegación del Gobierno como un símbolo significativo: “Esa bandera representa el reconocimiento del Estado hacia quienes han sido marginados durante demasiado tiempo”. Recordó también a aquellos que lucharon por los derechos del colectivo LGTBI y abogó por una democracia inclusiva que haga más habitable y decente a la sociedad.
El despliegue de la bandera LGTBI se realiza con motivo de la celebración del Día Internacional del Orgullo.
El delegado del Gobierno, José Pablo Sabrido, alertó sobre los discursos de odio que cuestionan la igualdad y dignidad de las personas.
Sabrido expresó su orgullo por pertenecer a un país que ha luchado por la igualdad y que es un referente en la defensa de los derechos humanos, independientemente de la raza, pensamiento, religión o sexo.
El manifiesto enfatizó que la igualdad no es solo una promesa abstracta, sino una posibilidad concreta de vivir sin miedo. También destacó que los derechos humanos no deben depender de mayorías cambiantes ni pactos incómodos.
Se criticó que localidades como Toledo, Guadalajara o Ciudad Real no cuelguen la bandera LGTBI, argumentando que esto envía un mensaje político negativo hacia las comunidades LGTBI locales.
El despliegue simboliza el reconocimiento del Estado hacia aquellos que han sido marginados históricamente y representa un compromiso con los derechos del colectivo LGTBI.