Andalucía se une al proyecto europeo 'BlaCaPOx', enfocado en mejorar las terapias para el cáncer de vejiga mediante medicina personalizada. Este esfuerzo, liderado por la Fundación Progreso y Salud, combina biomarcadores, biopsia líquida e inteligencia artificial para optimizar la respuesta terapéutica. Con un presupuesto de más de 1,2 millones de euros y la colaboración de ocho entidades de cinco países, se busca ajustar la terapia BCG según el perfil molecular del paciente. Además, se evalúan aspectos económicos, éticos y de sostenibilidad para facilitar su implementación en los sistemas sanitarios europeos. La iniciativa también incluye la participación activa de pacientes para asegurar un enfoque centrado en su experiencia y calidad de vida.
Profesionales del área de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETSA) de la Fundación Progreso y Salud, que depende de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias, están involucrados en un proyecto europeo dedicado a la creación de estrategias de medicina personalizada para el cáncer de vejiga.
El proyecto, denominado ‘BlaCaPOx’, es una iniciativa impulsada por la Asociación Europea para la Medicina Personalizada (EP Per Med), que busca integrar biomarcadores multiómicos, biopsia líquida e inteligencia artificial con el objetivo de mejorar la predicción de las respuestas terapéuticas. Esto permitirá avanzar hacia modelos asistenciales más precisos y centrados en el paciente que padecen cáncer de vejiga.
En este esfuerzo colaborativo participan un total de ocho entidades de cinco países europeos, con un presupuesto que supera los 1,2 millones de euros. El enfoque principal es personalizar la terapia con BCG, ajustando las dosis según el perfil molecular específico de cada paciente. La terapia BCG (Bacilo de Calmette-Guérin) es una forma de inmunoterapia utilizada principalmente en las etapas iniciales del cáncer vesical. Consiste en introducir una bacteria debilitada, causante de la tuberculosis, directamente en la vejiga para estimular al sistema inmunitario a atacar las células cancerosas.
AETSA lidera diversos paquetes de trabajo enfocados en la evaluación de tecnologías sanitarias, así como en la implementación clínica, la sostenibilidad económica y los aspectos éticos y regulatorios del proyecto. Según Patricia García Sanz, investigadora al frente del equipo, su labor consiste en “analizar la viabilidad para implementar este proyecto dentro de los sistemas sanitarios europeos”, lo que incluye una evaluación exhaustiva del impacto económico y presupuestario.
AETSA trabaja también en colaboración estrecha con los pacientes, participando en actividades de investigación participativa. Junto a organizaciones dedicadas a los pacientes, desarrollan materiales informativos y propuestas que integran resultados relevantes para ellos, fortaleciendo así un enfoque centrado en su experiencia y calidad de vida.
Evaluación para facilitar la toma de decisiones
El Área de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETSA) se dedica a evaluar tecnologías cuya finalidad puede ser diagnóstica, terapéutica o preventiva. Su objetivo final es facilitar decisiones informadas sobre estas tecnologías durante todo su ciclo vital - desde su incorporación hasta su posible obsolescencia - mejorando así los resultados en salud y garantizando tanto la calidad como la equidad del Sistema Sanitario Público de Andalucía.
AETSA también produce guías clínicas y recomendaciones basadas en evidencia, además de documentos metodológicos que sirven como referencia tanto para profesionales dedicados a esta evaluación como para centros sanitarios y comunidades investigadoras en el ámbito sanitario.
El proyecto BlaCaPOx es una iniciativa europea centrada en el desarrollo de estrategias de medicina personalizada para el cáncer de vejiga, que combina biomarcadores multiómicos, biopsia líquida e inteligencia artificial.
El objetivo del proyecto es mejorar la predicción de la respuesta terapéutica y avanzar hacia modelos asistenciales más precisos y centrados en el paciente con cáncer de vejiga.
Ocho entidades de cinco países europeos participan en el proyecto, que cuenta con un presupuesto superior a 1,2 millones de euros.
La terapia se personaliza ajustando las dosis de BCG (Bacilo de Calmette-Guérin) según el perfil molecular de cada paciente.
AETSA lidera los paquetes de trabajo relacionados con la evaluación de tecnologías sanitarias, implementación clínica, sostenibilidad económica y aspectos éticos y regulatorios.
AETSA colabora con organizaciones de pacientes para desarrollar materiales informativos y propuestas que integren resultados relevantes para los pacientes, reforzando un enfoque centrado en su experiencia y calidad de vida.