El informe ESTUDES 2025 revela una tendencia de descenso en el consumo de drogas entre estudiantes de La Rioja, aunque el alcohol sigue siendo la sustancia más consumida. A pesar de los avances en el uso de tabaco y cannabis, el 75,8% de los adolescentes ha probado alcohol, con un 58,7% consumiéndolo en el último mes. Se destaca un aumento en conductas adictivas entre las chicas, superando a los chicos en episodios de intoxicación etílica y uso de hipnosedantes. El Gobierno de La Rioja planea intensificar políticas preventivas para abordar estos desafíos y adaptarse a nuevas formas de adicción.
El último informe de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES 2025), impulsado por el Plan Nacional sobre Drogas y con un enfoque específico para La Rioja, revela una tendencia general hacia la estabilidad o el descenso en el consumo de diversas sustancias entre los estudiantes de 14 a 18 años. Sin embargo, los niveles se mantienen por encima de la media nacional en varios aspectos clave.
El alcohol sigue siendo la sustancia más consumida entre los adolescentes riojanos. Un 75,8 % ha declarado haberlo probado alguna vez, mientras que el 73,7 % lo consumió en el último año y el 58,7 % en el último mes. Estos datos reflejan una estabilidad desde 2023, aunque las cifras continúan siendo preocupantes. Además, el 48,6 % admite haberse emborrachado alguna vez y el 20,4 % en los últimos 30 días, superando las prevalencias del conjunto del país.
La directora general de Salud Pública, Consumo y Cuidados, Eva Martínez, enfatizó durante la presentación del estudio que “aunque los datos muestran avances en ciertas sustancias, el consumo de alcohol representa un desafío significativo para la salud pública entre nuestros jóvenes debido a su normalización en contextos de ocio”.
El informe también destaca una evolución favorable en el consumo de tabaco y cannabis. El uso de tabaco sigue disminuyendo en todos los indicadores y el consumo de cannabis se reduce tanto en términos experimentales como recientes. Asimismo, se observa una disminución en conductas emergentes como el consumo de bebidas energéticas o el juego online, lo que indica una mayor sensibilización ante estos riesgos.
A pesar de estos avances, surgen nuevas preocupaciones. Se ha registrado un aumento en ciertos comportamientos de riesgo entre las chicas, quienes superan a los chicos en cuanto al consumo reciente de alcohol y episodios de intoxicación etílica. Martínez subrayó que “la perspectiva de género es fundamental: estamos viendo una equiparación —e incluso superación— del consumo entre chicas, lo que nos obliga a ajustar nuestras estrategias preventivas”.
En relación con los hipnosedantes, un 14,2 % de los estudiantes ha admitido haberlos consumido alguna vez y un 3 % lo hace sin prescripción médica, sugiriendo un posible vínculo con problemas emocionales durante la adolescencia. Además, el 43,7 % ha probado cigarrillos electrónicos, consolidando así el vapeo como una práctica común.
El ámbito digital también se presenta como un foco importante. Un 63,4 % del alumnado pasa más de cuatro horas diarias en redes sociales durante días no lectivos y un 16 % muestra signos de uso problemático. Esto se complementa con una alta exposición a contenido pornográfico entre los chicos, alcanzando al 74 %en el último año.
A nivel preventivo, se han observado avances significativos en la percepción del riesgo: un 95,1 %de los encuestados considera peligroso el consumo habitual de cannabis y ha aumentado notablemente la percepción del riesgo asociado a los cigarrillos electrónicos. No obstante, la accesibilidad sigue siendo alta; un 93,3 %de los estudiantes considera fácil conseguir alcohol y un 90 %tabaco.
Bajo este contexto, Martínez destacó que “el Gobierno de La Rioja continuará reforzando las políticas preventivas desde edades tempranas”, colaborando con centros educativos y familias para abordar integralmente los nuevos riesgos relacionados con la salud mental y las adicciones comportamentales.
A nivel regional se considera prioritario intensificar intervenciones específicas dirigidas a jóvenes: “debemos anticiparnos a los cambios en los patrones de consumo y ofrecer respuestas adaptadas basadas en evidencia que protejan la salud de nuestros jóvenes”, concluyó Martínez.
A pesar de algunos indicadores positivos reflejados por ESTUDES 2025, persisten importantes retos por afrontar especialmente relacionados con el consumo de alcohol y la aparición de nuevas formas de adicción que requieren respuestas coordinadas desde las políticas públicas.
| Consumo | Cifra (%) |
|---|---|
| Estudiantes que han probado alcohol | 75.8 |
| Estudiantes que consumieron alcohol en el último año | 73.7 |
| Estudiantes que consumieron alcohol en el último mes | 58.7 |
| Estudiantes que se han emborrachado alguna vez | 48.6 |
| Estudiantes que se han emborrachado en los últimos 30 días | 20.4 |
| Estudiantes que han consumido hipnosedantes alguna vez | 14.2 |
| Uso sin prescripción médica de hipnosedantes | 3.0 |
| Estudiantes que han probado cigarrillos electrónicos | 43.7 |
| Estudiantes con posible uso problemático de redes sociales (más de 4 horas diarias) | 16.0 |
El informe confirma una tendencia general de estabilidad o descenso en el consumo de la mayoría de las sustancias entre estudiantes de 14 a 18 años, aunque los niveles continúan situándose por encima de la media nacional en varios indicadores clave.
El alcohol se mantiene como la sustancia más consumida, con un 75,8 % de los adolescentes afirmando haberlo probado alguna vez.
El informe muestra una evolución positiva en el consumo de tabaco, que continúa descendiendo, y en cannabis, cuyo uso se reduce tanto en el uso experimental como en el reciente.
Se destaca un aumento en el consumo de alcohol, episodios de intoxicación etílica, uso de hipnosedantes y vapeo entre las chicas, superando a los chicos en algunos indicadores.
El 95,1 % considera peligroso el consumo habitual de cannabis y ha aumentado la percepción del riesgo respecto a los cigarrillos electrónicos.
El Gobierno va a reforzar las políticas de prevención desde edades tempranas y trabajará con centros educativos y familias para abordar integralmente los nuevos riesgos asociados a la salud mental y adicciones comportamentales.