Aprovechando una nueva estancia en su Cartagena natal, la escritora Sonia Saavedra ha dedicado parte de su tiempo a promocionar su libro “Ámbar y turquesa”.
El pasado lunes 19 de febrero lo hizo en la Asociación de Amas de Casas y Usuarios de Cartagena acompañada del escritor y abogado Don Fernando Da Casa. Con anterioridad, el viernes 16 de febrero llevó a cabo la presentación de su libro en la sede cartagenera de la Real Sociedad Económica del País, institución que hace casi 155 años, en 1870, promovió la creación de la primera Biblioteca Pública de Cartagena.
Hoy, en consideración a ese hito cultural, y como agradecimiento a nuestra colaboradora, no se nos ocurre mejor homenaje que traer a colación las palabras que, en el magnífico acto celebrado en el incomparable marco del Salón de actos de “La Económica” le dirigió el profesor de Lengua y Literatura Don Manuel Jesús Soler.
“Ámbar y turquesa, primera colaboración de la autora con una editorial cartagenera, es una colección de once relatos cortos divididos en tres partes de muy distinta inspiración y propósito:
La primera parte, con el significativo título de Imaginación, consta de dos cuentos de una inspirada prosa poética donde la autora realiza, en el primero un precioso homenaje a Saint Exupéry –no en vano Saavedra fue profesora de francés- y en el segundo nos cautiva con una extraña relación entre la protagonista y una presencia alada –a veces un pájaro, a veces una mariposa- entre los que se establece una fuerte comunión espiritual e incluso un amor correspondido.
Con la segunda parte del libro, abandonamos la fantasía y bajamos no ya a la tierra, sino a la tierra de la autora, a su Cartagena natal. Es decir, bajamos no ya a lo terrenal sino a lo terruñero.
En algunos de estos relatos, Sonia Saavedra mira hacia atrás con nostalgia y recuerda mejores tiempos de algunos queridos rincones de su tierra, como el Mar Menor o Los Nietos. En otros, muestra su preocupación y amor por el patrimonio cultural y artístico de Cartagena, como puede ser el monasterio de San Ginés de la Jara, el monumento a Isidoro Máiquez o la Casa Cuna.