Ajoblanco malagueño

Ajoblanco malagueño
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miércoles 19 de junio de 2019, 21:29h
200 gr. de almendra cruda. 2 dientes de ajo pequeños. 150 gr. de miga de pan de hogaza duro. 1 litro de agua fresca. 100 ml de leche de almendras (opcional) 100 ml. de aceite de oliva virgen extra. 30 ml. de vinagre de Jerez. Una pizca de sal (al gusto)

La receta del ajoblanco o ajo blanco es muy sencilla y fácil de elaborar. Aunque como en casi todas las receta tradicionales, en cada casa se prepara de una forma, al gusto de la familia.

Su origen es incierto, pero se dice que ya en tiempos de Al-Ándalus, esta sopa ya se tomaba muy similar a la que conocemos hoy. Una sopa fría humilde, cremosa y es una propuesta refrescante para empezar una comida o cena de verano.

Formado por ocho ingredientes: pan, almendras, ajo, agua, aceite de oliva virgen extra, sal y vinagre, además de un buen chorro de leche.

Para acompañar, dicen que lo mejor son las uvas de moscatel, aunque también, manzana, melón.

Preparación:

Ponemos a remojo el pan si es que lo tenemos duro. Que repose en agua fría para que la miga se ablande y sea maleable, le quitamos la corteza y reservamos.

Mientras, ponemos un cazo con agua a hervir, cuando esté caliente añadimos las almendras con un colador.

Las escaldamos, es decir, les tiramos por encima dos o tres cucharones de agua hirviendo. Dejamos enfriar unos minutos y las pelamos.

Según los entendidos para preparar de forma tradicional el ajoblanco, deberíamos emplear un mortero o almirez, pero en casa empleamos un vaso batidor con el que queda de lujo.

Si queréis probar las dos formas, podéis majar en un mortero los ajos y las almendras con un poco de sal.

Dicen que un diente por persona, pero para mí queda demasiado fuerte, así que si al ajo le suelo quitar el centro para que no repita, y en casa empleamos la mitad, con 2 dientes de ajo, de sobra. Ll

Luego añadir el pan remojado y hacer una pasta a la que le vamos añadiendo el aceite para que ligue. Se le añade entonces el vinagre y finalmente el agua bien fresca.

También añadimos un chorrito de leche, si es de almendras mejor, potencia el sabor de las almendras. Aunque para alguno que me lea, le parecerá un sacrilegio. Si no os gusta este pequeño consejo, emplead únicamente agua fría, que es lo que se ha hecho toda la vida.

Otra opción es:

Poner en un vaso de batidora o vaso americano, la almendras bien peladas. Las batimos con los dos dientes de ajo y el agua fría que tendremos en la nevera, que debe estar muy fría. Añadimos la miga de pan, el aceite de oliva virgen extra y el vinagre de vino, batimos hasta que esté todo bien integrado. Acabamos probando y si es necesario añadimos más agua fría o rectificamos de sal. El espesor final lo dejo a vuestra elección, pero entiendo que no debe quedar excesivamente espeso, no es un salmorejo. Dejamos reposar el ajoblanco malagueño por lo menos tres o cuatro horas en la nevera antes de servirlo No solo para que se enfríe bien, sino porque los sabores cambian. Se agudiza el sabor del vinagre y el del ajo, y se mata el del pan. Servimos en una sopera o en raciones individuales en vasito como en las fotos, acompañado de uva moscatel.

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