Billy el Niño pone en pie de guerra el Congreso
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Billy el Niño pone en pie de guerra el Congreso

Billy el Niño pone en pie de guerra el Congreso

miércoles 30 de mayo de 2018, 20:42h

El gobierno a traves de Zoilo defiende que el torturador pueda tener una medalla

Antonio González Pacheco, ​alias Billy el Niño, el más famaso torturador de la dictadura ha sido el protagonista en hemiciclo donde el diputado de Podemos, Rafael Mayoral apunto a estado de ser expulsado. La sesión de control al Gobierno de este miércoles ha sido de las más tensas que se recuerdan. Al hecho de la moción de censura se ha unido la pregunta de Pablo Iglesias al ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, a cuenta de la petición de retirar la medalla que concedió en 1977 el ministro Rodolfo Martín Villa al inspector de la Brigada Político Social Juan Antonio González Pacheco, apodado Billy el Niño. El ministro ha alegado que “nadie ha pedido oficialmente retirar esa condecoración” que, en todo caso, ha recordado que se le fue impuesta “hace 40 años” y que, “no lo hizo este Gobierno”. El dirigente ha replicado que antes que este Gobierno, hubo otros del PSOE que tampoco actuaron al respecto

Iglesias replicaba a Zoido recordando que “este gobierno tiene competencias para retirarla” y, a renglón seguido, ha leído varios testimonios de torturados que explicaban las barbaridades cometidas por el policía. Pero la respuesta de Zoido, ha irritado a la bancada podemita, especialmente al diputado Rafael Mayoral, cuyas quejas han obligado a Ana Pastor a intervenir en varias ocasiones, a llamar la atención del diputado hasta el punto de situarle al borde de la expulsión del hemiciclo.

El ministro ha acusado a Podemos de mezclar cuestiones personales y políticas, lo que ha acabado por irritar a Mayoral, que ha acusado a voz alzada de complicidad al Gobierno y de constituir una vergüenza tanto la inacción del Ejecutivo como la respuesta de Zoido.

Otro rifirrafen digno de mención es el protagonizado por Gabriel Rufián. El presidente Rajoy también tenía que vérselas con el diputado de ERC que llamó “ladrones” y “carceleros” a los miembros del Gobierno. Rufián le ha preguntado si pensaba dimitir pero ante la negativa de Rajoy ha justificado el llegar a votar la moción de censura porque “echar a ladrones y carceleros de Moncloa no es una opción, es una obligación”, aunque la nota la ha puesto Iglesias que ha finalizado su intervención visiblemente emocionado y levantándose con el puño en alto para saludar a los protagonistas de estos relatos contra el torturador Pacheco, que habían acudido a tribuna de invitados de la Cámara Baja. Ya sentado en su escaño, el dirigente de Podemos era consolado por sus compañeros de escaño con palmadas en el hombro, mientras trataba de recomponerse y se limpiaba las lágrimas con un pañuelo de papel.

La táctica del PP, nada que se salga de lo que ya viene siendo norma, todos a una mapa morir matando, así a la desesperada se han lanzado para desacreditar a Pedro Sánchez acusándole de chantajear al hemiciclo. El PSOE ha respondido acusando a Rajoy de no haber dicho la verdad para tapar la corrupción de su partido.

Claro que la la inquietud resultaba palpable en las filas del PP desde antes de iniciarse la, sesión cuyos diputados han recibido en pie y con una ovación prolongada al presidente del Gobierno a su llegada al hemiciclo. Minutos antes, en los pasillos, Fernando Martínez Maíllo descartaba que Rajoy esté considerando dimitir para frenar el posible éxito de la moción de censura y anticipaba la estrategia de ataque que está desplegando el PP en las últimas horas para conjurar un escenario en el que, según admiten en privado, "no las tienen todas consigo". "No se puede descartar lo que ni se plantea, no es una opción", insistía Maíllo para descartar la posible dimisión de Rajoy al tiempo que instaba a Pedro Sánchez a explicar "su pacto de silencio con los nacionalistas y le pedía que no tome por tontos a los españoles".

La razón para tanto nerviosismo puede estar en que el PP ya no ven tan inviable que Pedro Sánchez pueda dar la campanada, sin necesidad del apoyo de Ciudadanos, todo va a depender del PNV, cuya dirección no tardará en reunirse para decidir si apoya la moción.


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