Pablo Iglesias, el tonto util del independentismo
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Pablo Iglesias, el tonto util del independentismo

miércoles 25 de octubre de 2017, 10:06h
Las disidencias en Podemos, amenazan con romper la formación morada tras las purgas llevadas a cabo por el tanden Iglesias-Montero.

El unipersonalismo que Pablo Iglesias a instaurado en la formación morada sigue creando tensión dentro de Unidos Podemos, hasta el punto que las diferencias internas pueden desintegrar la formación. La estrategia que está siguiendo la dirección del grupo confederal en la crisis catalana, Pablo iglesias intenta atajarla al más puro estilo stalinista, purgando a los disidentes mediante el cese.

Es lo que le ha sucedido a la diputada Carolina Bescansa, una de las promotoras de la formación y una de las primeras voces del partido en cuestionar el posicionamiento de Podemos con respecto a Cataluña

Bescansa alzó la voz y alertó sobre sus consecuencias electorales. A pablo sus palabras no le sentaron bien y de inmediato decidió sustituida en la comisión Constitucional por la portavoz parlamentaria, a la par que su pareja sentimental, Irene Montero. La decisión de cama fue justificada por Montero que argumentó: “se va a empezar a debatir una reforma de la Constitución y los miembros de la dirección debían estar ahí"

Bescansa ya no cuenta con la confianza del lider de Podemos después de poner en entredicho tanto el posicionamiento del partido como el argumentario y las propuestas para resolver el conflicto catalán.

La diputada criticó recientemente en un artículo de opinión que se estuviese asumiendo el marco discursivo impuesto por las formaciones independentistas, que tildó de "manipulación” y que, concluía diciendo: “cierra el camino a cualquier solución a la crisis catalana, pero también a la posibilidad de poner en pie el cambio político, económico y cultural que la gente activó en las calles y plazas de todo el país, incluida la plaza Catalunya el 15M de 2011”.

Bescansa ha sido clara. Dice que su destitución es una consecuencia a las discrepancias que mantiene con Iglesias sobre cómo abordar desde Podemos la crisis catalana. En un tuit dijo: “aunque desde hoy ya no estoy en la comisión Constitucional, seguiré buscando salidas a los graves problemas de España”, dejando meridianamente claro que el motivo de su cese no coincide con las explicaciones dadas por la dirección de Podemos

Para Bescansa, “la única herramienta con la que empezar a resolver la crisis política catalana es una convocatoria electoral”. Así su posición se sitúa contraria a la línea oficial.

Pero Carolina Bescansa no es la única, Alberto Garzón, coordinador federal de Izquierda Unida también ha comenzado a desmarcarse públicamente de la línea oficial que ha dicho: “Hay gente que cuando hablamos de Estado plurinacional no entiende que el rebrote nacionalista catalán empuja al español y viceversa. Se alimentan mutuamente y eso lleva a que las cuestiones sociales se aparquen”. Incidiendo en un mensaje:" el independentismo no debe asociarse con la izquierda". Garzón se alinéa así a la tercera vía que trató de encabezar sin éxito Bescansa durante la última asamblea del partido.Para Garzón "lo que se gana en Cataluña con el actual discurso de Unidos Podemos se pierde en el resto de España".

Garzón parece verlo claro, no así Iglesias. El descenso electoral Podemos en los sondeos, muchos de los cuales la situan como cuarta fuerza política por detrás de Ciudadanos, preocupa. Son muchos los que empiezan a desconfiar de Pablo Iglesias. Es más son muchos los que opinan que su planteamiento se aleja del sentido común y que de seguir en esta postura Podemos puede perder más de la mitad de los votos conseguidos en las pasdas elecciones. Pero hay quién va más allá y tacha a Iglesias más que de lider nacional, de lider nacionalista.

Y si hubo un tiempo que Podemos cautivó a una parte importante de la clase media la mayoría desencantados con las tropelías de PP y PSOE, hoy estos ya no ven con buenos ojos a la formación morada. Lejos queda aquella izquierda que pareció traer un soplo de aire fresco a la política española, esa que hoy se apoltrona en el sillón y cuyo lider se empeña en purgar a sus compañeros disidentes imponiendo una dictadura interna.

Pablo Iglesias, comienza a ser desenmascarado. Su tono conciliador unas veces y otras furibundo ya no engaña a nadie, tampoco a los suyos. Iglesias que enarboló la bandera de la democracia, no es el demócrata que los suyos esperaban. La prueba está en las purgas que ha venido llevando a cabo con aquellos que le auparon al liderazgo. Primero eliminó a Íñigo Errejón, luego impuso listas afines en muchas comunidades y ayuntamientos, más tarde eliminó el debate, se cargó a Olga jiménez, eliminó la democracia directa y asamblearia y la limitación de mandatos. Y para colmo colocó de número dos a Irene Montero,que es a la vez su pareja, para, entre los dos, manejar el partido a su antojo.

Así a Iglesias no le duelen prendas para alinearse con los independentistas en Cataluña tildando de presos políticos a los presuntos delincuentes a Jodi Sánchez Y Jordi Cuixart, tachando al Estado de opresor, solicitando a Bruselas para que investigue las cargas policiales del 1-O y olvidando las cargas de los Mossos contra los manifestantes del 15M que le auparon a la política.

Para muchos de los suyos, Iglesias no es más que un vendedor de humo, un oportunista, un populista, que de llegar al poder desintegraría España y por si fuera poco el tonto util que se ha echado en brazos del independentismo.

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