CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: RECONOCIMIENTO A LOS SANITARIOS, por Beatriz Rodríguez, periodista

CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: RECONOCIMIENTO A LOS SANITARIOS, por Beatriz Rodríguez, periodista

viernes 05 de junio de 2020, 10:13h
CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: RECONOCIMIENTO A LOS SANITARIOS, por Beatriz Rodríguez, periodista
Merecidísimo premio Princesa de Asturias a la Concordia 2020 a los sanitarios y mi emocionada enhorabuena a todos ellos. Es fantástico poder escribir algún día sobre solidaridad y valores, entrega y esperanza, miradas y gestos. Sobre todas esas cosas que ocultas bajo mascarillas y trajes EPI nos han emocionado a todos y siguen mereciendo nuestro aplauso diario y reconocimiento continuo y obligado.

A todos esos héroes anónimos que nunca pensaron que les tocaría vivir una pandemia tan cruel y que han trabajado a destajo para salir de esta crisis sanitaria. A ellos no les gusta que les llamemos héroes, hacían su trabajo y sólo nos pedían a cambio que nos quedáramos en casa. Fue complicado y atípico para todos, pero ellos lo vivieron de una manera mucho más intensa porque, detrás de cada uno de esos sanitarios, hay una vida con nombres y apellidos, hay una historia y hay una familia de la que, en muchos casos, tuvieron que aislarse para no llevarse el virus a casa. Al igual que ocurrió con los fallecidos, no son números, son historia y vidas.

Algunos han rechazado el premio pero no se han atrevido a dar sus nombres y apellidos, lo han hecho a través de las redes sociales esperando que otros se unan a ellos. Lo han hecho pidiendo a los Reyes que devuelvan lo robado. Qué fácil es instrumentalizar y politizar todo. La Fundación Princesa de Asturias no pertenece a los Reyes y que yo sepa los Reyes actuales, don Felipe y doña Letizia no han robado ni están inmersos en ningún proceso judicial.

Gracias a la entrega y sacrificio de los sanitarios se han salvado muchas vidas humanas porque ellos han dado lo mejor de sí mismos, no sólo en el ámbito meramente sanitario, sino también en el humano, acercando los enfermos a sus familias a través del móvil o una tableta o simplemente leyéndoles una carta o cogiéndoles de la mano. Esos gestos tiernos que, quizás, a ellos también los hayan humanizado. En muchos casos han sido la última cara que vieron los pacientes, esa última sonrisa, esa última mirada bajo la mascarilla…

Y estoy en la parte bonita y sacrificada de su trabajo pero no quisiera olvidarme de los más de 50.000 profesionales contagiados por la falta de medios y previsión. Pero hoy no es el día de atacar sino el de celebrar y agradecer.

Y entiendo que el premio engloba a todo el personal sanitario en su conjunto, más allá de médicos y enfermeras porque todos han sido imprescindibles, desde los celadores hasta las señoras de la limpieza o el personal de cocinas. Y junto a ellos todo el personal de las residencias de ancianos que, muy desasistidos, han vivido muy de cerca ese último adiós a muchos de sus mayores, a los que algunos no querían atender en los hospitales porque estaban al final de su vida. Triste pero cierto.

Y lo digo con cierto conocimiento de causa porque además de tener enfermeras en la familia, tengo mayores ingresados en residencias y amigas que han hecho lo posible por ayudarles así que de todas partes me han llegado informaciones a diario.

Primero fueron los aplausos, también los dibujos con capas de superhéroes y ahora por fin la Fundación Princesa de Asturias les ha reconocido y agradecido su labor. Esperemos que en octubre hayamos vuelto a la vida normal y, sin temor al rebrote, puedan recoger ese merecidísimo galardón aunque estoy segura de que ya están agotados pero felices, con la satisfacción del deber cumplido y una mochila llena de experiencias que contar.

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