CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: CUMPLEAÑOS, ENTIERROS E IMPRUDENCIAS, por Beatriz Rodríguez , Periodista

CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: CUMPLEAÑOS, ENTIERROS E IMPRUDENCIAS, por Beatriz Rodríguez , Periodista

domingo 31 de mayo de 2020, 10:28h
CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: CUMPLEAÑOS, ENTIERROS E IMPRUDENCIAS, por Beatriz Rodríguez , Periodista
Los españoles somos como somos y es complicado cambiar nuestra idiosincrasia. Lo digo porque nos gusta mucho la fiesta, salir a la calle, abrazarnos y celebrar todo. Pero no son estas las mejores circunstancias del mundo y tenemos que ser muy conscientes de que el virus sigue ahí, no sé cuánto tiempo permanece en el aire pero ahí está. Y lo digo, porque aunque paulatinamente vamos cambiando de fase y recuperando la vida normal, parece que hay una cosa clara y es que el bicho sigue campando y es la responsabilidad individual la que debe prevalecer por encima de las órdenes del Gobierno.

Poco a poco nos incorporamos con alegría al siguiente escalón y eso implica menos horarios y una mayor apertura de la hostelería y el comercio. Ambas cosas hacen faltan y nos alimentan el ánimo y el buche tanto como las peluquerías el ego, pero no hay que olvidar que no tenemos vacuna y que las posibilidades de un rebrote son altas. Sirva como ejemplo Ceuta que a punto ha estado de volver a la fase cero.

Estoy harta de ver a jóvenes apelotonados en terrazas, sin mascarillas, abrazándose y besándose con ilusión y sinceramente se me abren las carnes sólo con pensar en un posible rebrote. Pero no son sólo los jóvenes y tampoco quiero descatgar mi rabia contra ellos porque también algunos adultos están demostrando su falta de empatía, solidaridad y responsabilidad. Y no exagero, en Tenerife un entierro multitudinario, un pasajero de un vuelo de Madrid a Lanzarote, en Lérida un cumpleaños que ha disparado la tasa de infectados, en Extremadura otro repunte también por un cumpleaños. Gente irresponsable, que no sólo pone en riesgo su vida, sino la de los que le rodean. Y yo me pregunto, después de tanto trabajo por parte de los sanitarios y a punto de cambiar de fase ¿quién es el inconsciente que sabiendo que tiene el virus se va a una celebración? ¿Por qué ese afán por juntarse sin medidas de distanciamiento cuando nos están avisando continuamente del rebrote?

Evidentemente yo me debo estar haciendo muy mayor y he perdido ya los arrebatos juveniles pero con la Primavera que acabamos de pasar, el Verano en ciernes y siempre con la esperanza de que el Otoño sea más o menos normal y sin sustos, digo yo que sería importante evitar los contagios, rebrotes y por supuesto unos hospitales saturados como hemos visto recientemente. A veces pienso que damos muy poco valor a la vida, la nuestra, no somos conscientes de lo que supone perderla y mucho menos la de la gente que nos rodea. La propagación de este virus es tan invisible como el bicho en sí, pero su mortalidad y efectos secundarios son muy muy visibles.

Hagamos todos un esfuerzo de concienciación, sigamos saludándonos con el codo o con la sonrisa bajo la mascarilla pero de una manera cauta. Los que han cerrado sus empresas, los que nos han cuidado en hospitales y centros de salud, los que han trabajado en otros servicios durante esta pandemia y sobre todo los que han perdido la vida no se lo merecen. La prevención de hoy será esperanza para mañana.

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