BARCELONA

domingo 20 de agosto de 2017, 12:30h

Desde aquí mis más sentidas condolencias a familirias y amigos de las víctimas así como al
pueblo en general. Estos cobardes y víles hechos nos afectan a todos, en momentos como éste
es cuando debe primar la unidad y solidaridad de todo un país, dejando al margen la política,
partidismos, etc...
Analizando la situación, difícil solución parece tener el terrorismo islámico, luchamos contra
ideas y formas de ver y vivir la vida, no luchamos contra guerreros. Una persona que es capaz
de cometer semejantes asesinatos por un supuesto premio en otra vida tras la muerte, es muy
peligrosa, millones de ellas representan una aútentica catástrofe.
Cuando contemplo que uno de los autores del ataque terrorista cuenta con tan sólo diecisiete
años, tiemblo de miedo, cuantos niños y niñas estarán siendo manipulados para actuaciones
similares, implantándole ideas asesinas por falsos defensores de la fé y el pueblo. Están
acabando incluso con sus gentes, los asesinan, intimidan, obligan a abrazar ideales utópicos y
violentos que no comparten y que saben feacientemente que los llevan hacia la
autodestrucción de ellos mismos y su antiquísima cultura.
La solución creo yo, debe ser conjunta, por medio de la unión del resto de países, cortar el
apoyo que reciben grupos como esos por parte de países cuyos intereses se ven beneficiados
por la existencia de asesinos dirigidos y agrupados. Las fuerzas de seguridad de cada país
deberán aunar esfuerzos y combatir unidas contra la terrible amenaza del terrorismo. Incluso
los ciudadanos de a pie tenemos nuestro lugar en la trinchera, debemos ocuparlo y no hacer la
vista gorda ante situaciones o hechos sospechosos y denunciarlos.
Sobre todo, alcanzar la victoria através de la coherencia de los valores éticos de nuestra
sociedad, con la libertad como bandera y no convirtiendo ésta lucha en una guerra santa contra
todo el pueblo Islámico, no, no todos son terroristas y no podemos caer en el juego que nos
proponen, el de la violencia indiscriminada, la muerte de inocentes, la pérdida de los principios
que nos distinguen de desheredados del amor y sentimientos como son ellos, llenos de odio y
vacíos de humanidad.
Reitero mi más profundo pesar por lo sucedido y cual ave fénix, que las ramblas y toda
Barcelona resurja con más unión y fuerza que nunca, que griten alto y claro que podemos sentir
miedo, pero que jamás nos doblegaremos ni bajaremos los brazos ante infames asesinos como
esos, sí, son asesinos, esto es terrorismo, ni son soldados de ningún dios ni libran batalla alguna
por él.
Con todos mis respetos y apoyo hacia Barcelona.
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