A mi abuelo, que en su mundo de olvidos y silencios . Nunca dejó de acariciar flores y sonreírme, para hacer imperecedero su recuerdo.

A mi abuelo, que en su mundo de olvidos y silencios . Nunca dejó de acariciar flores y sonreírme, para hacer imperecedero su recuerdo.
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miércoles 20 de mayo de 2020, 23:09h
A mi abuelo, que en su mundo de olvidos y silencios . Nunca dejó de acariciar flores y sonreírme, para hacer imperecedero su recuerdo.
Por Pedro Alcalá
SIN RECUERDOS...
No hay peor castigo que olvidar lo vívido y sentido.
Olvidar a nuestros seres queridos
y a nuestros mejores amigos...
al final, quienes fuimos.
Como gotas de lluvia diluyendonos
en vastos océanos.
Somos partículas de polvo
cosmico.
Perdidos en la infinidad del universo.
La memoria la solemos perder cuando nos interesa.
Otras en cambio la perdemos por naturaleza.
Y dejamos de ser personas entrovertidas,
para ser seres,
sin enseres
perdidos en el eterno sueño de la incompresión de la vida.
La memoria se nos va en una loca huida,
tal vez para olvidar
desdichas y pasado.
Que no hay desdicha más fatal
para el corte cerebral.
Que vivir y no huir de lo penado.
Porque hay penas que desgastan y diluyen cerebros.
Como si se tratarán de las duras batallas, perdidas por los antiguos imperios.
Al final sólo quedará esa mirada perdida en nuestra cara, Intentando recordar lo olvidado de un pasado y solo existirá esa neblina que todo lo confunde
y hunde.
Menos mal, que aun nos quedaran la belleza de los colores y olores... de las inconfundibles y maravillosas flores.
PD : Nuestros recuerdos no nos sobrevirán. Pero quienes fuimos, perdurará, en la memoria de los que nos siguen y viven. De todos aquellos que nos quisieron
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