CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: TURISMO EN CUARENTENA, por Beatriz Rodríguez, periodista

CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: TURISMO EN CUARENTENA, por Beatriz Rodríguez, periodista
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jueves 14 de mayo de 2020, 10:53h
CRONICAS DEL CONFINAMIENTO: TURISMO EN CUARENTENA, por Beatriz Rodríguez, periodista
Asombrada estoy de esta manera de reactivar la economía atacando directamente al turismo. No me extraña que la gente se eche a la calle y proteste por la desafortunada gestión del clan Picapiedra. Y es que no creo que obligar a una cuarentena de 14 días a cualquiera que entre en España sea la mejor forma de lograr que los turistas vuelvan a nuestro país. Y todo eso cuando la Unión Europea se plantea ir abriendo fronteras poco a poco. Aunque sinceramente, en un escenario político como el que estamos viviendo, todo es posible. Hasta el Gobierno catalán ha pedido que este verano vayamos a Cataluña, a ver si va a resultar que ahora sí somos todos España…

Me pregunto yo por qué no se cerraron antes las fronteras y por qué se permitió viajar a partidos de fútbol en Inglaterra y venir a los jugadores italianos. Por aquel entonces ni se tomaba la temperatura a nadie ni se hacían los tests al llegar. Pero ¿cómo íbamos a renunciar al deporte nacional? El fútbol aporta el 1% al PIB y el turismo un 13% y necesitamos volver a tener ingresos ya…pero no sólo con esos sectores sino con todos al cien por cien.

Además se nos dijo que de haber algún caso sería aislado. Y yo me pregunto si no sería más lógico abrir algo las fronteras de una manera controlada con pruebas para entrar en España pero con la posibilidad de que quien esté sano pueda disfrutar de los encantos de nuestro país.

Pero ya no se habla de tests, ni rápidos ni lentos, ni para los sanitarios ni para la población en general. Los que han logrado hacérselos ha sido por la iniciativa privada de sus empresas, precisamente para poder volver cuanto antes y con garantías a su actividad laboral. Porque el equipo nacional militar que volvió de Wuhan no sabía del bicho este, ni se conocían los síntomas de este virus, ni sus posibles complicaciones pero ahora conocemos sus devastadores efectos. Hace dos días fue el Día Internacional de la Enfermería y ayer fue el Día de los Niños Hospitalizados y todo lo que me suena a sanidad y salud hace que se me encienda la lucecita…pruebas, pruebas y más pruebas.

Igual de fácil se lo están poniendo a los comerciantes que no sólo abren sus establecimientos con medidas de higiene y aforo limitado, sino que además no pueden poner rebajas para dar salida al stock acumulado. Eso sólo lo dejan para las ventas on-line con lo que el pequeño comercio se queda abandonado. Ni que decir tiene que las tiendas de más 400 metros, que suelen ser franquicias y también tendrán aforo limitado, aún no pueden abrir precisamente cuando han sido de las primeras en preparar sus establecimientos y a sus empleados para volver al trabajo. Y todo esto ocurre cuando parte de los bares que abrieron el lunes han vuelto a cerrar por la falta de responsabilidad de los clientes. Todos queremos salir y volver a reanudar nuestras actividades pero si bien la propagación de la pandemia no ha sido cosa nuestra, sí lo es ahora cumplir con el distanciamiento social y las medidas de higiene. Es lo mejor que podemos hacer para lograr esa ansiada normalidad que incluye la vuelta al trabajo, a las compras, a las iglesias y también a las terrazas.

Sin embargo nuestros hijos siguen en casa y no sabemos aún si podrán terminar el curso escolar, algo que imposibilita a muchos padres su incorporación física a sus puestos de trabajo. La realidad se impone y queda mucho pendiente. Al menos que no sea por nosotros y que nunca nos puedan echar las culpas de un rebrote porque si de algo estoy segura es que los próximos culpables seremos los ciudadanos, el Gobierno se lavará las manos.

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